SUSANA HERNÁNDEZ : ” LA SUBINSPECTORA SANTANA ME ESTÁ DANDO MUCHAS ALEGRIAS”

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Susana Hernández es una de las representantes de la “Generación Alrevès“, así como un valor en alza en el ámbito de la novela negra.  El pasado día  16 presentó en la Casa del Llibre de la Rambla de Calalunya, “Cuentas pendientes” (Ediciones Alrevès,2015),  la última novela de su serie protagonizada por las Subinspectoras Santana y Vázquez. Un acto ameno que tuvo por maestro de ceremonias a Sebastià Bennassar.  Susana Hernández ha ido haciendo camino desde la publicación de su primera novela, La puta que leía a Jack Kerouac,  y consolidado a lo largo de los años a sus populares personajes a través de una serie sobre la que ya ha anunciado una cuarta novela. Coincidiendo con el evento en Barcelona, entrevisté a la autora, teniendo ocasión de charlar sobre diversos aspectos de su producción literaria y trayectoria.

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La Subinspectora Santana es la figura central de tu serie y por la que has sido incluso galardonada por la creación del mejor personaje femenino. ¿ Supongo que su configuración te debió de llevar cierto tiempo y a desechar bastantes borradores hasta llegar a darle la concreción y verosimilitud que tiene hoy?

La construcción de los personajes es un proceso largo y mucho más cuando son, como Santana, protagonistas de varios libros. El personaje se ha ido armando con el tiempo, ha crecido y evolucionado a través de las novelas. Procuro mostrar en cada entrega nuevos matices. Es un personaje del que estoy contenta y que me está dando muchas alegrías.

El otro gran personaje es la Subinspectora Miriam Vázquez. Las dos están unidas por su compañerismo en el Cuerpo y su amistad, pero cada una de ellas tiene una fuerte personalidad. ¿ Qué rasgos “diferenciales” quisiste establecer y destacar?

Efectivamente, Santana y Vázquez son muy diferentes. Creo que eso es parte del encanto, que sean opuestas incluso en muchos sentidos, y que sin embargo congenien y establezcan una relación de amistad. Algunos de los aspectos que las diferencian son muy obvios: la diferencia de edad, la orientación sexual, la formación. Otros son más sutiles. Tienen formas de ser muy distintas: Santana es mucho más reflexiva y empática, es una superviviente; Vázquez es más visceral, más socarrona y pragmática. A veces dice lo que la mayoría de la gente piensa pero se calla. Santana es la protagonista, pero Vázquez tiene también muchos adeptos.

La primera obra de la serie vio la luz con el sello Odisea. Hoy eres una de las autoras más renombradas de la “Generación Alrevés” y en la que entraste de la mano de Josep Forment ¿ Cómo fue ese salto de un sello a otro, tenías quizás miedo de verte etiquetada si seguías con una editorial en principio con un catálogo especializado en narrativa LGTB como es el caso de Odisea ?

Me interesaba formar parte de un sello que tuviera una colección de novela negra potente. Y Josep Forment y Alrevés apostaron por mí. Siempre se lo agradeceré. Como también agradezco a Odisea que en su momento publicara “Curvas peligrosas”. Creo que la serie está donde debe estar.

 Imagino que  debiste de analizar los riesgos de tu personaje, la Subinspectora Santana, sobre todo cuando hay autores vinculados a sellos generalistas que siempre toman el camino más corto y cómodo, reproduciendo los universos simbólicos binarios y hetero-normativos e incluso complaciendo los prejuicios del lector medio.

A nivel literario probablemente sea más fácil reproducir un esquema de relación clásico de hombre-mujer, pero la literatura se nutre de correr ciertos riesgos, de no optar siempre por la opción más cómoda. Ha habido, hay y habrá personajes gays y lésbicos en la novela negrocriminal y espero que cada vez sea más frecuente, que no tenga porque ser un rasgo diferenciador. Eso es para mí la normalidad. De todos modos, la orientación sexual de Santana es solamente una de sus características, no es la única ni la más esencial.

