ELENA TORRES GIRBAU : EL TESTIMONIO FICCIONAL DE LAS HERIDAS PRETÉRITAS

Torres

Elena Torres Girbau acaba de recibir el pasado 20 de agosto el Premio “Cubelles Noir” a la mejor novela escrita por mujeres en la modalidad de lengua catalana por la obra ” La puta d’Oros” ( Gregal,2015), galardón compartido con Susana Hernández, premiada en cuanto a ella por la mejor novela en castellano con la obra “Cuentas pendientes” ( Alrevés, 2015).

Particularmente, nunca he creído en eso que se vino a dar a conocer como escritura “femenina”( viejo vestigio teórico esencialista  legado por el “feminismo de la diferencia”.), sino en la “escritura  de mujeres” y eso desde la diversidad de las subjetividades y vocaciones narrativas. A ese respecto, injusto sería no reconocerle a “Cubelles Noir” y sus organizadores, el mérito de haber establecido un premio especifico para las autoras de género negrocriminal, más todavía en un clima de controversias harto surrealistas y del que el reciente caso  de la Semana Negra de Gijón se erigió en un ejemplo más que elocuente.

Si algo tengo que decir en primer lugar sobre Elena Torres Girbau, es que poca veces he encontrado a una persona en el mundillo ” Noir” de su honestidad intelectual,  buena conversación, sinceridad, equidad, sentido constructivo y sobre todo, estatura humana, generosidad y nobleza natural. Suscribo la opinión de aquellos que afirman que es de mal gusto elogiar públicamente a los amigos. Sobre todo teniendo en cuenta que soy de los que más críticos se han mostrado con el coleguismo y el camarillismo, vicio harto extendido entre el mundillo del “Noir”. Sin embargo, pienso también que la regla puede ser rota cuando la amistad personal encuentra su base en una previa y solida amistad intelectual. Y ese es precisamente el caso respecto a Elena Torres Girbau. Es de su mano que caminé y me adentré en los oscuros pasillos del “Noir”. No es que Elena me lo haya enseñado todo respecto al género, dado que muchas cosas las descubrí por mi mismo, pero sí puedo decir de ella que fue la que me enseñó a aprender lo que se tiene que  saber de este fascinante ámbito literario. 

Lectora incansable, asidua de Semanas y Festivales “Noir”, Elena Torres Girbau ya animó hace algunos un programa de radio local bajo el título de “Tinta negra”. Después de pasarse años leyendo a los demás,decidió  hacer oír su propia voz narrativa. Justo en enero de 2015 y con 57 años, publicó su primera novela, La puta d’Oros. No me gusta hablar de escritores o escritoras tardías, porque siempre hay un momento para todo y porque la propia  escritura no tiene edad, sino que está sujeta a la vocación y  devoción que surgen de acuerdo con las circunstancias y el espíritu de cada autor.

Licenciada en historia, Elena Torres Girbau nunca ejerció en esta disciplina, pero sí mantuvo viva su pasión por la comprensión del pasado y las heridas individuales y colectivas con las que éste suele lastrar. Fueron muchas las ocasiones en las que llevamos nuestras conversaciones por los derroteros de la tradición narrativa sobre la Guerra Civil  y las relaciones entre literatura y memoria histórica. Hasta que un día, me dijo que lo que en realidad le interesaba, no eran tanto los enfoques académicos o ideológicos sobre el acontecer histórico, sino las experiencias  y las miradas intimas e individuales sobre el mismo. En ese momento ya estaba a punto de publicar la novela hoy premiada en Cubelles.

“La puta d’Oros” es precisamente eso, un recorrido por el pasado y más en concreto, por la memoria de la Transición, pero enfocado desde la perspectiva de la experiencia individual de una mujer, la protagonista de la novela. No hay que olvidar que la Transición  fue un periodo histórico caracterizado por sus “virtudes públicas” , es decir, por la voluntad de establecer una comunidad de ciudadanos en el seno de una sociedad española  repleta de desgarros.Pero detrás de ella también se forjaron muchos silencios. Es de los mismos   que habla la obra de Elena Torres Girbau.

Se trata de una obra muy meritoria, que ha sabido combinar el género negro con el género histórico, profundizando en las heridas personales de su protagonista y recordando la necesidad de cualquier ser humano de saldar las deudas con el pasado y reclamar reparación por los agravios morales cometidos en él. En suma, una excelente obra en torno a la memoria colectiva más reciente y recuperada a través de una protagonista  que da testimonio de las muchas verdades que quedan todavía por debatir alrededor de una idealizada Transición Democrática, en realidad repleta de sombras.

 

 

 

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Luces y sombras del género negro, Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s