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UN INSÓLITO DELINCUENTE : SOBRE “FUL” DE RAFA MELERO ROJO

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Rafa Melero Rojo es un escritor que se ha ido consolidando  en el mundillo del “Noir”. Llegado al panorama literario negrocriminal de la mano de Lorenzo Silva, se dio a conocer como un autor de novela policial de urdimbre procedimentalista, sobre todo a través del personaje del sargento Masip y de la figura del asesino en serie. Temas centrales de sus dos primeras novelas, La ira del Fenix  ( Playa de Ákaba,2014) y  La penitencia del Alfil  (Alrevés,2015). Parece que Melero ha decidido darle un descanso a su héroe y al propio universo institucional y simbólico de la policía autonómica, para situarse al otro lado de la raya. Es decir, el mundo de la delincuencia y el crimen organizado. Ese giro es unánimemente comentado por los pasillos de los ambientes literarios, sobre todo después de que Melero hubiese acostumbrado a los lectores al ambiente de la investigación criminal. Ese paso literario por el estricto ámbito de la delincuencia ha adquirido configuración a través del personaje de su nueva novela Ful, (Alrevés,2016)

Ful es un  modesto pintor de brocha gorda y un trabajador precarizado  que nace y vive en Lleida. Su periplo fue común al de muchos adolescentes de su barrio y  generación. Adscrito a un medio social periférico, se revela testigo de un contexto familiar en el que el alcoholismo, la violencia de género, el drama, el fracaso escolar, la pobreza económica  y la falta de perspectivas dominan la vida cotidiana. Con una trayectoria de perfil bajo, Ful va entrando progresivamente y muy a su pesar, en el universo de la pequeña delincuencia, pero sin hundirse del todo en el hoyo, dado que escapa de la drogodependencia en la que ha caído mucha de su gente. No tiene una mentalidad criminal en el sentido estricto y por momentos mira con envidia a quienes han escapado de un destino fatalista, en especial a un amigo de infancia convertido en Mosso de Esquadra, Pepe.  Sin embargo, asume su existencia. De repente, se presenta para él la oportunidad de dar un “verdadero golpe”. Robarle un  alijo de droga a un camello africano. La operación parece, en un principio, bastante rudimentaria. Apoyado por dos otros amigos, Jose y el El Pelota, al igual que él, sin gran futuro en la vida, llevan a cabo la operación. Contra todo pronóstico, la cosa acaba teniendo un mal giro y las consecuencias se revelan catastróficas. Ful y sus cómplices se encuentran con dos cadáveres sobre las espaldas. El asunto se termina de agravar cuando descubren que le han provocado la muerte al camello y a la prima de uno de los más feroces e implacables capos del cártel columbiano de la droga.Unos días después, un sicario  sin escrúpulos y de gatillo fácil, Wilfredo Martins, viaja desde Bogotá rumbo a España.A partir de aquí, Ful se va a topar  de frente con el auténtico mundo de la delincuencia y el crimen organizado.

Rafa Melero ha optado esta vez por  la narración en primera persona,  un estilo que suele estrechar los vínculos entre el protagonista y los lectores, asegurando compenetración entre ambos.  Añade un toque de originalidad, dado que la trama   está ambientada en una ciudad relativamente tranquila y poco acostumbrada a los sobresaltos. Lo que hace que rompa con el mito  de la concentración del crimen  en Barcelona y el carácter apacible de las demás capitales de provincia de Cataluña.

La obra de Melero nos habla de la dimensión más humana del delincuente, así como de  sus circunstancias personales en medio de la desigualdad social y la ausencia de verdaderas oportunidades. También  de la adolescencia y la juventud robadas y del delito como único forma de supervivencia. La novela no deja de ilustrar, por otra parte, la corrupción policial, la globalización del crimen organizado y  todo el submundo que lo envuelve, en el que priman formas micro-totalitarias de poder y donde la arbitrariedad, el miedo, la crueldad y la muerte se convierten en “reglas de oro”.   No cabe duda de que se trata de la obra más “social” de Rafa Melero, en contraste con sus anteriores novelas, excesivamente apologéticas del universo policial y con las que, un servidor, se ha mostrado a menudo muy crítico. El hecho de que Ful haya venido avalada por autores como Paco Gómez Escribano , cuya obra siempre se ha centrado en el mundo delictivo de la periferia urbana, demuestra que existe un verdadero cambio de rumbo  en la producción literaria de Melero , ilustrada por una mirada empática  con la historia de vida de aquellos individuos situados al  otro lado de la frontera establecida por la ley y el orden.

Organizada en capítulos cortos de lectura fluida, la obra refleja el esfuerzo de Melero en la renovación narrativa, así como un claro distanciamiento de la novela procedimental en beneficio de una vocación mucho más ” Noir” y sensible ante los orígenes, causas, motivaciones y consecuencias de la desviación social. Podemos hablar de una faceta de Melero hasta la fecha desconocida y desde luego, muy interesante, que apela a considerar Ful como su mejor novela.

