MIRADA ADOLESCENTE SOBRE LA “GRAN GUERRA” : UNA RETROSPECTIVA ACERCA DE “LES DAMES DE LA CÔTE”

 

 

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No podía finalizar este año 2014 sin evocar la Primera Guerra Mundial  de la que acaba de cumplirse el Centenario.En estos meses han proliferado amplios reportajes, documentales, artículos, ensayos, coloquios y simposios sobre este episodio histórico que cambiará de raíz el panorama geopolítico, social y cultural europeo. Tampoco ha faltado una amplia producción en el ámbito de la ficción, en especial de la novela histórica, así como en el cine y la pequeña pantalla. Merece la pena mencionar también a series de éxito inspiradas en este contexto histórico y del que el principal icono parece haber sido la producción británica Downton Abbey, una excelente historia sobre una arcaica familia aristocrática inglesa en decadencia y confrontada a las metamorfosis de su época.

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Fanny Ardant

 

Con independencia de la indiscutible calidad de la serie inglesa y de su rigor histórico en lo que concierne  a la ilustración de  los cambios que sacudieron  a los sectores acomodados ingleses y a la propia sociedad británica en general , Downton Abbey  me trajo al espíritu otra vieja  saga francesa inspirada en la misma época, cuyo estreno remonta a finales de los años 70 y que dejó una profunda huella en la memoria colectiva y en la propia historia de la televisión francesa. Me refiero, claro está, a “Les dames de la côte“(1979), una creación de la famosa guionista y directora   Nina Campaneez   y cuya trama va a girar en torno al periplo de una familia de la burguesía normanda de provincias durante la Primera Guerra Mundial. Producción olvidada en el tiempo y desconocida para los más jóvenes, le debemos sin embargo   el nacimiento de dos de los más grandes actores en el panorama cinematográfico galo: Francis Huster y sobretodo, la joven, ingenua, algo inmadura, encantadora y entrañable Fanny Ardant.

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Tengo que decir que “Les dames de la côte”  marcó mi adolescencia, además de determinar también mi mirada sobre la realidad histórica, política y social. Fue en cierta medida y como se suele decir hoy, un material didáctico, que de alguna manera me ayudó a comprender el mundo contemporáneo y una serie de acontecimientos que por aquel entonces solamente aparecían ante mí como un dato cronológico más o menos memorizado en las aulas, pero completamente abstracto y huérfano de significado. Aficionado a la viejas series de televisión, tuve ocasión de volver a verla a través de uno de esos packs de DVD  que se comercializan en captación de  los nostálgicos.

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Francis Huster

                    

             Fanny, ( Fanny Ardant),  la protagonista, es una joven muchacha  nacida en el seno de una familia de la burguesía costera  dedicada a la fabricación de sidra. Apenas salida de la adolescencia, se revela como una chica  alegre, extrovertida, con ansias de vivir y algo frívola. Fanny  está muy unida a su tía Alice, ( Edwiges Feuilleres 1907-1998, uno de los iconos del cine francés de los 40 y 50) y que encarna el personaje de una mujer de orden e imponente, de educación recta, pero al mismo tiempo  muy humana. En los albores de la guerra, Fanny entiende poco el nerviosismo que reina en su entorno familiar y social respecto a la crisis serbia y los rencores germanófobos  arrastrados desde la guerra franco-alemana de 1870 y la perdida de las plazas de Alsacia y Lorena. El nacionalismo y el afán de revancha están en plena efervescencia en toda la sociedad francesa. Ajena a  las controversias políticas e ideológicas, Fanny solo quiere vivir y descubrir el mundo.

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Edwiges Feuilleres como “tía Alice

 

Al mismo tiempo conoce a dos de sus primos lejanos, Marcel ( Francis Huster) y Raoul ( Bruno Devoldére  1948-2008), dos hermanos herederos de un prestigioso dominio, Feuilleforte, y  que acabados de licenciarse del servicio militar,  se disputan la atención de la joven. El entorno familiar, inmerso en intrigas celestinas, preparan un posible matrimonio entre Fanny y Raoul, el mayor de los hermanos, un muchacho de personalidad difícil y celoso. Fanny se ve empujada  a aceptar el compromiso con su primo, a raíz sobretodo de las presiones que ejercen la madre de éste, Clara  ( encarnada por la esplendida Françoise Fabian, otro de los iconos del cine francés) y de la propia tía Alice. En realidad Fanny se siente atraída por el hermano menor, Marcel , pero aconsejada, termina casándose con Raoul, llena de dudas y sin en realidad quererle de verdad.

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Françoise Fabian como “Clara”

 

El asesinato del Archiduque Francisco José provoca el estallido de la Gran Guerra. La vida de Fanny cambiará por completo, descubriendo el mundo real y la brutalidad del conflicto armado, al mismo tiempo que  permanece desgarrada entre la fidelidad a un marido al que no ama y el amor secreto que  profesa a su cuñado. La muerte de Raoul en el frente le hace reconocer sus verdaderos sentimientos hacia Marcel y del que acaba volviéndose la amante. Sin embargo, el fantasma de Raoul se interpone entre ellos, alimentando el sensación de traición a su memoria. ” Les dames de la côte” es en efecto la historia de un amor imposible y donde la renuncia se impone a ese típico final feliz propio de la novela romántica.

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El desenlace de la trama resultaba desconcertante para el público de entonces, frustrado al ver como los destinos de Fanny y Francis se separaban a jamás una vez finalizada la guerra. En mi propia mente adolescente no reinaba tampoco otro interés que los periplos de aquellos dos seres enamorados, pero con sensación de culpabilidad por sus sentimientos. Cuánta fue mi pena de adolescente ante aquel final frustrante, convencido que la felicidad era inherente a la naturaleza humana y sin saber que la edad adulta estaba repleta de sacrificios y decisiones ajenas a nuestra voluntad.

Hoy, mirada con la distancia, me doy cuenta de que “Les dames de la côte” era otra cosa que una simple historia de amor. Se reveló como un testimonio de los cambios en la Francia de principios de siglo. La Guerra del 14 ponía fin al siglo XIX y todos sus valores y la propia distancia entre Fanny y su entorno familiar y social, no era otra que la que separaba a una centuria de la otra.  Tras la guerra, perseguida por el fantasma de Raoul y torturada por ese  amor hacia Marcel al que decide renunciar,   Fanny se vuelve librera y después escritora y sufragista.  No deja de encarnar el nuevo papel de la mujeres en el siglo XX, en medio de las famosas années folles de entreguerras y con el fantasma del fascismo y de los totalitarismos vagando por los alrededores. No cabe duda en ese sentido, que aquella entrañable serie de televisión me hizo comprender, desde la ingenuidad de mi adolescencia, el verdadero significado de la Gran Guerra del 14 y de paso, el origen de las grandes catástrofes históricas que recaerían sobre las espaldas de la sociedad del siglo XX.

 

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