AMOR ADOLESCENTE Y REALISMO LITERARIO: UNA LECTURA DE “LUCIÉRNAGAS” DE ANA MARÍA MATUTE

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                           Ana María Matute ( Barcelona, 1925) es sin duda una de las grandes de la literatura española de la tardoposguerra y que ha sabido sintetizar a través de su figura buena parte de la personalidad de los escritores cuya adolescencia y juventud vino a coincidir con la Guerra Civil y los difíciles años que la sucedieron. Un elemento que marcó con creces el estilo narrativo de su obra y en la que las cuestiones más intimas y subjetivas del ser humano, en especial en lo que hace referencia a la desmoralización, el desconcierto y la aspereza del espíritu ocuparon un lugar central. Este periodo histórico tiene de hecho una presencia fundamental en la producción literaria de Matute, mezclándose la ficción y la creatividad con un profundo realismo directamente derivada de su experiencia biográfica.

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Representante de lo que se coincide en identificar como “Generación del 50” Ana María Matute fue una escritora prematura, descubierta por Ignacio Agustí y que con apenas diez y siete años ya había publicado  su primera novela. De la mano de Ediciones Destino, estuvo entre las que contribuyeron a la revitalización de las letras españolas y de la propia vida intelectual, acabando con el desierto dejado por el exilio de la intelectualidad republicana y haciendo surgir una luz entre las tinieblas ideológicas del franquismo. También se le conoce una importante faceta  como autora de literatura infantil. Fue galardonada con el premio Nadal por su novela Los Abel (1947) y con el Planeta por ” Pequeño teatro” , (1954). Su obra más conocida  es la trilogía compuesta por “Los mercaderes”, ” Primeras memorias” y ” Los soldados lloran de noche” ; aunque haya coincidencia entre los críticos de que su obra cumbre ha sido “Olvidado rey gudú” . Premio Nacional de Literatura y de las Letras Españolas, Matute es también una de las pocas mujeres miembro de la RAE.  Premio Príncipe de Asturias en 2010,  su trayectoria fue coronada por el Premio Cervantes, máximo galardón de las letras españolas. Es de esperar que su nombre se baraje algún día en Estocolmo. Al igual que otras escritoras de su misma generación  como es el caso de Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite o Josefina Aldecoa, Matute supo a través de la escritura convertirse en la testigo de una época y hacer de su producción literaria un instrumento de denuncia frente  a la desolación que dominó en esa gris España de su juventud. En ese sentido, si existe una obra que sintetiza mejor dicho espíritu, ésta es Luciérnagas y el entrañable personaje de  Soledad Roda.

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                   Soledad, Sol, cómo se hará llamar, es una joven adolescente de una acaudalada familia barcelonesa y  educada en  un colegio religioso francés, con muchas dudas sobre si misma, la religión y el mundo que la rodea. Muy atada a su padre, Luis Roda, admirativa con su madre, Elena, e incomoda con un hermano, Eduardo,  que le profesa la mayor indiferencia, Sol entra en la adolescencia precisamente en 1936 y tras salir del colegio Saint-Paul, establecimiento religioso en el que le marcará la figura de Mère Colette. El anticlerismo, las injusticias y la lucha de clases empiezan a aparecer delante de ella en ese mundo que hasta entonces no acababa muy  bien de conocer, ni comprender.  Apenas si se percata del hecho de que acaba de estallar una guerra en España. Ingenua, los ruidos de balas que corren por la ciudad le hacen pensar que se está realizando un extraño carnaval. Pero es el cruel universo que sucede al 18 de Julio lo que de verdad le hará descubrir la realidad. Apenas iniciada la guerra su padre es sacado de casa en plena noche y encontrado muerte al día siguiente en una cuneta. El mundo de Sol ya no será nunca jamás el que había sido :   El hambre, la vergüenza, el desconcierto y el miedo empezarán a sustituir la plácida vida y la ingenuidad de su niñez.

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Pasados los meses, las autoridades obligan a la madre de Sol, Elena, adelantadamente envejecida por la fuerza de los acontecimientos y el asesinato de Luis, a acoger a dos refugiadas venidas de Madrid : A Cloti, una entusiasta y brusca chica  de orígenes modestos y a la madre de ésta. Sol empieza a descubrir a gentes procedentes de otro mundo al que ella pertenece. Al mismo tiempo, su hermano Eduardo, siempre fuera de casa y en andadas desconocidas, se dedica a robar biberes en los cuarteles del ejercito, rompiendo con su periplo  de señorito con supuesta vocación religiosa.  En uno de sus intentos, topa con dos muchachos, adolescentes al igual que él y  golfillos, Daniel, visco , tuberculoso, pero inteligente y Chano, chico de pocas luces pero de una gran humanidad y que se dedican al robo de comida y todo aquello que les pueda librar del hambre.  Una curiosa relación de afecto va a establecerse entre ellos a pesar de la distancia social que separa a Eduardo de Daniel y Chano.