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UN INSPECTOR ENTRE SOMBRAS : SOBRE “MAL TRAGO” DE CARLOS BASSAS DEL REY

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El sello Alrevés parece haber brindado este año su mejor  catalogo , con autores ya muy vinculados a esa casa y que van madurando poco a poco como escritores bajo el paraguas de los hermanos Kerrigan. Uno de ellos sin duda Carlos Bassas del Rey. Un nombre que se consolida, no solo como el comisario de uno de los encuentros más importantes del mundillo “Noir”, Pamplona Negra, ( por cierto, en el que tendré el honor de participar el próximo enero de 2017) ,sino que se reafirma como uno de los escritores más interesantes del momento. Bassas parece además haber dejado atrás definitivamente su etapa narrativa sobre el universo cultural asiático ( origen de su buena proyección ), para contemporanizar con su propio tiempo. Así lo demuestra su última novela ” Mal trago” ( Alrevés,2016) , ambientada en la imaginaria ciudad navarra de Ofidia y protagonizada por el inspector Heredoto Corominas, un personaje que cobró vida con su novela anterior, ” Siempre pagan los mismos” ( Alrevés,2015).

Un menor es encontrado muerto en la caja fuerte de un edificio modernista de la ciudad, propiedad de una familia de pasado esplendor social y económico, pero venida a menos con los años. Adquirido por un poderoso empresario de la promoción inmobiliaria,el palacete está a punto de ser derribado después de haber simbolizado durante décadas la estética y los valores de la burguesía local. Hijo de un modesto relojero autónomo que apenas si consigue llegar a fin de mes, el cadáver del menor viste la indumentaria propia de una ceremonia religiosa y denota una exquisita pulcritud. El simbolismo que envuelve al cuerpo del niño desconcierta al inspector  Corominas, recién reincorporado a la policía tras ser sometido a un expediente disciplinario con resultado de suspensión temporal. La motivación del secuestro del niño  también es de difícil inteligibilidad, dada la modesta condición social de su progenitor. Sin embargo, unos días después, el policía recibe la visita de un preeminente abogado de la ciudad, a sueldo del susodicho promotor inmobiliario, quien afirma que su cliente recibió una exigencia de rescate por el niño secuestrado y asesinado y ello sin  mantener ningún vinculo personal o familiar, ni con el menor, ni con su padre. La desorientación termina de sembrarse entre Corominas y sus hombres. En los días siguientes, otro niño de misma edad, es objeto de   secuestro y encontrado en las mismas condiciones que la primera victima. En este caso también, se trata de un menor con progenitores de modesto estatuto social y económico y en el que el rescate es exigido a otro empresario sin tampoco ningún vinculo directo con el joven.

Aunque me consta que Carlos Bassas del Rey ha puesto lo mejor de si mismo en esta novela, debo reconocer que no soy un devoto de las tramas con menores de por medio y que, en mi modesta opinión, empiezan a cundir en exceso en la producción ficcional ” Noir”. Esto en detrimento de la crítica hacia otras formas de atropello contra determinados individuos y colectivos y que la novela negra actual no debería descuidar.  Sin embargo, es  mérito del autor haber introducido una dosis de originalidad en la articulación de su trama, rompiendo con mucho “dejá vu” en torno a la historias de secuestros y asesinatos. El compromiso social no falta a la cita y tampoco hay duda alguna que Bassas ha sabido poner el dedo en la yaga, denunciando la ruindad y el egoísmo de las élites financieras en medio de una sociedad que se está partiendo en dos.

Es evidente que el autor ha querido subordinar la trama al personaje principal,  Corominas,  que es el que le da fuerza a la novela.  Así lo demuestra el perceptible e indiscutible esfuerzo por profundizar y afinar en la psicología del inspector, sobre todo en comparación a los rasgos algo menos definidos que le trazó en su anterior novela.En efecto,Corominas es un  hombre que tiene que lidiar con las rivalidades, enemistades y puñaladas en un mundo policial no tan  cohesionado como lo que aparenta. Las peores mezquindades entre compañeros  se dejan entrever, ocultas  bajo la bandera de una supuesta camaradería simbólicamente configurada en base al universo masculino de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero sobre todo y ante todo,  Bassas indaga en un Corominas  dudoso, no solo alrededor de su profesión como policía, sino también acerca de los aspectos más existenciales de su vida .Asolado por la proximidad de  la vejez y el miedo a la soledad, Heredoto es un hombre confrontado a conflictos generacionales  que determinaron la relación problemática con su padre recientemente fallecido  y que de paso, parecen ensombrecen ahora  la relación con su propia prole; a una vida sentimental y sexual que pierde fuelle y que compensa con escapadas sórdidas en otros lechos en medio de la culpa;  al dolor ante la pérdida de los amigos, así como a un pasado policial repleto de pecados inconfesables.