Al ilustrar las relaciones afectivas y sexuales entre la Subinspectora Santana y la fiscal  Malena Montero no te arriesgabas a desatar el bien conocido dispositivo hetero-masculino en torno a la morbosidad de las relaciones lésbicas?

Escribo sobre las relaciones desde la manera en la que las entiendo, y para mí el deseo y la sensualidad son una parte fundamental de una relación amorosa. Sería absurdo y cobarde que por ser dos mujeres se limitaran a mirarse a los ojos y a darse la mano. Santana y Malena tienen una relación muy intensa y apasionada y mi deber como autora es reflejarlo de la manera más creíble y natural posible. Si eso despierta morbo en hombres o en mujeres, sinceramente no me preocupa demasiado ni me parece que sea algo malo. Como lectores todos somos “voyeurs” y el morbo es un ingrediente tan válido como cualquier otro.

  ¿ Siguen persistiendo en la literatura y el cine los sistemas representacionales  patologizantes ,estereotipados o  bufónicos respecto al colectivo LGTB?

Afortunadamente los tiempos van cambiando, aunque en ciertos temas nunca sea a la velocidad deseable. En los últimos años se ha producido una normalización destacable en la manera de representar la homosexualidad en el cine, la novela y sobre todo en la televisión. En España algunas series han jugado un papel importante, en especial a la hora de reflejar la realidad lésbica. El cine sigue siendo más conservador. Aun queda mucho por andar.

Tu obra empieza con una escena horripilante y vinculada a la autodestrucción. ¿ Apostar con fuerza en las primeras paginas con la emoción y las sensaciones de los lectores, es la única manera de que, como se suele decir en la jerga literaria, la novela “enganche” y se gane la receptividad del editor?

No es la única fórmula, pero es un anzuelo eficaz. Eso sí, luego tienes que dar lo que prometes. No puedes empezar muy fuerte y luego no mantener la tensión y la intriga. Me gustan los comienzos impactantes. Como lectora y como autora.

Tu novela juega con varias historias. ¿ Sobre todo teniendo en cuenta que ya es difícil hilvanar una trama y darle coherencia a su desenlace, cómo se trabaja y consigue mantener el desarrollo de tres, como ocurre en “Cuentas pendientes”, encima sin confundir al lector, perder su atención o paciencia?

Las subtramas son una marca de la serie, y en general casi diría que de mi forma de escribir. En “Cuentas pendientes” además de las subtramas, hay tres tramas que se van alternando, aunque haya una claramente más principal. En ese sentido es más compleja que las anteriores y para mí ha significado un reto manejar todas esas historias paralelas, dosificarlas correctamente, no confundir al lector, enlazarlas en el momento oportuno y cerrarlas de manera eficaz y coherente. He tenido que trabajar mucho la novela y la estructura para que no se me fuera de las manos. Espero haberlo conseguido.

El universo de los “menores”, el abuso contra ellos y “entre ellos” constituye la columna dorsal de la obra. ¿ La novela negra se está haciendo cada vez eco de ese problema?

Sería bueno que fuese así. Aunque a mí me interesaba más abordar el tema de la trata de menores, el negocio organizado y lucrativo que supone y la pérdida de valores en chicos muy jóvenes, más que el abuso en sí mismo que por desgracia en un asunto de trata de personas ya se da por descontado.

Estamos viendo en los medios muchos casos reales con menores como víctimas y en condiciones completamente estrambóticas. ¿Tú, que por formación también vienes del mundo de la comunicación, no te da la impresión de que se está jugando mucho con la morbosidad y las vísceras del ciudadano, cómo se resiste a esa tentación en el ámbito narrativo?

