JESÚS LENS : ” ESPERAMOS QUE GRANADA NOIR SEA UNA FIESTA DE LA CULTURA”

Jesús Lens Disparando2

Fotografía :Christian Gálvez

Ensayista y escritor, Jesús Lens es el organizador del próximo Festival Granada Noir que acontecerá entre el 25 y 30 mayo en esa misma ciudad. El primer  evento cultural de esta naturaleza en Andalucía. A lo largo de este intercambio reflexiona sobre el Festival, sus orígenes y espíritu. También  sobre el género   negro y policial y las diversas problemáticas políticas, sociales, culturales y simbólicas que lo rodean.

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El anuncio del nacimiento de “Granada Noir” ha sido muy  bien acogido en los círculos literarios de autores de género negro y policial. Si bien, supongo que como todo, llevó su tiempo antes de gestarse. ¿Cómo surgió la idea de apostar por un Festival en Granada?

En España, a rebufo de Semana Negra y, posteriormente, de BCNegra, han surgido muchos festivales y encuentros literarios de género negro, pero prácticamente ninguno en la mitad sur de España. Concretamente en Andalucía hay una extraordinaria generación de escritores policíacos: Juan Ramón Biedma, Carmen Moreno, Félix Modroño, Eduardo Cruz, Alfonso Salazar, Alejandro Pedregosa, Juan Torres, César Girón, José Luis Serrano, Clara Peñalver… Por todo ello, teníamos muchas ganas de organizar un Festival de estas características y Granada, ciudad literaria por excelencia, es el mejor marco posible para albergarlo. Con Gustavo Gómez y su empresa Acento Comunicación, que ha producido brillantemente la Feria del Libro de Granada durante muchos años, tenemos la experiencia en la organización de este tipo de eventos, lo que hace que todo sea fácil y muy agradable.

¿Habéis podido contar con apoyo institucional a la iniciativa, ha habido empatía por parte de la Junta, la Diputación o la propia corporación municipal granadina, más todavía cuando se trata de un proyecto pionero en Andalucía?

Tenemos que dar las gracias a CajaGRANADA Fundación, que nos ha apoyado desde el principio y en cuyo Museo se celebrarán todas las actividades. Aunque hacía tiempo que rondábamos la idea de organizar un Festival como éste, la decisión de hacerlo en mayo de 2015 la tomamos hace pocas semanas, por lo que no hemos tenido ocasión de recabar apoyo institucional, dado el abigarrado año electoral en que nos encontramos. Las partidas presupuestarias de las administraciones ya están aprobadas y no queríamos convertir a Granada Noir en un contratiempo ni para Junta de Andalucía, Ayuntamiento o Diputación. Nuestra intención es que el Festival sea un éxito y se consolide, para lo que sí nos gustaría contar con ese apoyo institucional, de forma que podamos trabajar, sobre todo, con la difusión de la literatura, el cine, el cómic y la música en colegios e institutos, en la Universidad, en pueblos fuera de Granada capital, etcétera. Queremos estrechar lazos con otras citas culturales como el Festival de Jazz –una música muy ligada al Noir- con Cines del Sur o con el Salón del Cómic, entre otros.  Además, un Festival como éste es susceptible de atraer a público de fuera de Granada y convertirse en un nuevo reclamo para el turismo cultural; sin olvidar que los escritores, periodistas, cineastas, músicos, narradores y fotógrafos participantes se convierten en embajadores de las bellezas y las bondades de nuestra tierra.

  Aunque la Semana Negra de Gijón creó “escuela”, los certámenes y festivales que le han sucedido en las diversas ciudades españolas  han tenido sus  singularidades  y forjado una identidad propia a lo largo de los años. ¿Cuál pretende ser la de Granada Noir? 

La transversalidad en las propuestas (cine, literatura, teatro, narración oral, actividades para niños, creación literaria, fotografía, música en directo…) la cercanía, accesibilidad e interacción de los participantes con el público, el apoyo a la creación local y regional y, esperemos, la originalidad de algunas propuestas, que buscan que Granada Noir sea una verdadera fiesta de la cultura.

Por la información que tengo, “Granada Noir” va a estar circunscrita por muchos actos lúdicos, participativos y de calle. ¿Dirías que es una forma “simbólica” de afirmar el lado “popular” de la novela negra y policial, sobre todo frente a los complejos que a menudo ha generado esa “etiqueta” entre muchos escritores, incomodos ante la mirada altanera desde las esferas de la teoría y crítica literaria más académicas?

Lo bueno de la literatura de género es que, efectivamente, conecta con el gusto del público. Hasta hace relativamente poco tiempo, la literatura negra era considerada como de segunda división. Había una literatura sacralizada, importante. Una literatura de altura. El Noir estaba como un escalón más abajo.Gracias al magisterio de Juan Madrid, Manuel Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma o Andreu Martín; esa percepción empezó a cambiar. Posteriormente, tras los premios y el éxito de crítica y de público de las novelas policíacas de autores como Fernando Marías o Lorenzo Silva, el Noir es un género que empieza a contar con loas y parabienes generalizados. Pero el buen género negro debe seguir siendo crítico con las lacras de la sociedad, alumbrando sus rincones más sucios y oscuros. No debe perder su carácter de realismo social y de denuncia; sin que ello esté reñido con seguir siendo popular.

