UN INSPECTOR ENTRE SOMBRAS : SOBRE “MAL TRAGO” DE CARLOS BASSAS DEL REY

bassas

 

El sello Alrevés parece haber brindado este año su mejor  catalogo , con autores ya muy vinculados a esa casa y que van madurando poco a poco como escritores bajo el paraguas de los hermanos Kerrigan. Uno de ellos sin duda Carlos Bassas del Rey. Un nombre que se consolida, no solo como el comisario de uno de los encuentros más importantes del mundillo “Noir”, Pamplona Negra, ( por cierto, en el que tendré el honor de participar el próximo enero de 2017) ,sino que se reafirma como uno de los escritores más interesantes del momento. Bassas parece además haber dejado atrás definitivamente su etapa narrativa sobre el universo cultural asiático ( origen de su buena proyección ), para contemporanizar con su propio tiempo. Así lo demuestra su última novela ” Mal trago” ( Alrevés,2016) , ambientada en la imaginaria ciudad navarra de Ofidia y protagonizada por el inspector Heredoto Corominas, un personaje que cobró vida con su novela anterior, ” Siempre pagan los mismos” ( Alrevés,2015).

Un menor es encontrado muerto en la caja fuerte de un edificio modernista de la ciudad, propiedad de una familia de pasado esplendor social y económico, pero venida a menos con los años. Adquirido por un poderoso empresario de la promoción inmobiliaria,el palacete está a punto de ser derribado después de haber simbolizado durante décadas la estética y los valores de la burguesía local. Hijo de un modesto relojero autónomo que apenas si consigue llegar a fin de mes, el cadáver del menor viste la indumentaria propia de una ceremonia religiosa y denota una exquisita pulcritud. El simbolismo que envuelve al cuerpo del niño desconcierta al inspector  Corominas, recién reincorporado a la policía tras ser sometido a un expediente disciplinario con resultado de suspensión temporal. La motivación del secuestro del niño  también es de difícil inteligibilidad, dada la modesta condición social de su progenitor. Sin embargo, unos días después, el policía recibe la visita de un preeminente abogado de la ciudad, a sueldo del susodicho promotor inmobiliario, quien afirma que su cliente recibió una exigencia de rescate por el niño secuestrado y asesinado y ello sin  mantener ningún vinculo personal o familiar, ni con el menor, ni con su padre. La desorientación termina de sembrarse entre Corominas y sus hombres. En los días siguientes, otro niño de misma edad, es objeto de   secuestro y encontrado en las mismas condiciones que la primera victima. En este caso también, se trata de un menor con progenitores de modesto estatuto social y económico y en el que el rescate es exigido a otro empresario sin tampoco ningún vinculo directo con el joven.

Aunque me consta que Carlos Bassas del Rey ha puesto lo mejor de si mismo en esta novela, debo reconocer que no soy un devoto de las tramas con menores de por medio y que, en mi modesta opinión, empiezan a cundir en exceso en la producción ficcional ” Noir”. Esto en detrimento de la crítica hacia otras formas de atropello contra determinados individuos y colectivos y que la novela negra actual no debería descuidar.  Sin embargo, es  mérito del autor haber introducido una dosis de originalidad en la articulación de su trama, rompiendo con mucho “dejá vu” en torno a la historias de secuestros y asesinatos. El compromiso social no falta a la cita y tampoco hay duda alguna que Bassas ha sabido poner el dedo en la yaga, denunciando la ruindad y el egoísmo de las élites financieras en medio de una sociedad que se está partiendo en dos.

Es evidente que el autor ha querido subordinar la trama al personaje principal,  Corominas,  que es el que le da fuerza a la novela.  Así lo demuestra el perceptible e indiscutible esfuerzo por profundizar y afinar en la psicología del inspector, sobre todo en comparación a los rasgos algo menos definidos que le trazó en su anterior novela.En efecto,Corominas es un  hombre que tiene que lidiar con las rivalidades, enemistades y puñaladas en un mundo policial no tan  cohesionado como lo que aparenta. Las peores mezquindades entre compañeros  se dejan entrever, ocultas  bajo la bandera de una supuesta camaradería simbólicamente configurada en base al universo masculino de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero sobre todo y ante todo,  Bassas indaga en un Corominas  dudoso, no solo alrededor de su profesión como policía, sino también acerca de los aspectos más existenciales de su vida .Asolado por la proximidad de  la vejez y el miedo a la soledad, Heredoto es un hombre confrontado a conflictos generacionales  que determinaron la relación problemática con su padre recientemente fallecido  y que de paso, parecen ensombrecen ahora  la relación con su propia prole; a una vida sentimental y sexual que pierde fuelle y que compensa con escapadas sórdidas en otros lechos en medio de la culpa;  al dolor ante la pérdida de los amigos, así como a un pasado policial repleto de pecados inconfesables.

Bassas ha sabido adentrarse en los entresijos  de un hombre inseguro y lleno de preguntas. En suma, en un personaje rodeado por muchas sombras y caracterizado por su faceta más humana. Si algo hay que decir, es que Bassas rompe muchos mitos en torno a la figura del policía y pone sobre el tapete su falsa inquebrantabilidad de carácter, en beneficio de los aspectos más subjetivos y emocionales.   Lo que resulta un mérito añadido a la vista del buenismo vainillero con el que algunos autores tratan e ilustran el universo de las Fuerzas de Seguridad, colando una evidente apología de la ideología e institución policial.

El estilo narrativo es ligero y cuidado, reflejando un constante anhelo de autosuperación en el autor. La novela resulta coral en cuanto a los personajes secundarios y Bassas introduce un toque simpático al asignarles  nominaciones con nombres de importantes autores actuales del “Noir” y que el lector identificará de inmediato. Un gentil homenaje a sus compañeros de viaje en el arte de escribir.Pero sobre todo y ante todo, la obra nos recuerda las consecuencias de la incomprensión y la crueldad para con aquellos que cargan con una diferencia no elegida. También el lado implacable del paso del tiempo, así como la necesidad de zanjar los litigios con las personas más cercanas, antes de que sea demasiado tarde y hayamos perdido la oportunidad de decirles  , a pesar de todo, lo mucho que las queremos.Si algo ha sabido hacer Bassas, en cualquier caso, es recobrar un aspecto esencial del género negro : las luces y sombras de la condición humana.

 

 

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