Bassas ha sabido adentrarse en los entresijos  de un hombre inseguro y lleno de preguntas. En suma, en un personaje rodeado por muchas sombras y caracterizado por su faceta más humana. Si algo hay que decir, es que Bassas rompe muchos mitos en torno a la figura del policía y pone sobre el tapete su falsa inquebrantabilidad de carácter, en beneficio de los aspectos más subjetivos y emocionales.   Lo que resulta un mérito añadido a la vista del buenismo vainillero con el que algunos autores tratan e ilustran el universo de las Fuerzas de Seguridad, colando una evidente apología de la ideología e institución policial.

El estilo narrativo es ligero y cuidado, reflejando un constante anhelo de autosuperación en el autor. La novela resulta coral en cuanto a los personajes secundarios y Bassas introduce un toque simpático al asignarles  nominaciones con nombres de importantes autores actuales del “Noir” y que el lector identificará de inmediato. Un gentil homenaje a sus compañeros de viaje en el arte de escribir.Pero sobre todo y ante todo, la obra nos recuerda las consecuencias de la incomprensión y la crueldad para con aquellos que cargan con una diferencia no elegida. También el lado implacable del paso del tiempo, así como la necesidad de zanjar los litigios con las personas más cercanas, antes de que sea demasiado tarde y hayamos perdido la oportunidad de decirles  , a pesar de todo, lo mucho que las queremos.Si algo ha sabido hacer Bassas, en cualquier caso, es recobrar un aspecto esencial del género negro : las luces y sombras de la condición humana.

 

 

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MEDITERRÁNEO NEGRO : LEYENDO ” LO QUE NOS QUEDA DE LA MUERTE” DE JORDI LEDESMA

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Debo reconocer que fui  un lector tardío y “resistente”, frente a la obra de Jordi Ledesma y eso a pesar de que su novela El diablo en cada esquina ( Alrevés, 2015), viniese públicamente avalada por uno de los escritores más reconocidos del momento.  Siempre he desconfiado de las adulaciones a un autor, sobre todo en este mundillo del “Noir”, atestado de cortesanos y camarillas, pensando también que, detrás de los elogios demasiado unanimistas, suele aparecer la sombra alargada del borreguismo intelectual. Sin embargo,  una de esas causalidades de la vida me llevó a asistir a la presentación de “Diez negritos”, la compilación de relatos cortos de Alex Martin Escribà  y Javier Sanchéz Zapatero y en la que participaba precisamente Ledesma.  Su intervención explicando las motivaciones de su cuento me despertó  interés y fue   un detonador para decidirme a leer su comentada obra. Esa la razón por la que, más movido por mis propios criterios,  aposté también por hacerme con  su  nueva novela, ” Lo que nos queda de la muerte” ( Alrevés,2016).

Reus, años noventa, el cuerpo de un joven apodado Bocaclancha, es encontrado muerto y flotando cerca de los embarcaderos. Abandonado por su madre toxicómana, educado por sus abuelos y más bien apagado, el Bocaclancha ha estado metido en historias de trapicheos y camellismo, dejando que las sospechas apunten a los llamados “Mellizos”, dos jóvenes dedicados al tráfico de droga y aparentemente a sueldo de los carteles columbianos. Un  comandante de la Guardia Civil, conocido como “El cocodrilo” por su talante autoritario, déspota y árido  va a ser el encargado de investigar el caso. El comandante alberga la particularidad de estar casado con una mujer mucho más joven que él, Lucía, de una fascinante belleza, objeto de todas las miradas en la ciudad, pero sobre todo, sujeto de sueño erótico de Ignacio, un joven  procedente de los estratos más acomodados de la ciudad. La mujer del Guardia Civil  tiene una amiga,  Silvia, que anhela todo lo que tiene de atractivo Lucía  y aspira a salir de la vida aburrida y sin alicientes que lleva como ama de casa y mujer de un modesto electricista. Alrededor de ellos giran una serie de personajes corales, entre otros, Sergi, un niño bien, cínico y vividor, enredado en una relación de la que busca en deshacerse y su mejor amigo, el Poeta, que vive a su costa.  La muerte del Bocaclancha, no solo va romper cierta rutina en la ciudad costera, sino que además pondrá al descubierto la verdadera realidad social  de la turística y apacible plaza mediterránea.

Si algo hay que señalar, es la prosa tremendamente cuidada y magnética  de Jordi Ledesma, plasmada en primera persona, que enseguida cautiva y establece complicidad con el lector. La elegancia del lenguaje se combina con numerosos pasajes en la que impera un vocabulario crudo, abrupto y sin prejuicios muy concorde con las respectivas ambientaciones y situaciones. Se trata de una novela corta, pero con una indudable capacidad de condensar una historia de peso. En efecto, Jordi Ledesma  nos pasea por los pasillos oscuros de una ciudad dominada por la imagen externa del bienestar social, el ocio y la vida lúdica, sacando a la superficie las miserias sociales y humanas de la urbi costera : las desigualdades y falta de perspectivas,  la inmigración sureña, el carácter explotador  y el rapiñismo del mundo de la especulación urbanística y el negocio hotelero, el cretinismo, la impunidad, la bajeza humana de las élites locales, la frustración de los más desfavorecidos, la pequeña delincuencia juvenil y el abuso de poder y los trapos sucios de las fuerzas de seguridad, así como las dudas y angustias ante la propia identidad personal, constituyen el abanico de problemáticas que plantea el autor.