¿ Privilegias  por lo tanto ese género negro “comprometido”, por ejemplo, en la tradición de Hammett, que aquel otro más conformista y centrado en el enigma y  el entretenimiento?

No es lo mismo el estilo literario del “Quién lo hizo” en que el autor hace más gala de ingenio que otra cosa que el Noir de autores clásicos como Hammett o más modernos, como Ellroy, que ponen el acento en desenmascarar las contradicciones y las miserias morales de la sociedad. En ese sentido, hay que reivindicar el policial latinoamericano que se practica en Cuba, México o Argentina por autores como Amir Valle, Lorenzo lunar, Leonardo Padura, Paco Ignacio Taibo II, Rolo Diez o Raúl Argemí.

¿La figura del Festival  es una mediadora eficaz entre los lectores y los autores?

Debe serlo. Debe permitir que los lectores conozcan a los autores, que les escuchen, que hablen con ellos. Un Festival debe propiciar un marco de encuentro y diálogo que, además, permita a los participantes descubrir nuevos títulos y, también, profundizar en su conocimiento sobre el género, a través de los análisis que haremos de determinadas películas y libros y en las mesas redondas que organizaremos para alumbrar aspectos diferentes del género.

¿Crees que los Festivales de género negro y policial pueden ser una oportunidad de “visibilización”  para aquellos autores con menos proyección, no solo fuera de los circuitos comerciales, si no también mal introducidos en los círculos literarios y en las redes sociales  y a menudo, confrontados al ninguneo que suele incentivar el muy arraigado espíritu “clánico” en la vida cultural española?

 

Calidad. Lo que hay que incentivar es la difusión de todas las propuestas de calidad que lleguen a nuestras manos, provengan de dónde provengan. La de 2015 será la primera edición de un Festival al que auguramos larga vida, dado el recibimiento que Granada Noir está cosechando. Vamos a tener a muchos autores locales y andaluces, pero no queremos ser ombliguistas y en Granada Noir tendrán cabida todas las propuestas relacionadas con el género negro que nos parezcan interesantes para el público.

El Festival se inaugurará también con lo que habéis llamado “Lunes Científico” y donde van a participar profesionales y académicos del ámbito criminológico.  ¿Esa interacción entre profesionales y novelistas ha contribuido a limar los aspectos más quijotescos de la novela negra y de los que se ha acusado a algunos autores.

Depende de las novelas. Por ejemplo, Lorenzo Silva hace el mejor procedural español contemporáneo. Si quieres conocer cómo se investiga un crimen en España, de verdad, tienes que leer a Silva. O a Carles Quílez. El rigor no tiene que estar reñido con la fantasía, el romanticismo o la imaginación y, en sus novelas hay un rigor científico exquisito, que da alas a literatura de mucha altura. En este sentido, series como CSI han reivindicado la parte científica de las investigaciones y, por eso, queremos aportar sesiones de reflexión y conocimiento de técnicas que están cambiando la forma de afrontar las investigaciones y que, de paso, pueden servir de inspiración a escritores y novelistas.

Sin embargo, me queda una pequeña duda, y es saber si en el esfuerzo por erradicar los vestigios de surrealismo que definen a algunas tramas, no se corre  también el riesgo de que se pierda por el camino la magia  de lo imaginario y  lo inverosímil, corriéndose  el riesgo de caer en una disertación más o menos “novelada” sobre derecho penal, criminología o ciencia forense.

No debería. Como te decía antes, el rigor y la pulcritud no tienen que estar reñidas con la imaginación. En el caso de Silva, a nadie choca que Bevilacqua disfrute pintando soldaditos de plomo, como refugio que el personaje encuentra para guarecerse de las complicaciones de una investigación. No se puede confundir una novela, como dices, con un tratado de criminología. Eso, los buenos lectores no lo van a perdonar.

Antes mencionabas el compromiso de la novela negra con la “denuncia” social. Pero yo también estoy viendo otro fenómeno muy interesante : los cambios en los sistemas simbólicos y representacionales. Me refiero a la configuración del personaje policial y detectivesco, hasta la fecha articulado en torno a una masculinidad “hiperbólica”  y esquemas  muy conservadores e incluso a veces, desde una deliberada condescendencia de los autores con los peores prejuicios sociales. Sin embargo, han empezado a existir  personajes detectivescos homosexuales y  también a producirse un papel importante de la mujer como protagonista de la investigación policial y no como simple fantasía sexual o sujeto “victimizado”  sintetizado en el estereotipo de la “femme fatale”. ¿Puede decirse por lo tanto que a los nuevos valores sociales y políticos del género negro, se están sumando también los cambios culturales?      