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Abandonados por su madre, Daniel vive con su anciano padre, antiguo profesor de latín obligado a dejar la enseñanza  y sus dos hermanos :   Pablo, un joven anarquista  repleto de frustraciones, odio y rencor, y Cristián, que vive escondido en la casa familiar para no ser enviado al frente.  Daniel  es el que más fascina a Eduardo y por primera vez empieza a sentir amistad hacia alguien, saliendo de su apatía ante todo lo que le rodea. Mientras tanto, gracias a Cloti, Sol entra a trabajar como maestra en una escuela para obreros. Cloti, una militante de las Juventudes Socialistas  y semi-analfabeta, está enamorada del director de la escuela,  Ramón Boloix  ,  un antiguo profesor de verano de Eduardo   antes de la guerra. Mutilado de las dos piernas en el frente,  Sol se reencuentra con él,  sintiendo una mezcla de repugnancia y amistad hacia aquel hombre, pero dándose cuenta que el viejo institutor de su hermano le está dando a conocer la realidad de la guerra.     

                          Sol y Eduardo van a encontrarse de repente rodeados por unos seres que nada tienen que ver con su universo y medio social acomodado, pero que sin embargo cambiarán  sus vidas. Aunque manifestado de una manera  un tanto abrupta y desromantizada,  el afecto personal  brota entre esos adolescentes muy a pesar del clima de desgarro que impone la guerra.  La propia muerte de Daniel a raíz de su tuberculosis será el detonador de un acercamiento entre Eduardo y Sol, hasta la fecha hermanos muy distantes , pero será también el origen de una historia de amor entre Sol y unos de los hermanos de Daniel :  Cristián.

Ya a punto de finalizar la guerra y asolada Barcelona por los bombardeos de la aviación de los ” Nacionales”, la desgracia acaba de abatirse sobre los hermanos Daniel, Pablo y Cristián Borrero. En plena agonía de Daniel, un bombardeo destruye su casa. Muere su padre y Pablo, convencido que quedará tetrapléjico tras caerle una viga encima, se pega un tiro en la sien delante de Sol y Cristián.   Aún adolescentes y dominados por la inocencia de la infancia, SolCristián se percatan por fin del significado del dolor y de la muerte. Las desgracias que se van encadenando en sus vidas en medio de una Barcelona  desolada, casi derrotada y acosada por los bombardeos, refuerzan los lazos entre SolCristián. Un profundo amor nace entre ellos, considerando que sólo éste puede hacerles olvidar lo que les está rodeando.

Entradas las tropas franquistas en Barcelona y ya el fin de la guerra muy próximo, Elena, la madre de Sol, espera que todo vuelva a la normalidad. Sol en cambio se da cuenta de que su infancia y pasado se han disuelto para siempre y que ya nunca jamás volverá a ser la misma, como tampoco la gente que la ha rodeado. Su hermano Eduardo se queda desfigurado por la metralla tras un bombardeo, mientras Cloti se ve obligada a marcharse hacia el exilio. Ramón Boloix, el antiguo institutor de Eduardo y el amor de Cloti, es abatido de dos tiros cuando intentaba cruzar la frontera.  Chano sigue viviendo con el recuerdo de su amistad con Daniel y a pesar de las vicisitudes, Sol mantiene la esperanza en su relación de amor con Cristián. Tras reencontrarse con él, está convencida de que podrá encontrar la felicidad. Sin embargo, Cristián es abatido por  un  tanque. A pesar de su esfuerzo de supervivencia y su búsqueda de un destello de esperanza, las circunstancias acaban devorándoles.

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                  Luciérnagas es sin duda una de las obras maestras de Ana María Matute. Su prosa, muy en el estilo del castellano antiguo, alberga un lenguaje con alto contenido poético y un recurso sistemático a lo metafórico, que apela de manera constante al avispado espíritu y la inteligencia del lector. Luciérnagas es sobre todo una reflexión sobre la adolescencia perdida, el fin de la inocencia y la obligada y temprana entrada en ese árido mundo de los adultos con el que los protagonistas de la novela van a tener que lidiar.

Intelectual de izquierdas caracterizada por un profundo escepticismo sobre la realidad social, Ana María Matute nunca se ha significado públicamente desde un punto de vista político, pero no cabe duda que su obra literaria alberga un sincero compromiso contra las injusticias. Luciérnagas es a ese respecto una demoledora crítica de la guerra civil  y de la barbarie, que se verá canalizada a través de la palabra de los adolescentes  protagonistas de la trama. No es extraño respecto a esto de que esta obra de Matute, publicada a principios de los años 50 bajo el título, ” En esta tierra”, fuese objeto de una feroz censura y mutilación por lo que de sutil crítica  social albergaba; sobre todo por lo que tuvo de subtextualidad política y de denuncia hacia la falta de piedad de los “vencedores”.

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Reeditada íntegramente en los años noventa en su versión  original, Luciérnagas es sin duda la obra más autobiográfica de Ana María Matute.  La escritora barcelonesa nunca omitió de recordar la honda huella que estampó en su personalidad intelectual la experiencia de la guerra. El tremendismo de la trama y el dramático periplo de los personajes, muy en la tradición de la literatura realista de posguerra, no deja por ello sin aliento a la esperanza en la bondad del ser humano. Es desde luego  una obra que se convierte, a través del personaje de Sol, en una magnifica oda al amor y a la amistad y que en este caso concreto, aparecerán, en efecto, como Luciérnagas en la oscuridad de la guerra, del odio, la crueldad y la destrucción.

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