Los medios de comunicación son también un negocio y en concreto los contenidos en televisión viven sujetos a las cifras de audiencia. Para alcanzar a esos ratios deseables, parece que todo vale, pero eso no es nuevo. Hace tiempo que viene sucediendo. Asistimos a diario a un espectáculo grotesco de morbosidad y exceso de información y desinformación ya ni siquiera nos sorprende. En “Cuentas pendientes” he procurado abordar un tema delicado, del que en realidad se habla muy poco en los medios, y sobre todo hacerlo sin caer en lo escabroso.

 ¿Se podría decir que los menores están siendo a la vez “víctimas” y “sujetos activos” de un sistema en el que el abuso de poder contra los más débiles se ha convertido, ya no en una práctica social , sino también en un valor cultural? 

Sí, es muy posible que sea así, aunque es algo que ha sucedido siempre. Tal vez antes, culturalmente estaba mejor visto. Ahora ya no. Algo parecido a la violencia contra las mujeres  en el ámbito de las relaciones de pareja. Antes sucedía igual, aunque no se hablara de ello y estuviera hasta justificado socialmente.Desde luego el desgaste de valores fomenta este tipo de abusos y las redes sociales  y las nuevas tecnologías ayudan a globalizarlos. Por suerte también ayudan  a combatirlos.

  Hay otro aspecto que me parece muy interesante en tu novela y que es la complicada relación de la Subinspectora Santana con su madre, una mujer con pena recién cumplida por asesinato . ¿Nunca podemos romper con el pasado, porque me da la impresión que Santana se ve desgarrada entre el borrador que pretende pasar sobre él y el cordón umbilical que simultáneamente    le una al mismo a través de Puri?

La relación de Santana con su madre es uno de los puntales de la serie y pasa por fases muy distintas a lo largo de las tres novelas. En “Cuentas pendientes” la desaparición de Puri la coloca en una situación emocional muy difícil. Tiene que hacer frente a unos sentimientos que no acaba de manejar bien y al mismo tiempo empieza a sentir la necesidad de romper de una vez por todas con ese pasado que la ha lastrado toda su vida, o al menos de convivir con él de un modo pacífico.

También hay un elemento que planea sobre el periplo de Rebeca Santana y que es su amistad con otro personaje, Aina y que tiene  una fuerte emotividad. ¿ La amistad entre mujeres es inherentemente “subjetiva” y por lo tanto, diferente a la que los varones mantienen entre si, a la que se considera “instrumental”?

No me atrevería a generalizar tanto. Sí es cierto que la amistad entre las mujeres, ya desde niñas, suele ser más intensa y el nivel de confianza mayor, pero por supuesto hay amistades masculinas tremendamente estrechas y sinceras y amistades femeninas muy superficiales. Santana también tiene un vínculo de amistad y de mucha confianza con Rafa Navarro, su excompañero, y a la vez es muy distinto al que tiene con Aina o con Virginia, por ejemplo o incluso con la propia Vázquez.

En términos contextuales, el mundo de la justicia y de las presiones de los poderosos sobre ella es un tema que también abordas en “Cuentas pendientes” y que simbolizas en las resistencias de tu otra protagonista, Malena, frente al chantaje, el soborno y la coacción , un tema de mucha actualidad. ¿ El personaje de Malena es un alegato a favor de una ética que parece que hemos perdido a jamás en este país?

Malena es un personaje que me gusta muy especialmente. Creo que aporta aspectos muy interesantes a la serie. En esta entrega en la que ya es fiscal gana mucho peso. Tiene su propia trama en la fiscalía en la que como bien dices resiste como puede una situación incómoda y peligrosa que además tiene connotaciones personales. Quería poner a Malena en esta coyuntura, enfrentarla a sus orígenes, a su entorno familiar. Es una mujer con mucha personalidad, que nunca elige el camino más sencillo, sino el que cree que es el correcto. En “Cuentas pendientes” su integridad y su fortaleza mental se ponen a prueba. Y sí, hay una crítica a esa ética que hemos perdido como sociedad, a ese universo del “todo vale” en el que nos hemos instalado casi sin darnos cuenta.

