TIANA NEGRA 2016: CRÓNICA DE UN ENCUENTRO CON LA NOVELA CATALANA

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Este pasado  22 y 23 de enero se celebró el Festival Tiana Negra de novela en catalán  y esto bajo el comisariado de Sebastià Bennassar y  el apoyo de la corporación municipal. Un evento que cumple su cuarto año y que ha ido afinándose a lo largo del tiempo, con un conseguido hueco en términos de proyección y una programación de cada vez mayor calidad y diversidad.  Su mérito es doble en la medida que tiene que competir en visibilidad con las Semanas Negras de las grandes ciudades ( este fin de semana se celebraba precisamente Pamplona Negra) Nota diferencial es también su dedicación exclusiva a la promoción de los autores y novelas en catalán. Un balón de oxigeno  para un mundo editorial cuya travesía del desierto  se torna dificultosa por partida doble en un mercado dominado  por una producción hegemónicamente en castellano.

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Silvestre Vilaplana             

En el marco de Tiana Negra  se desarrollaron   eventos como la entrega del Premi Agustí Vehí (2016), que este año recayó en el escritor Silvestre Vilaplana, por la obra, Els ossos soterrats, el homenaje al Col.lectiu Ofélia Dracs a cargo de Alex Martin Escribà y la presentación del libro  de Lluís Bosch, Besòs mar Crims.cat, 2015), Premio Agustí Vehí (2015). Cabe apuntar también la figura del “Bus negra” para el traslado desde Barcelona-Ciudad de los participantes del público y la entrega del Premi Ciutat de Tiana a los alumnos del Instituto de Tiana.

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Alex Martin Escribà

El sábado fue el día en el que el festival adquirió más fuelle a través de una serie de presentaciones de libros, mesas redondas y actividades lúdicas y esto con Sebastià Bennassar como maestro de ceremonias.

               Rafael Ballbona  inició el turno de palabra durante la primera mesa, con la presentación y comentarios sobre su obra, ” Dit enganxosos” (Crims.cat, 2016). Ballbona apuntó a la precariedad y las dificultades del mundo del periodismo, al que sumó algunos anécdotas sobre su pasado como militante del PSAN y las oscuras relaciones entre prensa y política. Su intervención se centró sobre todo en el ambiente contextual de los años 90 y la Barcelona Olympica y tuvo ciertas palabras de ironía sobre la subordinación de la prensa a los grupos de presión  y las conversiones ideológicos en función a los intereses del momento.

En otro registro, Javier Vernetta, con su obra, Qui em vol mal  (Saldonar, 2015) narró su experiencia personal con el género negro y el progresivo magnetismo que ejerció en él, en parte debido a su inserción personal en la tradición literaria de urdimbre realista. Esbozo sus preferencias por unas estructuras narrativas que le otorgasen menos importancia a los aspectos puramente procedimentales o al descubrimiento del enigma, en beneficio del compromiso social de la novela y la puesta en cuestión de la bajeza y el espíritu de rapiña de las clases dominantes, el mundo del dinero y  la delincuencia de “guante blanco”. Jordi Boixadós  con su obra, “L’home que comptava diners” (RBA/La Magrana, 2015), reivindicó el carácter muy “negro” de su obra y dijo haberse inspirado en el reciente desconcierto que está produciendo el mundo empresarial y la dinámica de un capitalismo cada ve más dominado por estructuras mafiosas. Seguidamente presentó  J.R.Armadás, con su compilación Els crims nostrats,(Edicions Xandri, 2015) un libro con autores nuevos y otros más veteranos, pero que ha tenido el objetivo de ilustrar el mundo “Noir” en el contexto estrictamente catalán. Armadás explicó las dificultades de gestionar su perfil como editor de la obra y como propio autor. Una obra que suscita interés a la vista de cómo el universo “Noir” está a veces demasiado  configurado en realidades históricas con “ganche” comercial.

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Mireia Llinàs  y Marc Moreno abrieron quizás una muy interesante brecha temática que rompía con las tramas dominadas por la delincuencia de “guanto blanco”, la corrupción urbanística  y política y el crimen organizado.