La literatura forma parte de la sociedad y los cambios que experimenta ésta se ven reflejados en el arte, la música, las novelas… Posiblemente, a un chaval de quince años de hoy, las letras de las canciones de los grupos que protagonizaron la Movida madrileña les puedan parecer surrealistas, pero…Hay otra literatura que es combativa y que lucha por hacer avanzar la sociedad. Por ejemplo, a mí me encanta el personaje de Daquin, homosexual, protagonista de muchas extraordinarias novelas de Manotti. Y no porque sea una rareza, sino por lo bien trazado que está. Como el Omar de The Wire. El personaje de la femme fatale, por ejemplo, se aplica poco en una sociedad como la española del siglo XXI. La zafiedad y la cutrez de nuestra sociedad ya sería otra cosa…

Normalmente el género negro ha solido ilustrar ambientes urbanos y sociales más o menos centrales. Ahora mismo me viene al espíritu una película como ” La isla mínima”, que en cambio albergó la singularidad de ilustrar el contexto caciquil y rural de la España del sur, donde las arbitrariedades y los abusos contra los más débiles siempre se revelan más opacos, “invisibles” e incluso silenciados. ¿No crees que estas realidades  están todavía insuficientemente abordadas por el género negro? 

A lo largo de la historia ha habido mucho noir rural. Pensemos en Jim Thompson y sus sheriffs psicópatas o el clásicos como Bonnie anda Clyde o esa joya del cine negro clásico norteamericano: “El demonio de las armas”. Cualquier ambiente y cualquier sociedad, por pequeña que sea, puede ser susceptible de albergar tramas negras. Muy negras. Ahí está la bellísima, pero putrefacta “Twin Peaks”. Las urbanizaciones costeras de nuestro litoral, por ejemplo, son escenarios maravillosamente sórdidos. O los polígonos industriales de los pueblos de las áreas metropolitanas de las ciudades. O esas gasolineras en mitad de ningún sitio… Hay un enorme camino por recorrer, efectivamente.

Sociológicamente el “Noir” ha aparecido como “El cine y la literatura de los pobres”. De hecho, no podemos ignorar que muchos muchachos de origen modesto encontraron en el héroe policial, de cine o de novela, el punto de referencia, no solo de su propia “virilidad”, sino también el sueño de sus  aspiraciones de ascenso y reconocimiento social.  ¿ Tú, como buen conocedor en historia y  teoría fílmica y por añadidura, en  literatura de género negro y como persona vinculada a los círculos literarios y a la organización de certámenes y festivales, qué piensas que hay de mito y de realidad en ese prisma propio de la sociología de la cultura?

El género negro es un género eminentemente popular. Aún hay autores “de reconocido prestigio” que utilizan pseudónimo cuando publican novelas policíacas. Creo que el personaje del detective, duro y viril, que hace justicia por encima de las instituciones cada vez es menos creíble. Sin embargo, en determinados países latinoamericanos, no sería creíble un departamento de policía modélico, sin funcionarios corruptos. Está claro que la figura del detective o el periodista o el abogado romántico que lucha denodadamente contra el sistema es más de novela que los probos funcionarios cumpliendo con su labor, pero si creemos en una novela negra realista y creíble, la España del siglo XXI puede presumir de un sistema que, en general, funciona. ¿Es menos atractivo para los lectores? Creo que no. Como dices, las posibilidades de ascenso social, hoy, están más abiertas que antes, aunque sean menos vistosas y más aburridas. Siempre resulta más atractivo luchas contra el crimen en las calles, a brazo partido, que preparando un temario de oposiciones en una academia, hincando los codos. Pero creo que hemos avanzado mucho y bien en ese terreno.

Ya para acabar, y enlazando precisamente con el tema de las pautas de consumo cultural, hoy es conocido que el género negro está viviendo su “edad de oro” tanto en la gran  pantalla como en la producción literaria. Sin embargo, Santiago Álvarez, en un artículo muy interesante, ha  advertido contra la saturación de autores, la falta de originalidad, el surgimiento de muchos “arrimados” pendientes de los dictados  del mercado” y que amenaza con que el género negro acabe siendo una víctima de su propio éxito. ¿Compartirías ese pronóstico?

 

Es posible que haya una burbuja noir, pero, cuando se pinche, quedarán los auténticos y buenos autores que sienten el género, que conocen sus reglas y que las siguen… o las subvierten. El momento es extraordinario y cada año hay una hornada de libros excepcional. Tanto en España como en Europa y Sudamérica. Así que, disfrutemos del momento y, después, que el tiempo haga su criba y ponga a cada uno en su lugar. Personalmente, no hago mucho caso de los Venerables que, de repente, parecen ver la Luz Negra y se acercan al género con una cierta suficiencia, como si estuvieran por encima de él. Y al no prestarles atención, no me llevo chascos ni decepciones.

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1 comentario

Archivado bajo Luces y sombras del género negro

Una respuesta a “JESÚS LENS : ” ESPERAMOS QUE GRANADA NOIR SEA UNA FIESTA DE LA CULTURA”

  1. Reblogueó esto en SOLO NOVELA NEGRAy comentado:
    Nos gustará asistir para poder informaros diariamente.

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