Ledesma  sabe  mostrar la parte más “negra” de ese idílico Mediterráneo de reclamo estival, jugando  a la vez con la denuncia social y la mirada crítica sobre la condición humana y esto a través de un narrador enigmático, que finalmente acaba recordándonos la necesidad de mirar la realidad de frente y no torcer la vista cuando aparecen ante nosotros las cloacas de nuestra existencia individual y colectiva.

 

 

 

 

 

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HONORABLE PRESENTE, TENEBROSO PASADO : UNA CARTA ABIERTA A LORENZO SILVA SOBRE LA GUARDIA CIVIL

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Abro facebook y uno de los primeros muros con los que me encuentro es con el de Claudio Cerdán, donde figura una extensa, completa e interesante entrevista del autor con Lorenzo Silva en la revista digital Zenda y esto con motivo de la celebración del festival Getafe Negro. Entre los muchos temas que son abordados en la entrevista está, como no podía ser menos, el personaje de Rubén Bevilacquia y  la cuestión de la Guardia Civil como institución histórica y actual.

Debo reconocer mi enorme deuda con Lorenzo Silva,dado que fue  después de la lectura de ” La marca del meridiano”, ( Planeta, 2014)  y  de las propias y anteriores entregas de la serie, que embrionó mi  pasión por el género negro y policial  y los autores de nueva generación. Los cuales me llevaron a la lectura o relectura de los clásicos, ( españoles y extranjeros), que si no eran del todo desconocidos para mi, nunca me habían atraído demasiado hasta la fecha. Si bien, también debo reconocer que me invadió un cierto desconcierto ante la lectura del titular y encabezamiento de la conversación entre Silva y Cerdán : “Lorca dio una visión siniestra e injusta de la Guardia Civil”, dicta el mismo.

Tengo que decir no soy un devoto del poeta granadino y que la constante manipulación de su figura y los homenajes más o menos repetitivos y agobiantes que se le suelen brindar como figura icónica de la generación del 27 en particular y de la intelectualidad republicana en general, tienden más bien a crisparme. Por lo tanto, no es en defensa del poeta que pretendo  escribir este post, sino de una verdad histórica que Lorenzo Silva no percibe siempre en toda su claridad, por lo menos en lo que hace referencia a la institución de la Guardia Civil.  Y es que Silva parece fusionar y confundir el presente y pasado de la Benemérita, estableciendo una continuidad en el tiempo de ideales y valores en principio encarnados por el propio personaje de Bevilacquia. Vayamos por partes.

El personaje de Rubén Bevilacquia me resultó sumamente magnético, en especial por su humanidad y cultura.  Si bien, siempre me quedó una duda: saber si reflejaba el sistema de valores de la vieja institución o si simplemente plasmaba los ideales políticos, sociales, éticos y morales del autor que lo había creado.La pregunta era pertinente a la vista de los imaginarios colectivos y las ideas establecidas en torno a la Guardia Civil. El temperamento apático, autoritario y despótico de este Cuerpo militarizado  y los propios  chistes sobre el lado paleto e  incultillo de sus miembros  es de profundo arraigo social.

No me gustan los estereotipos y sería absurdo pensar que el nivel formativo de los miembros de este Cuerpo militar no se ha elevado de forma sustancial. No sé si hay   muchos “Bevilacquias” en la Guardia Civil que lean a  Platón   o que se hagan cabalas sobre la condición humana después de ojear a Hannah Arenth.  Pero sí deberíamos reconocer que, al igual que  en otros Cuerpos, como la Policía Nacional, Autonómica o Local, el nivel formativo y cultural de los componentes suele situarse en grados intermedios que desmitifican al Guardia Civil sin luces y semi-analfabeto. Lo cual hace que el personaje de Bevilacquia no esté del todo huérfano de verosimilitud y eso más allá del obligado grado de fantasía que comporta, en coherencia, dicho sea de paso, con la magia de lo literario y ficcional.

La cuestión política e ideológica es otro interesante ámbito de reflexión. Bevilacquia es en principio un hombre de centro-izquierda, sensible ante el respeto por los derechos civiles y de una gran rectitud en relación a la legalidad de los protocolos de actuación. No existe tampoco ningún motivo para pensar que Rubén no mantiene una mínima relación con la realidad de este Cuerpo. Apunto esto porque nunca hubo algo que más me desconcertarse que el asesinato de Guardias Civiles en Euskadi por parte de una banda fascista como E.T.A, segando la vida de hombres  de reciente incorporación al Cuerpo, jóvenes, votantes socialistas y por edad, sin ningún vinculo generacional con el franquismo y su conglomerado ideológico. Lo que demuestra hasta que punto los mitos, tan propios del delirante discurso nacionalista, pueden  llegar a justificar las peores aberraciones. Sin olvidar la obscenidad de aquellos energúmenos que protestaron por la muerte de terroristas, al tiempo que hacían mutis en torno a la desgracia personal y familiar que E.T.A sembró   en los cuarteles sujeto de su atentado.