Finalista del Premi Agustí Vehí (2015), Mireia Llinàs presentó y comentó su novela, Els enemics silenciosos ( columna, 2016), una trama sobre un crimen no resuelto en los oscuros años de la posguerra y al que varias décadas después se intenta dar respuesta. Llinàs reconoció su deuda con la figura de Carmen Broto ( una prostituta asesinada en los 40 y con oscuras implicaciones de las autoridades franquistas) y la importancia de la nostalgia en la tradición narrativa.  La propuesta de Mireia Llinàs  fue reivindicada por la autora como un hibrido entre género negro y género histórico. Una tendencia sobre la que un servidor insiste en la necesidad de fomentar y apoyar, tanto en la creación literaria como en la organización de semanas negras y festivales. Sé por fuentes fidedignas, que al menos Pamplona Negra 2017, cuenta llevar el diseño de su próxima semana negra por esos parajes.

               Sebastià Bennassar incidió en la evolución muy positiva de la obra del escritor y editor Marc Moreno, sobre todo a través de su última novela ” Contra l’aparador” ( Llibres del Delicte, 2015). Moreno es un autor heterodoxo que no oculta sus simpatías por las recientes propuestas de Empar Fernández y Anna María Villalonga y que un servidor sigue prefiriendo denominar ” Post-Noir“. La obra de Moreno ha querido  sobre todo revisar ciertos sistemas simbólicos y representacionales sobre los “márgenes” sociales y esto desde propuestas alternativas al Hardboyled  más purista. Recalcó, por otra parte, la importancia en su obra  de la cuestión de la paternidad.  Moreno habló de la “invisibilidad dentro de la invisibilidad” , de la voluntad de profundizar en los personajes y de la necesidad de romper algunos estigmas en torno a las periferias urbanas , en las que la exclusión, la desestructuración familiar, la anomía y la delincuencia aparecen como la irremediable profecía que se cumple a si misma. Un tema que entronca de lleno con la siempre polémica problemática social del género negro y que algunos autores se empeñan a reducir al único denominador  del mundo lumpen.

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Hubo una segunda ronda de presentaciones encabezadas por Jordi Solé, quien presentó su obra, La nit de Damballah ( Columna,2015) una trama basada en una mezcla de crimen, prostitución, inmigración, religión y magia vudú y que reconoció estar en el origen de un guion cinematográfico más que en una trama literaria. Con su obra “Puta pasta( RBA/ La Magrana,2015Emili Bayó , ( 6º Premio “Crims de Tinta, 2015) reivindicó a la mejor tradición de la literatura y el cine negro y el papel del “Noir” como un instrumento de reconciliación de las nuevas generaciones con la lectura. Margarida Aritzeta comentó su nueva entrega de la Inspectora Mina Fuster  a través de su reciente obra Els fils de l’aranya ( LLibres del Delicte, 2016), señalando la importancia que tuvo para ella la recuperación de la trayectoria de los años 80, el Col.lectiu Ofélia Drac  y su periplo junto a Anna Maria Villalonga, en especial en lo que hace referencia al libro colectivo, ” Noves dames del crim”.

                 Esperança Camps representó al mundo balear, con comentarios sobre sus dos obras publicadas este mismo año, La cara B, (Llibres del Delicte,2015) y l’Illa sense  temps ( Meteora,2016), haciendo una inflexión sobre su doble faceta como escritora y Consejera de Cultura del gobierno autonómico de las Islas. Camps reconoció que el género negro no había estado en el origen de su producción literaria, sino precisamente en la experiencia política.

Cerró el circulo Toni Arencón , presentando su obra, L’ànima de l’assassí, Cossetània,2015), una novela en torno a la figura del científico Mariano Cubí y que con un agudo sentido del humor nos traslado al universo de la ciencia criminológica y forense positivista del siglo XIX, aunque no sin una cierta irreverencia y burla sarcástica sobre los aspectos más reaccionarios de ambas disciplinas.

Las presentaciones guardaron un lado ameno, dado que fueron intermitentemente acompañadas por la interpretación de piezas de saxo y la lectura de fragmentos de las obras por parte de la editora María Dolors Sarriès y Joana Cortils. Sebastià Bennassar clausuró la ronda de presentaciones señalando como nota destacada la diversidad de los autores y los sellos editoriales en catalán.