¿Es obvio que tu obra se inserta en la mejor tradición de ese género negro norteamericano comprometido en la crítica contra los males de su tiempo, pero cuáles fueron exactamente las influencias literarias que recibiste a ese respecto?

Hablar de influencias es complicado. Highsmith y Mankell son mis autores de referencia, que me hayan influenciado o no, ya es otra cosa. Al margen de ellos y ya que hablas de americanos, me gustan mucho Connelly y sobre todo Lehane que en mi opinión es el mejor autor de novela negra vivo. Por cultura me siento mucho más cercana a González Ledesma, Silva, Zanón, Juan Madrid, Rosa Ribas, Alexis Ravelo y Alicia Giménez Bartlett.

Eres de las que piensas que, cómo ha apuntado hace poco Sebastià Bennassar, no se hace a veces la debida distinción entre el género policial y el “Noir” y que se confunden y fusionan las dos categorías, cuando en realidad no son exactamente lo mismo, vendiéndose “gato por libre” y desvirtuando precisamente esa vocación social ?

Evidentemente, algo de eso hay. Sin embargo, me parece más grave que se vendan como “novela negra” novelas que no lo son en absoluto (ni policiales ni negras ni nada parecido). Sobre todo porque en general, salvo contadas excepciones, se perjudica al escritor y se engaña al lector. Comprendo el interés editorial en alargar la vida a la gallina de los huevos de oro, pero no estaría de más que las editoriales fuesen más cuidadosas con las etiquetas que adjudican a las novelas.

¿ Cuál es el límite máximo que hay que establecer para que un escritor no acabe siendo rehén de su propia criatura, por mucho carisma y éxito que haya tenido, en suma, qué futuro le espera a la Subinspectora Santana?

En principio, habrá una cuarta entrega de Santana. Santana tiene poco más de treinta años. Le queda mucha historia vital por delante. No será una Scarpetta que lleva casi veinte novelas, eso seguro. Pero alguna más habrá.

Empezaste en el panorama literario con aquella obra “ La puta que leía a Jack Kerouac” y supongo que, como todos pasaste por la ingenuidad de la escritora novel.¿ Cómo ha sido tu proceso de madurez en tu relación, ya no solo con la escritura, sino también con un mundo literario en el que juegan muchos otros factores que el del simple talento con la pluma?

Se aprende mucho con los años. El mundo editorial es complejo. Juegan muchos intereses más allá de la literatura. Eso es algo que al principio no contemplas. Como en cualquier profesión, la experiencia es un grado y sirve para tener presentes las decepciones vividas y procurar no repetir errores. Si retrocediera haría muchas cosas de distinta forma, pero no me arrepiento de casi nada. Cada paso dado ha servido para algo.

Diriges también un taller literario y supongo que allí también te has encontrado con esa ingenuidad de la que te acabo de hablar. ¿ Qué consejo le darías para que no acaben llevándose decepciones y renuncien a perseverar en un mundo literario y editorial repleto de obstáculos y a veces de barreras infranqueables?

A mis alumnos siempre les digo que sobre todo se diviertan escribiendo y que escriban lo que les pide el cuerpo, sin preocuparse de lo que pensarán los demás. Entrar en el mercado editorial ya es otra historia. Publicar está muy caro y mucho más en el momento actual. Lograrlo no depende únicamente del talento,ni mucho menos. Intervienen otros factores. Por encima de todo, recomiendo humildad,paciencia, leer mucho y escribir mucho.

  ¿ Qué proyectos narrativos tienes para el futuro

Estoy escribiendo una novela. Pero la acabo de arrancar no sé muy bien si va a cuajar. Estoy también intentando escribir teatro. Es un momento de elegir proyectos y hay que afinar las decisiones al máximo.

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