“DIEZ NEGRITOS” A DEBATE : LA EXPERIENCIA DE LA ESCRITURA EN EL RELATO CORTO

12193679_10208479827096939_782678304989495608_n[1]

El pasado 10 de noviembre se celebró en la librería La imposible de Barcelona,  la presentación de la antología de relatos rotos ” Diez negritos” ( Alrevés, 2015), co-editada por Alex Martin Escribà y Javier Sánchez Zapatero. Un volumen que ha contado con la participación de Jorge Navarro,Víctor del Árbol, Jordi Ledesma, Toni Hill, Aro Sainz de Maza, Susana HernándezCarlos Zanón, Alex Ravelo,  Berna González Harbour Claudio Cerdán. El acto de presentación no pudo contar con la presencia de los tres últimos autores y uno de los co-editores,  por cuestiones de agenda, pero no por ello perdió en intensidad. Alex Martin Escribà ejerció de maestro de ceremonias entre los restantes autores, los cuales cubrieron con creces las ausencias.

portada-10-negritos[1]

Alex Martin Escribà es el director de la colección Crims.Cat  y un reconocido profesor universitario de literatura y ensayista que lleva  desde hace años realizando una amplia contribución a la difusión y reflexión intelectual y académica sobre el género negro, tanto en lengua catalana como castellana.   Son notorios sus trabajos  como editor, autor y compilador junto a Sánchez ZapateroGénero negro para el siglo XXI, ( Laertes  2011), La reinvención del género ( Andivira, 2014). Cabe destacar también  su trabajo junto a Jordi Canal, el director del Centro Cultural ” La Bóbila”, en favor de la difusión del género negro y con el que ha sido co-autor de Cua de Palla ( Alrevés, 2011). Fue Premio Serra d’Or, a los jóvenes escritores por ” Jaume Fuster : una vida en negre” .Entre sus obras más recientes hay que mencionar, Rafael Tasis, novel.lista policiac ( Alrevés,2015).  Afincado en Salamanca, también ha sido el impulsor del prestigioso Congreso de Cine y Novela Negra que se celebra anualmente en esta ciudad.

En el acto de presentación del volumen, Alex Martin Escribà reconoció el lado deliberadamente intencionado del título y composición  de la obra, señalando la voluntad de homenajear a la conocida obra de Agatha Christie.  El moderador no ocultó su malestar ante la denostación de la que ha estado siendo en los últimos tiempos la popular autora británica. En se sentido, hubo casi unanimidad en señalar la injustificada tendencia a poner en cuestión a una autora considerada poco “ intelectual” y en cambio a guardar silencio sobre algunas sombras de las grandes figuras de la novela negra norteamericana.

agatha-christie4[1]                                                                  Agatha Christie

El  habitual debate sobre la situación del género negro y el propio proceso de “etiquetaje” no  pudo faltar y fue también cuestión del grado de comodidad con el que los diversos autores se sentían respecto a esa identificación. En general hubo bastante unanimidad sobre el carácter problemático de la definición o autodefinición en ese carácter. Jorge Navarro  lo reconoció sin fisura como una marca identitaria de su producción literaria. Jordi Ledesma hizo sus matices y ubicó su trabajo en una postura fronteriza con el thriller, mientras Aro  Sainz de Maza se afirmó como escritorNoir, aunque con tintes de terror. Carlos Zanón se reveló más distante respecto a la etiqueta, pero reconoció que contribuía ampliamente a la visibilidad de los autores, sobre todo a la vista del boom que está conociendo el género en España, Europa y Estados Unidos. Zanón puso en cuestión las acusaciones contra el ” Noir” como un género poco concluyente. Se impuso bastante coincidencia sobre el hecho de que, antes de pegar etiquetas, era necesario trabajar en el proceso de conceptualización de lo que se entendía exactamente por “novela negra”. Víctor Árbol se reafirmó en su idea bien conocida y reiteradamente expuesta en diversos foros, sobre el carácter “cosificador” de las etiquetas. Recordó que eran sobre todo los contenidos los que de verdad trazaban las fronteras entre lo que podía entenderse por novela negra y lo que no. A ese respecto, reivindicó a los personajes problemáticos y contradictorios y tornó a oponerse a los preceptos “moralizadores” de la novela policiaca. Del Árbol cargó contra el elitismo de la novela “blanca” en Francia y su tendencia a volverse omblilical y otorgarse el monopolio de la ilustración ficcional de los entresijos de la condición humana. Martin Escribà se sumó a su tesis y alegó también la necesidad de romper con los tópicos. Toni Hill dijo haber asumido desde siempre el etiquetaje de su obra.Susana Hernández cerró el bloque temático relativizando el papel de las etiquetas, arguyendo la necesidad de indagar en el alma humana y en los problemas sociales. Afirmó que en base a esos ejes, no tenía inconveniente en reconocer su producción literaria como de carácter ” Noir”.