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Los encuentros en los espacios de convivencia e intercambio informales entre el público y los autores fueron sucedidos por la sección de tarde, la cual se inició con la proyección de un documental sobre el atentado al semanario El Papus durante los años de la Transición Democrática a manos de los sectores involucionistas vinculados a la extrema-derecha política, social y policial. Tomó el relevo al reportaje una mesa redonda en torno al periodismo de investigación y su relación con la creación ficcional. Jordi Borrás  presentó  su ensayo  ” desmuntant societat civil catalana”  Saldonar,2015), una obra sobre los vínculos de esta asociación con la extrema-derecha vinculada a los atentados sobre El Papus.

Bien que el guion de la mesa estaba centrado en el periodismo de investigación, no habría estado de más un  debate sobre las relaciones entre fascismo y novela negra y puesto a reivindicar la hibridad entre el “Noir” y el género histórico, no estaría mal tampoco que, en adelante, hubiese algo más de producción ficcional sobre los ambientes políticamente “conspiracionistas” en los años de entreguerras.

Las palabras  de Borrás fueron sucedidas por las  de Federico Vázquez Osuna, a raíz de su obra “Anarquistas y baixos fons”( Editorial l’Avenç,2015). Con una amplia labor investigadora a sus espaldas y una interesante lista de publicaciones en torno al sistema judicial y penitenciario español en los años más oscuros del franquismo, Vázquez Osuna nos habló de la criminalización de ciertas figuras históricas vinculadas a la Segunda República y las dificultades de acceder a los archivos históricos y fuentes documentales que pudiesen facilitar procesos reparativos.  Laura de Andrés, autora de Vides apuntalades ( UOC, 2015) y Gemma García, con Els Senyors del boom,( Saldonar 2014) denunciaron los obstáculos a la investigación por parte de los grandes poderes económicos y el silencio de los medios de comunicación vinculados a los anteriores.

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La cuestión de los aspectos procedimentales en la novela negra y de las propias dimensiones “autoficcionales” en las estructuras narrativas no podían faltar al encuentro, dado que constituye uno de las principales fuentes de controversia entre los diversos autores del género. La mesa fue moderada por Jordi Cervera.

Las relaciones entre realidad y ficción dentro del mundo policial fueron sujeto de discusión, poniendo frente a frente a dos profesionales en el sentido estricto, la agente de los Mossos d’Esquadra Carol Valenzuela y el inspector de la Policía Nacional, Alejandro López   y a los escritores y policías Rafa Melero, que habló de la versión catalana de su obra, La penitencia del Alfil,   (Alrevés, Crims.cat 2015) y a Pere Cervantes, autor de ” Internet negro” ( Tiempos de hoy, 2015).

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La mesa giró sobre todo en torno a las diferentes experiencias desde el ámbito  de la creación literaria y la intervención policial, la autocensura, el deber de confidencialidad, las tensiones entre el mundo policial y judicial  y la compatibilidad entre la condición de policía y la de escritor.

          Pere Cervantes reivindicó su libertad como escritor más allá de su propia condición de policía y dio también algunas pinceladas sobre las nuevas formas de delincuencia cibernética en las redes sociales y la sociedad de la información.

Paradójicamente fueron los interlocutores de los dos escritores los que se mostraron menos autocomplacientes respecto al mundo policial. Por ejemplo, el inspector Alejandro López denunció las presiones de los grupos económicos sobre los mandos de la policía en asuntos peliagudos relacionados con la corrupción y la propia agente Valenzuela matizó a Melero sobre su  visión excesivamente moralizante   de la maldad y el crimen, haciendo algunos pequeños apuntes sobre sus posibles orígenes sociales.

No es que la mesa careciese de interés a efectos programáticos,  todo lo contrario.Más todavía cuando están sobre la palestra los debates sobre “procedimiento” y “trama” o  las fronteras entre el género policial y el género negro. Pero es evidente que las presiones de agenda limitaron el alcance, ambición y diversidad temática del debate.