Hoy en día la Guardia Civil juega un papel importante en la ayuda humanitaria y en misiones internacionales, sin olvidar su función determinante en la investigación de los casos de corrupción, de los que el entramado de la “Púnica” es uno de los ejemplos más chillones. Habría que precisar que el actual Director General de la Guardia Civil, Férnndez de Mesa, es un hombre ideológicamente adscrito a la extrema-derecha y conocido por sus creencias religiosas católicas de corte fundamentalista ( por si alguien  cree que eso es un monopolio del Islam ). Sin embargo, las  recientes investigaciones sobre casos de corrupción han demostrado la exquisita independencia del Cuerpo de la Guardia Civil frente a las presiones políticas. A ese respecto, sería  de mentes huecas no reconocer que estamos frente a una institución de lo más respetable y con un honroso presente, que ha sabido evolucionar, sobre todo a través de un profundo reemplazo generacional y  mostrándose fiel a los valores de una sociedad democrática. Y eso hay que celebrarlo. No hay nada que objetar, por lo tanto, a que Lorenzo Silva reivindique precisamente esa “honorabilidad” democrática de la institución e incluso le otorgue una expresión ficcional a través del personaje de Bevilacquia.

Otra cosa bien diferentes es que se confunda la parte con el todo y que Lorenzo Silva mire el ayer de una institución ( o sea, su lado más tenebroso) bajo el prisma del presente (es decir, desde la realidad de su amplia y actual democratización). Lo que conduce a distorsionar la realidad y faltar a la verdad de la Memoria Histórica.

La figura institucional de la Guardia Civil es un producto de las revoluciones liberales  de la primera mitad del Siglo XIX y su  nacimiento fue a la par de la modernización del Estado, tanto en lo que hace referencia a la administración civil como a la organización militar. Caricatura de la conocida “Gendarmerie” francesa, se trató de un Cuerpo vinculado a la consolidación del Estado-Nación, más o menos fallido en el caso de nuestro país, como lo demuestran los eternos litigios territoriales y la difícil “nacionalización” de la sociedad. Sus orígenes históricos “liberales” no impidieron que se fuese poco a poco convirtiendo  en un Cuerpo adscrito a los peores valores castrenses, para convertirse progresivamente en el brazo de los sectores dominantes. Dentro las borrosas fronteras entre el poder civil y el poder militar que dominaron la historia política y social española, la Guardia Civil desempeño el papel más oscuro, simbolizando los valores de una tradición contra-revolucionaria y antidemocrática. Inútil detenerse en la función que ejerció en el régimen de la Restauración, durante la dictadura de Primo de Rivera e incluso en la etapa del Bienio Negro de la Segunda República. Su connotación política e ideológica a lo largo de la dictadura franquista merecería un largo examen que desbordan las posibilidades de esta web.

Pese a la evidencia histórica, Lorenzo Silva sigue confundiendo la parte con el todo y esto bajo argumentos que merecen comentario. El Caballo de Troya de Silva es que, en tanto que institución, el cuerpo de la Guardia Civil nunca se reveló homogéneo y menos durante los años 30, más en concreto, con motivo de los acontecimientos del 18 de Julio. Ilustra su argumento con hechos tangibles y comprobados. Por ejemplo, la división del Cuerpo frente al Alzamiento  y la lealtad, en Barcelona y otras partes de España, a la Segunda República. La premisa es sólida y esa misma división es extensible a otros ámbitos castrenses : la marina y la aviación permanecieron fieles a la legalidad democrática durante la Guerra Civil. Si las tesis de Silva no son en absoluto falaces, en cambio sí que incurren en un gran error. Es decir, convertir  la anécdota en un hecho general y generalizable.Visto así y según él, el franquismo y el papel ejercido por la Guardia Civil como brazo represor de un Estado autoritario  solo sería una accidentalidad histórica. Esto cuando la realidad informa de que la “excepción” ( o sea la lealtad de un sector minoritario de la Benemérita al Estado democrático), no hizo otra cosa que confirmar la “regla” ( es decir, la vocación, primero contra-revolucionaria y después, claramente fascista, de la venerable institución militar).

