“SEGRE DE NEGRE” Y LA CONTROVERSIA SOBRE LA NOVELA POLICIAL: RÉPLICA A MARC MORENO

 

El-Segre-de-Negre

 

El pasado sábado 4 de junio participé en una mesa redonda organizada en el marco de las actividades del Primer Festival de novela negra de Lleida, “Segre de  Negre” y que giró en torno a la figura del detective y su evolución histórica. Una mesa moderada por la editora  Joana   Soto del sello Pagès  y en la que compartí debate con Marc Moreno, Elena Torres Girbau y Lluís Bosch. Suelo hacer crónica de los actos a los que asisto como oyente o participo como organizador. Estar detrás de la barrera permite tener una mirada más objetiva. Otra cosa bien diferente son aquellos en los que se participa directamente, de los que acostumbramos a salir con estados anímicos hiper-activos, ofuscados por nuestras propias ideas y convencidos de la infalible fuerza de nuestros argumentos. De ahí la necesidad de dejar apaciguarse las vehemencias del momento y esperar un tiempo para poder proyectar,casi una semana después del evento, una mirada analítica algo más serena sobre las diversas problemáticas allí tratadas.

En aquella mesa se quedaron temas en el tintero por presiones de  agenda de la institución en la que se desarrollaba el acto .  Es de recibo reconocer el buen tono del intercambio de ideas, aunque por momentos cargado ambientalmente por los recientes, conocidos y comentados   desencuentros personales entre Marc Moreno y Lluís Bosch  en las redes sociales y  eso a raíz de una serie de controversias ajenas a la Mesa  y sobre las que no es menester detenerse a analizar aquí. Cabe reconocerle a los dos escritores el buen gusto de no haber aireado las  tan frecuentes disputas individuales en los medios literarios e intelectuales y esto por un obligado respeto  a los propios organizadores del acto. Lo que no impidió que quedase en el aire un “tufillo” de ansias de “ajuste de cuentas”. Esa es al menos la impresión que me he dejado el reciente artículo de Marc Moreno en la página Web del sello Llibres del Delicte, que el propio escritor dirige y que lleva por título, “La figura del policia literari”.

Rosa

 

La entrada de Marc Moreno merece algún comentario en la medida que no se revela precisamente por su inocencia o la simple y muy legitima defensa de un determinado género o subgénero dentro del ámbito negrocriminal, en este caso concreto, la novela policial y procedimental, sino por una voluntad de réplica a las posturas que Lluís Bosch y un servidor mantuvimos en común : la denuncia de la “ideología policial” o por decirlo de otra manera, la apología de un determinado orden establecido por parte de la novela policial-procedimental. Vayamos por partes.

Contrariamente a lo que se deja insinuar, las posturas mantenidas por Bosch y un servidor  no respondieron en absoluto a la voluntad de deslegitimar la novela policial y procedimental en si misma y por si misma y menos todavía de poner en cuestión la muy respetable creación literaria e inquietudes intelectuales de ciertos autores afincados en este género. Es más, sería absurdo no reconocer  la excelencia e incluso la originalidad de algunas de estas creaciones ficcionales, así como el  rigor en la ilustración de los aspectos simbólicos, representacionales y ambientales del universo policial y de la propia investigación crimonológica y forense.

Según Marc Moreno, la pertinencia de la pujante novela policial y procedimental  tiene su razón de ser en el hecho mismo que testimonia de una realidad política y social como la española y la catalana y la que la investigación sobre los delitos de homicidio corresponde a los Cuerpos de policía autonómicos o nacionales. El argumento del escritor y editor es potente y no cabe  duda que habría que debatir sobre el error en el que incurren algunos autores que, bajo pretexto de mantenerse fieles a la novela detectivesca más clásica directamente inspirada por la tradición narrativa norteamericana, acostumbran  a dar  vida a personajes y  configurar ambientes  descontextualizados e inverosímiles respecto a la realidad de nuestro país.

mossos-de-esquadra-salou-senegal-muerto

 

Sin embargo, aun dando por pertinente el argumento de Marc Moreno, el escritor parece estar haciendo tabula rasa de una problemática que él parece tomar por irrelevante y puramente ideológica y que, en principio, tendría su origen en el militantismo declaradamente anti-soberanista de Lluís Bosch, así como en su manifiesta hostilidad hacia cualquier símbolo vinculado al nacionalismo ( en este caso, los Mossos de Esquadra).De ser así, la postura de Lluís Bosch  frente al género policial tampoco perdería por ello su legitimidad.  Pero más allá de la oposición a los  discursos “soberanistas” más o menos delirantes, habría que centrarse en el tema esencial y que estuvo en el origen de la controversia : los sistemas representacionales de la policía en el universo literario.

La cuestión  no estriba solo en el  tema más o menos  secundario del “buenismo” con el que son representados los personajes policiales, sobre todo aquellos autores que ahondan en la dimensión más humana y cotidiana de los mismos. En un fructífero e interesante debate organizado por Elena Torres Girbau y un servidor en el marco del Centro Cultural “La Bóbila”, autoras como Montse Sanjuan o Susana Hernández tuvieron ocasión de recordarnos la parte “subjetiva” de personajes suyos como la Sargent Grim o la Subinspectora Santana. Está  claro que en el hincapié en las facetas existenciales y emocionales de los personajes garantizan siempre su carisma literario y por lo tanto, capacidad de conexión con las expectativas del lector.  De hecho,  un servidor precisó en la Mesa de Segre de Negre  la necesidad de distinguir entre el simbolismo que rodeaba al personaje policial  y su identidad estrictamente individual. Al hilo del asunto,  no hace falta recordar cómo durante los “años de plomo” en Euskadi, una organización terrorista y criminal se atribuyó el derecho de segarle la vida a seres humanos sin vinculación generacional con la dictadura franquista  y esto por el solo hecho de llevar un uniforme.

