ENTRE LA FICCIÓN Y LA POLÍTICA : REFLEXIONES SOBRE “LOS CUERPOS EXTRAÑOS” DE LORENZO SILVA

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Gran éxito editorial , debo decir que leí con interés  la última entrega de Lorenzo Silva, Los cuerpos extraños ( 2014), publicada por Ediciones Destino.  Silva ha consolidado durante los últimos años  a los  personajes del brigada  Rubén Bevilacqua y la sargento Virginia Chamorro, dos Guardias Civiles  protagonistas de una serie de novelas policiacas aparecidas desde finales de los 90  y que han ido catapultándole  como uno de los grandes referentes de este género literario en nuestro país.  

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De vacaciones  en Salamanca en casa de su madre, Bevilacqua es requerido para llevar el caso del misterioso asesinato de la joven alcaldesa de un pueblo turístico. Karen Orti Hansen   ha sido en efecto encontrada muerta y semidesnuda en una playa. Con una carrera vertiginosa, la víctima ha estado  envuelta por los entresijos de las rivalidades, los amiguismos y favoretismos que rodean a las corporaciones municipales, los partidos, los clanes y los grupos de presión vinculados a la especulación urbanística. Opuesta a los chanchullos propios del ámbito local,   no había carecido de enemigos. El pueblo también es un nido de blanqueo de capitales y actuación de la mafia napolitana. De entre los personajes que han rodeado a la alcaldesa  está  un oscuro Concejal de Urbanismo,  Manuel Miralles , con intereses en un proyecto urbanístico que recuerda en mucho el bochorno del Eurovegas , el empresario de un club de alterne, Francisco Antúnez   y un hombre con un enorme poder y diputado provincial, Arturo Grau, que maneja todos los hilos de la política municipal.  El contexto de corrupción generalizada y crimen organizado que circunscribe al municipio abre la puerta a la hipótesis  del sicario a sueldo  de buitres con grandes asuntos económicos entre manos.

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Casada con un acaudalado empresario hostelero de personalidad apagada, la alcaldesa llevó además   una peculiar vida privada  caracterizada por la promiscuidad sexual  y las relaciones extraextramoniales, por un lado con un atractivo y vividor registrador de la propiedad vinculado a la corporación,  David Sancho,  y por otro,   con su jefa de prensa, Sandra Valls, atractiva joven de libido despierto  con la que mantuvo una relación lésbica.

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La hipótesis del mero crimen pasional no es del todo descartada al principio de la investigación, pero la sombra de los entramados de la corrupción municipal   va persiguiendo a Bevilacqua y Chamorro.  Silva juega  con el lector a través de esas dos vías de investigación. Se trate por un motivo u otro, los personajes que desfilan por la trama resultan sospechosos a partes iguales.   Lo primero que hay que decir  es que Silva confirma su habilidad para tener en vilo al lector y hacer que éste se maneje también en sus propias   hipótesis a lo largo de la lectura, garantizando así la capacidad de “enganche” de la trama. Política, finanzas, crimen organizado, corrupción, sexo y chantaje se amalgaman en la historia.Dejo para la curiosidad del lector el desenlace de la trama y que también reafirma el gusto de Lorenzo Silva por confundir y sorprender a sus lectores con el final de sus novelas.

Silva se mantiene en esa prosa pulcra, agradable y empática con la diversidad de su público.  Comprometido con las cuestiones de actualidad, la  novela  de Silva atestigua de una valiente voluntad de incursión crítica en los asuntos  políticos. No hay ninguna sombra de dudas a ese respecto de que ” Cuerpos extraños” brinda buen testimonio literario  del degradado ambiente   en prácticamente todos los niveles de la esfera pública.

Hay que recordar que la   ilustración de tramas criminales en el contexto  de los círculos de poder ha sido frecuente   en el repertorio de títulos brindados por la historia  del género policial. Sin embargo,  se vislumbran en este caso el planteamiento de problemáticas éticas hasta la fecha ausentes. Quizás haya que dejar abierta la hipótesis  de  una cierta ruptura con la  frecuente apatía y falta de sentido crítico respecto a la realidad social que ha caracterizado al género policial español, sobre todo  a la corriente más influida por   la tradición del género negro anglosajón . No es exagerado decir  que Lorenzo Silva representa sin duda a una nueva generación de escritores del género policial con un aire mucho más “intelectualizado” .  Junto a estrenos cinematográficos como La isla mínima (2014) de Alberto Rodríguez  y que también se ha  revelado como una demoledora crítica hacia el abuso de poder  en la oscura España caciquil  de la tardo-Transición, parece que las tramas policiacas  van ganando en seriedad y viéndose desencasilladas  de esa condición de literatura de masas y “cultura del medio” pelo con la que habían venido lastrando.

Desde su salto al estrellato como autor, las obras de Silva han reflejado grados variados de originalidad, pero es indiscutible que ha sabido acuñar un personaje de ficción que  está abocado a dejar su huella en la historia  literaria del género policial. La figura de Bevilacqua  ( sobre el que las malas lenguas dicen que encontró su inspiración en Francisco García Pavón)  suscita cierta simpatía  al romper  en muchos aspectos con el delirante ideal de masculinidad que ha reproducido el género negro y policial en el imaginario colectivo. Hombre culto y progresista, pero vulnerable, sin grandes ambiciones y lleno de  dudas y angustias,  puede verse en el personaje de Silva a todo un anti-héroe que ya  atrajo mi atención con la lectura de ” La marca del meridiano” . La propia figura  de Virginia Chamorro aparece en ” Los cuerpos extraños” bajo su dimensión más humana, al menos en comparación a otras entregas de Silva, donde la sargento  vive dentro de esa virilizada y antipática carcasa de “marimacho” que caracteriza a los acomplejados miembros femeninos  de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

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Es conocido y notorio   que  algunos comentaristas dejan   en el aire la pregunta  de si   Rubén Belvilacqua  refleja  el verdadero temperamento  de los  miembros mayoritariamente masculinos del Cuerpo de la Guardia Civil o  por lo contrario sólo obedece a los ideales y valores éticos de su creador . La problemática no es del todo improcedente, sobre todo testimoniadas algunas actuaciones de dudoso respeto por los derechos  civiles y humanos y comprobada la involución que en  los últimos tiempos lleva sacudiendo a la institución. Cabe recordar  que  la Guardia Civil  encuentra hoy a  sus máximos mandos  en preeminentes figuras de la extrema-derecha religiosa  que están  devolviendo a la memoria colectiva  al más tenebroso pasado político e ideológico de dicho Cuerpo.  Hecha esa constatación, quizás la personalidad humana de Bevilacqua tenga función de consuelo frente a los  renovados vientos reaccionarios que zarandean a la histórica institución militar.  Después de todo, la magia de la literatura y de la ficción consiste en su capacidad de configurar en el imaginario del lector   un mundo más amable que el que nos brinda la pura realidad.

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