Estimado Lorenzo Silva. Siempre te he considerado un escritor ponderado y equitativo respecto a tus pronunciamientos y reflexiones sobre los acontecimientos actuales y pretéritos, en especial los de alta connotación histórica como es el caso, en efecto, de la Segunda República, la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista. De hecho, no han dejado de indignarme las acusaciones vertidas contra ti, con motivo de tu supuesta equidistancia respecto a tu mirada sobre los hechos del 36. Los más vehementes han ido hasta tildarte de “revisionista”, no sin cierta ligereza y mala fe. Acaso habría que recordar que el revisionismo histórico o pseudohistórico en torno a las causas de la Guerra Civil Española responde a una contra-ofensiva ideológica  políticamente impresentable, que ha pretendido otorgar una fuente de justificación al alzamiento del 18 de Julio contra un gobierno legitimo y un régimen democrático. Postulados que me resulta difícil localizar en tus diversos posicionamientos sobre el llamado drama de España.

Es en base a lo dicho que, en cambio, me resulta sorprende y de una chillona incoherencia, que pretendas otorgarle honorabilidad al pasado de una institución que, como la Guardia Civil, lastra con un periplo harto tenebroso. Cosa que, por justicia y sobre todo, respecto hacia las victimas del franquismo, no estaría mal reconocer. Lo contrario es faltar a la Memoria Histórica.

Siempre he pensado que las faltas del pasado pueden ser perdonadas con las enmiendas del presente. Negar el pasado autoritario, reaccionario y fascistoíde de la Guardia Civil tiene el efecto  perverso de desvalorizar lo que es, precisamente, el gran mérito actual de la Benemérita : su capacidad de renovación ideológica y su indiscutible proceso de democratización. El respeto social que suscita hoy dicho Cuerpo tiene su origen en la rectificación histórica que ha sabido llevar a cabo dicha institución militar. Después del 23-F se dijo con razón que Tejero era el último vestigio del siglo XIX, un hombre del pasado que nada tenía que ver con la nueva realidad de la Guardia Civil. Es decir, de una institución cambiante, política y generacionalmente. Flaco favor le haríamos a la verdad si no reconociésemos , aunque solo sea por una cuestión de honestidad intelectual, que la Guardia tiene dos caras : la honorabilidad de su presente y la tenebrosidad de su pasado. Me quedo con lo primero, porque la salud de una sociedad democrática depende del respeto que inspiren sus instituciones, pero es de equivalente honestidad y pertinencia no olvidar lo segundo. Aunque solo sea por ser fiel al dicho : ” Todo pueblo que olvida su historia, se condena a repetirla”.

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TERTULIA CERVECERA DELANTE DE “WALLANDER”: ALGUNOS APUNTES SOBRE UNA SERIE TELEVISIVA

 

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Resulta que este domingo, después de entrar en casa acompañado de  dos de mis amigos del alma con los que suelo compartir tertulia cervecera, abrir unas medianas y  poner cuatro cosas para picar, se nos ocurre encender la televisión. Nos encontramos  con el odioso personaje de Poirot y las cansinas y repetitivas tramas de siempre y que mis amigos recordaban haber visto cincuenta mil veces.  ¡ A tomar viento!  Acepté sus protestas y cambié de cadena. Siempre llego a la misma conclusión :la gran dama de la novela  “enigma” demostró cómo se podían forjar rebuscadas  y enredosas historias, capaces de tener entretenido al lector e incluso de someterle a la gimnasia intelectual del deductivismo, despistándole  en cambio respecto a lo esencial : el lado profundamente reaccionario de la obra de Agatha Christie, la cual, nos guste reconocerlo o no, nunca dejó de ser una de las más descaradas exaltaciones de la arcaica sociedad británica de los años 30.

Después de un buen rato zapeando, caigo sin querer en TV2, cadena que nunca miro desde que el ente público se convirtió en una vertiente post-moderna del No-Do franquista. Sorpresa la mía.Me encuentro con un curioso personaje : un hombre canoso, pasados los cincuenta,  provisto de un cierto atractivo,  pero con rostro amargado y ademanes de tío hecho polvo : “¡Wallander!”,el famoso personaje Mankell encarnado por Kenneth Branagh. Un artista masculino en mi opinión poco visible, pero de un terrible magnetismo. Mis amigos me piden explicaciones sobre el porqué de mi elección, sugiriéndome que siguiese rastreando. Claro está, argumento mi elección, invitándoles a seguir atentamente la serie. Les explico además que  está en su cuarta temporada y que se inició en el 2008, sobre todo a raíz del enorme éxito cosechado por su creador, el famoso autor sueco de género negro fallecido el año pasado. Mis amigos  conocen a Mankell de nombre, sí. Han visto sus obras en las librerías, publicadas por Tusquets., pero reconocen que no le han leído. Les explico que la serie fue nominada a muchos premios y que Kenneth Branagh  recibió incluso el premio BAFTA. Y después les expongo alguna pincelada didáctica sobre Mankell, explicándoles  que había sido autor teatral y  se había hecho muy famoso precisamente gracias a su personaje. También les recuerdo algún detalle, como que es era el yerno de Irgmar Bergman.