12191468_10153221242493008_9150002506778914496_n[1]                                               ( Fotos de Pilar Martínez Cordero)    

El segundo bloque temático propuesto por Alex Martin Escribà fue el de la reflexión sobre la experiencia personal  con el relato corto. Susana Hernández llevó esta vez la batuta, mostrándose muy crítica con la frecuente desvalorización del relato corto como género literario y subrayó el hecho de que no se reconociese lo suficiente el enorme esfuerzo e inversión de tiempo que exigía este tipo de escritura, sobre todo en lo que hace referencia a la capacidad de síntesis y condensación de los ejes centrales de las historias. Reconoció que el relato corto había sido para ella un instrumento de entrenamiento que había asentado las raíces de su condición de escritora. Jordi Ledesma se sumó, reconociendo él también las enormes dificultades en el momento de sintetizar una historia y el esfuerzo que había supuesto participar en la antología. Toni Hill adhirió a la tesis de Susana Hernández y recordó que todos los grandes escritores de género negro, empezando por el propio Dashiell Hammett, habían iniciado su trayectoria en pequeñas publicaciones y con relatos cortos.

                   12241401_10153221233763008_6482460589249812202_n[1]           Susana Hernández ( Foto de Pilar Martínez Cordero)      

El debate también giró en torno a la dimensión puntual de estos relatos y  el balance extraído por parte de autores que no estaban especializados en este género de escritura. Víctor del Árbol apuntó a la singularidad del reto para autores como él, en principio acostumbrado a escribir novelas de largo alcance en contenido y extensión y reconoció el lado estimulante de su participación en la antología. Jorge Navarro, en cuanto a él, añadió al hecho de que la experiencia le había producido una extraña sensación, sobre todo en la medida que le  había tocado hacer un camino inverso al habitual y en el que el relato corto siempre precedía la escritura de novelas de largo alcance. Carlos Zanón dijo haberse sentido a gusto con el relato breve y rememoró su anterior trayectoria en el ámbito de la poesía. Aro Sainz de Maza se distanció quizás de la tónica dominante entre los ponentes y reconoció su firme apuesta por las novelas de largo alcance. Toni Hill dio final a la conversación arguyendo que para él resultaba difícil tratar  en los relatos cortos la profundidad y complejidad del género negro y que era la razón por la cual su  aportación no se había inscrito en ese género en el sentido estricto.

12243208_10153221245173008_5945956986203686297_n[1]                                                  Foto de Pilar Martínez Cordero

El intercambio durante el torno de palabra vertió en torno a algunos temas inscritos en el primer bloque del debate y en el que fue cuestión del buenismo o de la maldad tanto de la figura del policía, como del delincuente, el verdugo o  la víctima. Víctor del Árbol volvió a reivindicar   las flaquezas de los personajes, incidiendo en las frágiles fronteras entre el verdugo y la víctima. Insistió en su argumento contra los preceptos moralizadores e hizo hincapié en el lado sumamente interesante de la maldad humana, en una clara alusión  al magnético y fascinante personaje de Igor, en su obra Un millón de gotas. Susana Hernández apeló a la necesidad de romper ciertos arquetipos y sistemas representacionales harto repetidos y saturados, como el personaje policial rodeado por la oscuridad de su personalidad y psicología. A ese respecto defendió la configuración ficcional de personajes de carne y hueso y conexos con la realidad cotidiana.

Como nota final hay que señalar la presencia de un grupo de adolescentes estudiantes de bachillerato de un instituto de Castelldefels, los cuales, acompañados por su profesora de lengua y literatura, prestaron un especial interés al relato de Jordi Ledesma. La docente de enseñanza secundaria señaló el valor de ” Diez negritos” como instrumento didáctico para sus alumnos, no solo en aras al  incentivo de la lectura, sino como elemento para comprender la conducta humana.

Se trató en suma, de un acto ameno, cordial, ordenado y divertido, en un espacio modesto, pero agradable, con un público participativo y atento. En resumidas cuentas, un encuentro que pretendió ser un homenaje al relato corto y que supo dar testimonio de la experiencia personal de cada autor.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Luces y sombras del género negro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s