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El festival remontó a su nivel de origen con un invitado de lujo, el escritor francés François Thomazeau y con la presentación de la traducción catalana de “Consulting” por parte de Crims.cat y  a cargo de María Llopis, quien ejerció también de interprete del autor. Alex Martin Escrivà planteó los vínculos entre la obra de Thomazeau y los clásicos norteamericanos Hammett y Chandler. A lo que el escritor galo respondió que,más que una influencia directa de los mencionados maestros, su obra bebía de las similitudes entre la crisis de los años 30 y la actual situación socioeconómica en Europa.

Si bien, el grueso de su intervención giró en torno a la trama central de su obra. Reconoció que el  embrión de la misma  estuvo en un guion cinematográfico del que terminaría por desistir. Apuntó a ese respecto las dificultades de plasmar en el ámbito literario diálogos procedentes de la lengua hablada, pero hizo el matiz que tampoco pueden responder de forma estricta a las estructura de la lengua escrita.  Hizo ciertas apreciaciones interesantes alrededor de lo que había sido su preocupación por la trama. Señaló además  la relevancia narrativa que era necesario darle a la maldad, la mezquindad y la inhumanidad en el marco laboral actual y en el contexto de la precarización de la sociedad salarial y de un capitalismo sin matices. En ese sentido, hizo un llamamiento a un mayor tratamiento ficcional de los abusos y la arbitraridad en el mundo laboral.

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El festival tuvo su dimensión lúdica a través del tradicional “combate de boxeo” retórico y que este año enfrentó a Damià del Clot, autor de una Una nove.la pulp ( Llibres del Delicte, 2015) y Francesc Ribera, autor de L’assassinat de Guillem de Berguedà ( Ara Llibres,2015 ) Un combate simbólico que estuvo arbitrado por Anna Maria Villalonga y en torno a las relaciones entre género negro, política y literatura. Esto con la particular de que los contrincantes conservaban el rasgo común de ser a la vez cargos electos y   escritores. La arbitro planteó tres cuestiones relacionadas con el tema y ante las cuales los dos adversarios debían argumentar sus posturas. El público era el encargado, a través de votación asamblearia, de declarar un vencedor en cada asalto, computándose la totalidad de los resultados  al término definitivo del combate.

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Francesc Ribera dominó  el principio de la pelea  y las votaciones confirmaron los “directos” que habían hecho casi dar con la cara contra la lona a su adversario, Damià del Clot. El combate tomó interés en el segundo asalto, dado que  la musculatura argumentativa ganó en intensidad hasta producir un empate. Después de un primer asalto en el que había resultado medio K.O, Clot recuperó impulso y lideró la pelea, tumbando de forma definitivamente a su contrincante. El “cuerpo a cuerpo” escenificó bastante a los verdaderos combate de boxeo y en el que los aparentes “campeones” a los que todos vaticinan un triunfo sin matices, pueden al final salir derrotados si no administran su energía, ni miden la capacidad de respuesta,autodefensa y contra-ataque de sus contrincantes.  Se trató de un juego gracioso, hábilmente animado por Villalonga y que ganó la implicación del público. Pero sobre todo,  tuvo el enorme mérito de recordarnos algo esencial : que  en aquella morada en la que triunfe  la virtud y la fuerza de la palabra y el argumento, quedan proscritos los usos de  los puños y las pistolas.

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El festival se cerró casi a  las once de la noche con un recital de poesía “negra” a cargo de Francesc Ribera y Jordi Valls, acompañado por un coro de jubilados que recitaron versos de poetas de urdimbre catalanista como Marti i Pol y de cantautores  de la cançó  como Lluís Llach.

Se trató en suma de un festival ameno, rico en ponentes, temáticas y problemáticas, quizás algo condensadas y que aconsejaría en próximas  convocatorias la dilatación a un día más de encuentros, sobre todo de cara a no correr el riesgo de que el público, culto, curioso e interesado, no vea prematuramente  fatigada su capacidad cognitiva de registro en relación a la amplitud de la oferta programática.

Señalar en cualquier caso el espacio convivencial y amistoso que lo caracterizó y que reflejó el espíritu de un festival logrado y esplendido al que merecería la pena volver.

 

                      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

              

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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