A continuación me acabo de enredar en argumentos, precisándoles  también que es uno de los principales representantes de la corriente “nórdica” del género negro y que su obra tuvo el mérito de poner sobre el tapete algunos aspectos oscuros de la sociedad sueca. Incluso les recuerdo que, en una entrevista anterior a su muerte, Henning Mankell nos precisaba que la utopía de los países nórdicos era mucho más un imaginario de la Europa del sur, que un reflejo exacto de la sociedad sueca. Profesionales de una enseñanza pública abandonada a su suerte,  me matizan con ironía que  ya  quisiera ellos que tuviésemos un modelo educativo “a la sueca”, por muchos avatares que existiesen en las sociedades nórdicas. El propio Mankell lo reconoció durante una entrevista poco antes de su muerte : Suecia era una de las sociedades más decentes a las que podíamos aspirar.

Retomamos la conversación sobre la serie y  añado que, aunque  fue producida por una cadena británica, la BBC one,y emitida en  inglés, las ambientaciones son en Suecia, más en concreto en las pequeña localidad de Ystad. En fin, todo un repertorio de ideas al vuelo, solo para convencer a mis amigos que debíamos permanecer allí, en el No-Do post-moderno de TV2. Una serie como  ” Wallander” bien valía detenerse en una cadena televisiva caída en manos de la caverna.

Ya había recorrido algunos comentarios en España sobre la serie de producción británica. En términos generales, positivos. Hay unanimidad sobre la fidelidad del director de la serie, Philip Martin, a las intenciones originales de Mankell. Martin no distorsiona las tramas, aunque añade algunos “guisados” personales sujetos a las necesidades audiovisuales que no siempre conservan correspondencia en la producción literaria del autor sueco. A ello hay que añadir la fidelidad a los aspectos estéticos, en especial paisajísticos de la novela, gracias sobre todo a un magnifico director de fotografía como Antony Dod Mantle.  Bien que existen elementos ligeramente plomizos que contrastan con la ligereza de la obra literaria, se puede decir que la serie está harto lograda y ha cosechado un merecido éxito de público.        

,                   Mis amigos ponían semblante de aburrimiento. No sé si por la serie o por lo que les estaba explicando en torno a la misma y su fuente literaria de inspiración o, si acaso, por las dos cosas a la vez.  “¡ Me parece  un rollo!”, me dijo uno de ellos. Al pedirle explicación sobre tan abrupto y sorprendente juicio de valor, ( sobre todo viniendo de un hombre de “conocimientos”  y espíritu ilustrado), accedió a argumentar semejante sentencia : “Son personajes grises, atormentados, amargados. Agobia. No me gusta, ni estoy de humor para cosas tan trascendentales”, se explicó. Dijo sentir  afición por los personajes más potentes, activos  y dinámicos. ” ¿Wallander no es un personaje potente?, repliqué, desconcertado. “A mi me gustan esos  personajes  que entretienen,  no aquellos que terminas tú también haciéndote mala sangre.”, afinó. ” La ambientación es sombría, pero la banda sonora es bonita”, apuntó el otro amigo. Al menos reconocían eso.

Aquella conversación entre cervezas, chips y pistachos me confirmaban uno de los mitos que mucha gente tiene interiorizado : el carácter de la novela negrocriminal como mero producto literario de entretenimiento y la tendencia a olvidar la aportación que también han hecho a la comprensión de la condición humana y sus contradicciones, así como a la denuncia  de la realidad social y a la propia crítica cultural de nuestro proceso civilizatorio. Al hilo del asunto, leí recientemente un artículo de la gran dama del punk, Patti Smith, en el que recordaba su amistad con Henning Mankell, apuntando que, para ella, su amigo había sido un autor capaz de denunciar las miserias, la deshumanización y la crisis moral de nuestra actual sociedad.

Al despedirnos,  me dí cuenta de lo mucho que me separaba de mis contertulios respecto a nuestra mirada sobre la producción cinematográfica y literaria en torno al universo negrocriminal.Me gusta ” Wallander”  porque si algo me atrae, son los anti-héroes, los personajes grises, repletos de pasillos oscuros e inmersos en sus dudas y desgarros internos. Y creo que es eso lo que torna tan magnético el personaje creado por Mankell y que en realidad, no fue otra cosa que su alter ego.  Por supuesto, había renunciado a convencer a mis amigos de las virtudes del personaje de Kurt Wallander, aunque no a las cuatro cervezas que terminamos tomándonos cada uno.  Estaban demasiado acostumbrados a personajes “planos”, guapos, triunfadores, orgullosos e “inquebrantables”. A mi, en cambio, me fascinan los perdedores y si no lo son en el sentido estricto, los personajes que encarnen la realidad de la vida. Es decir, las luces y sombras de nuestra existencia y el carácter siempre agridulce de las experiencias vitales.Creo que Wallander lo sintetiza de manera magnifica.

 

 

 

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ELENA TORRES GIRBAU : EL TESTIMONIO FICCIONAL DE LAS HERIDAS PRETÉRITAS

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Elena Torres Girbau acaba de recibir el pasado 20 de agosto el Premio “Cubelles Noir” a la mejor novela escrita por mujeres en la modalidad de lengua catalana por la obra ” La puta d’Oros” ( Gregal,2015), galardón compartido con Susana Hernández, premiada en cuanto a ella por la mejor novela en castellano con la obra “Cuentas pendientes” ( Alrevés, 2015).

