CRÍMEN, CORRUPCIÓN Y ROCK AND ROLL : SOBRE “MELODÍA QUEBRADA” DE JOSEP CAMPS

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Josep Camps forma parte de la nueva corriente de escritores descubiertos y lanzados  por el sello editorial Alrevés y  también  está en el grupo de novelistas que han contribuido a la creación  de unos nuevos personajes policiales que han ido tomando el relevo generacional a los viejos héroes plasmados por la novela negra y policial española de los 70 y 80.   Entre ellos  cabe mencionar al sargento de los Mossos d’Esquadra Eutiquio Mercado, una figura  a la que Camps ha dado vida a través de su primera obra, Melodía quebrada.( Alréves, 2014) y que  parece estar empezando a consolidar gracias a una pagina  web de historias cortas y de  su segunda novela, que también será próximamente  objeto de publicación por parte del propio sello Alrevés.

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Ex-toxicómano, viril y sutilmente homofóbo, Tiki es un hombre solitario, que ha ido de fracaso sentimental en fracaso sentimental y  satisface sus necesidades sexuales más urgentes gracias a relaciones esporádicas con Rocío, la  gerente de una galería de arte en la parte alta de Barcelona y con arrebatos ninfómanos.  Apasionado del Rock and Roll, en sus tiempos libres ejerce como disc-jokey en un local y a cuyo propietario, Mariscal, le une la pasión por la música. A través de las eruditas conversaciones con su amigo, Tiki Mercado hace viajar al lector por todas las grandes etapas de la historia del Rock and Roll, desfilando   sus figuras más emblemáticas y mitificadas. Unos diálogos que sin duda harán el placer de los grandes amantes de este género musical. Aún a pesar de un perfil  más o menos abrupto e inscrito en los cánones más clásicos de  masculinidad que imperan en el universo simbólico de la policia, Tiki destila una humanidad y valores éticos que le otorgan un lado entrañable y magnético. Camps parece haber acertado con la creación de una figura de ficción que, sin insertarse del todo en la “corrección política” por la  que lleva apostando el género negro de nueva generación, si rompe bastante con el patetismo que dominó a los machistas personajes policiales españoles de los 70 y 80.

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Un importante empresario del sector inmobiliario, Guillermo Canals, es encontrado muerto en  su club de golf en unas circunstancias grotescas. Filántropo y apreciado por la opinión pública, la víctima no tiene enemigos conocidos. Ha forjado su fortuna en los lejanos años sesenta y emparentado a través de su matrimonio con una preeminente familia de la nobleza alemana. En su entorno más próximo  han girado un aristócrata vividor, ocioso y snob, el Marqués de Vilassar , su cuñado,  Manfred  von  Reiniger, que lleva las riendas de sus negocios como Consejero-Delegado y un abogado picapleitos, Josep Monfort, un hombre algo oscuro y enriquecido por los servicios a  las élites económicas de la ciudad. De orígenes modestos, el viejo Canals nunca ha sido aceptado en los selectos ambientes de la petulante alta burguesía catalana. Su muerte no beneficia sin embargo a nadie, ni en su entorno familiar, ni social, dado los formidables intereses económicos y financieros que algunos conservaban en sus relaciones con él. El sargento Mercado es asignado al caso junto a una joven y espontanea agente, Elvira Sangenís, salida apenas del periodo de formación en el Institut de Seguretat Pública de Catalunya.

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Ausentes los móviles económicos y poco plausibles las artimañas conspiracionistas en los círculos sociales de la víctima, las primeras sospechas apuntarán hacia su hijo, Christian Canals , un homosexual treinta añero con unas relaciones muy complicadas con su padre a raíz de su orientación sexual y que no oculta su odio hacia su progenitor. Todos los indicios le acusan, dado Christian ha desaparecido de repente y misteriosamente el mismo día en que fue cometido el homicidio. Las razones personales se perfilan  cada vez más como origen del crimen.

Algunos días después, se produce una segunda muerte en apariencia sin relación con la primera : la de Alfonso Galán, el presidente de una asociación de vecinos dedicada a la defensa del patrimonio natural del Parque de Montjuïc e inmerso en unas relaciones litigiosas con la Concejalía de Urbanismo e Infraestructuras del Ayuntamiento de Barcelona. Tiki se dedicará entonces a indagar sobre las conexiones entre las dos muertes, mientras la hipótesis de un crimen puramente pasional por parte de Christian Canals empieza a tambalearse. El sargento Mercado se verá confrontado a toda suerte de obstáculos y dificultades en la resolución del caso, dado que los altos mandos de la Policía autonómica catalana presionan a los superiores de Tiki para que la investigación sea cerrada con la mayor diligencia, al fin de que el asesinato del empresario no perjudique la imagen de la ciudad, ni ponga en aprieto a las autoridades municipales o espante a los inversores.

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                             Camps  desenvuelve  a su personaje en medio de una trama relativamente sencilla y en la que la retórica soez, las escenas explicitas de sexo y  la obsesión de Tiki por satisfacer sus siempre despiertos impulsos libidinales,  otorgan a la novela unas amenas pinceladas de humor.  Muchos lectores agradecerán  que Josep Camps haya tenido el gran acierto de no empachar con un exceso de enigmas y entresijos, aunque sin por ello perder el rigor en la ilustración de los contextos institucionales y formales de la investigación policial. El desenlace podría quizás resultarle algo apurado o saberle a poco a aquellos lectores acostumbrados a intrigas muy rebuscadas e interminables, pero  que sin embargo generan a veces el efecto perverso de que el lector desista de conocer el final de la historia. Puntos de equilibrio que  no siempre son fáciles de gestionar.

En cualquier caso, hay que señalar que la sencillez de la trama que despliega Camps está compensada con creces por el discurso ético de la novela. Melodía quebrada   se revela como una muy singular denuncia de la mezquindad y el espíritu rapiñero de nuestras élites económicas, la corrupción generalizada de nuestra clase política, la complicidad de las fuerzas del orden con el mundo de los poderosos y la desapropiación social de la que están siendo objeto los ciudadanos respectos a los bienes urbanos colectivos y comunes. A través de la trama, Camps ilustra a la perfección la situación de esa Barcelona asolada por la especulación urbanística y  lastrada por los efectos del 92 y los nefastos años del maragallismo.

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Si acaso habría que recordar que novelas policiacas preñadas por grandes y complicadas tramas pueden resultar intelectualmente de muy bajo vuelo e incluso albergar mensajes ideológicos harto  reaccionarios, mientras que  obras, en cambio, con tramas menos ambiciosas, consiguen a menudo  interpelar a los lectores sobre muchas cuestiones civilizatorias,éticas y morales. Que se sepa, el reciente éxito del género negro es deudor de un renovado compromiso político y social y en el que la complejidad de la trama es subordinada a la relevancia del mensaje. No cabe duda, en ese sentido, que el gran mérito de  ” Melodía quebrada” consiste en  insertarse en ese espiritu.

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Archivado bajo Luces y sombras del género negro

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