La verdadera y esencial problemática  remite a  los dispositivos ideológicos que subyacen de esa complaciente representación literaria que, por ejemplo, convierte a los policías en eruditos moralistas y en abanderados militantes de los derechos humanos. Representación ficcional que, como es obvio, no encuentra traducción en la realidad de un Cuerpo cuyo nivel formativo se sitúa en un escalafón medio-bajo y que, en el caso concreto de Cataluña, está lejos de ser un ejemplo de respeto por los derechos civiles. Esto sin olvidar otras cuestiones vinculadas a las estructuras narrativas e imaginarios de la novela policial : no faltan obras respecto a las cuales es difícil discernir si se trata de obras de ficción en el sentido estricto o sí se limitan a ser meras disertaciones metaliterarias de ciencia forense y criminológica. Con el hecho añadido de exaltar siempre la bondad del mundo policial frente al lado eternamente maléfico de la delincuencia o del crimen.De paso y eso es lo relevante, haciendo tabula rasa de  la reflexión sobre los motivos sociales que conducen a determinadas conductas humanas.  Las novelas “moralizadoras”  sobre psicópatas o asesinos en serie son un buen ejemplo de ello. A eso me refería, al menos yo, cuando aludía a la “apología de la ideología policial” por parte de algunos autores.

Philip_Marlowe_in_Case_Closed

Con lo dicho, no es cuestión de afirmar que la novela “progrés” y social tenga que estar siempre protagonizada por el detective privado, encarnación de la justicia. La figura de Marlowe o de Spade han creado ese mito, evidentemente, contradicho por los hechos. Un ejemplo son las figuras más o menos reaccionarias de Herlock  Holmes y Hercule Poirot, por poner los dos ejemplos más elocuentes vinculados a la novela enigma, que simbolizaron, en el primer caso, los valores de una sociedad victoriano profundamente clasista y los preceptos más retrógrados e estigmatizadores  de la ciencia crimonológica y forente y en el segundo, el más ridículo snobismo.  En los Estados Unidos hemos tenido otros ejemplos de detectives de perfil  derechista, como es el caso de personajes como el Mike Hammer de Mickey Spillane, que encarnó lo más execrable de la sociedad norteamericana, en especial la delirante paranoia colectiva frente al comunismo que dominaron los peores años del maccarthismo. Pese a la reputación “progresista” de la figura detectivesca, está claro que ha habido claras y notorias excepciones que tendieron a desmitificarla.  Por lo tanto, sí tuviésemos que analizar la evolución de este perfil ficcional, habría quizás que afirmar que lo que le ha caracterizado, son sobre todo sistemas  representacionales condicionados por los contextos históricos, alternándose ubicaciones ideológicas “progesistas” o “reaccionarias” según las coyunturas políticas y las expectativas colectivas.

mike_hammer

 

Lo acabado de apuntar  no es lo que parece caracterizar a la actual novela policial, que hace omisión del pasado, presentando el talante democrático de los Cuerpos de policía como una “normalidad”, cuando históricamente son una “excepción” y para colmo, bastante matizable. Por supuesto, haríamos mal en atribuirle a la novela catalana el monopolio de ese vicio del “buenismo” respecto a las configuraciones simbólicas, representacionales y ficcionales del personaje policial. En el resto de España sobran ejemplos  en esa linea, sobre todo de la mano de algunos policías y criminológos incorporados al mundo de la escritura. Por no olvidar a algunos autores de éxito, que ahora han tenido la genial iniciativa de vender la idea que la Guardia Civil es un Cuerpo progresista e inherentemente democrático. Lo cual no deja de ser una auténtica tomadura de pelo a la vista de las oscuras connotaciones históricas e ideológicas que ha tenido dicho Cuerpo militar en los repetidos episodios de autoritarismo político en nuestro país.

Querido Marc Moreno,  como buen derridiano que soy, le otorgo muchísima importancia al lenguaje, a las estructuras narrativas y a las propias configuraciones simbólicas y representacionales como instrumentos de reproducción de los imaginarios colectivos y por lo tanto, como utensilios de cosificación social y defensa del orden establecido. Es en ese sentido que la novela policial y procedimental me resulta por momentos sospechosa, sobre todo por lo mucho que está apologetizando un determinado universo, efectivamente, el policial, omitiendo el hecho más que comprobado de que se trata de una institución que, tanto en el caso catalán como español, tiene todavía mucho que aprender en términos de valores democráticos. No comprender eso, es en efecto hacer una “apología de la ideología policial” de espaldas a la verdadera realidad de una “fuerzas del orden” españolas y catalanas que no ha dejado ellas mismas  de ponerse en evidencia respecto a los valores éticos y morales que deben guiar a una sociedad democrática.

Conoce-como-la-tecnologia-fabrica-la-policia-del-futuro1

 

 

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Luces y sombras del género negro, Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s