Particularmente, nunca he creído en eso que se vino a dar a conocer como escritura “femenina”( viejo vestigio teórico esencialista  legado por el “feminismo de la diferencia”.), sino en la “escritura  de mujeres” y eso desde la diversidad de las subjetividades y vocaciones narrativas. A ese respecto, injusto sería no reconocerle a “Cubelles Noir” y sus organizadores, el mérito de haber establecido un premio especifico para las autoras de género negrocriminal, más todavía en un clima de controversias harto surrealistas y del que el reciente caso  de la Semana Negra de Gijón se erigió en un ejemplo más que elocuente.

Si algo tengo que decir en primer lugar sobre Elena Torres Girbau, es que poca veces he encontrado a una persona en el mundillo ” Noir” de su honestidad intelectual,  buena conversación, sinceridad, equidad, sentido constructivo y sobre todo, estatura humana, generosidad y nobleza natural. Suscribo la opinión de aquellos que afirman que es de mal gusto elogiar públicamente a los amigos. Sobre todo teniendo en cuenta que soy de los que más críticos se han mostrado con el coleguismo y el camarillismo, vicio harto extendido entre el mundillo del “Noir”. Sin embargo, pienso también que la regla puede ser rota cuando la amistad personal encuentra su base en una previa y solida amistad intelectual. Y ese es precisamente el caso respecto a Elena Torres Girbau. Es de su mano que caminé y me adentré en los oscuros pasillos del “Noir”. No es que Elena me lo haya enseñado todo respecto al género, dado que muchas cosas las descubrí por mi mismo, pero sí puedo decir de ella que fue la que me enseñó a aprender lo que se tiene que  saber de este fascinante ámbito literario. 

Lectora incansable, asidua de Semanas y Festivales “Noir”, Elena Torres Girbau ya animó hace algunos un programa de radio local bajo el título de “Tinta negra”. Después de pasarse años leyendo a los demás,decidió  hacer oír su propia voz narrativa. Justo en enero de 2015 y con 57 años, publicó su primera novela, La puta d’Oros. No me gusta hablar de escritores o escritoras tardías, porque siempre hay un momento para todo y porque la propia  escritura no tiene edad, sino que está sujeta a la vocación y  devoción que surgen de acuerdo con las circunstancias y el espíritu de cada autor.

Licenciada en historia, Elena Torres Girbau nunca ejerció en esta disciplina, pero sí mantuvo viva su pasión por la comprensión del pasado y las heridas individuales y colectivas con las que éste suele lastrar. Fueron muchas las ocasiones en las que llevamos nuestras conversaciones por los derroteros de la tradición narrativa sobre la Guerra Civil  y las relaciones entre literatura y memoria histórica. Hasta que un día, me dijo que lo que en realidad le interesaba, no eran tanto los enfoques académicos o ideológicos sobre el acontecer histórico, sino las experiencias  y las miradas intimas e individuales sobre el mismo. En ese momento ya estaba a punto de publicar la novela hoy premiada en Cubelles.

“La puta d’Oros” es precisamente eso, un recorrido por el pasado y más en concreto, por la memoria de la Transición, pero enfocado desde la perspectiva de la experiencia individual de una mujer, la protagonista de la novela. No hay que olvidar que la Transición  fue un periodo histórico caracterizado por sus “virtudes públicas” , es decir, por la voluntad de establecer una comunidad de ciudadanos en el seno de una sociedad española  repleta de desgarros.Pero detrás de ella también se forjaron muchos silencios. Es de los mismos   que habla la obra de Elena Torres Girbau.

Se trata de una obra muy meritoria, que ha sabido combinar el género negro con el género histórico, profundizando en las heridas personales de su protagonista y recordando la necesidad de cualquier ser humano de saldar las deudas con el pasado y reclamar reparación por los agravios morales cometidos en él. En suma, una excelente obra en torno a la memoria colectiva más reciente y recuperada a través de una protagonista  que da testimonio de las muchas verdades que quedan todavía por debatir alrededor de una idealizada Transición Democrática, en realidad repleta de sombras.

 

 

 

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ANGELIQUE PFITZNER : “MI ESCRITURA ESTÁ DESVINCULADA DE MI VIDA, FORMA DE PENSAR Y ACTUAR”

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Poetisa, novelista y relatista, Angélique Pfitzner habla con pasión de su trabajo literario y  pone un tremendo entusiasmo en todo lo que dice.Tuve ocasión de conocerla personalmente en el Festival Segre Negre de Lleida  en el mes de junio y de volver a reencontrarme con ella en los jardines de la librería  La Central de la calle Mallorca de Barcelona, con motivo de un acto.  De origen alemán y aspecto  nórdico, Angelique Pfitzner tiene sin embargo un estilo campechano muy del sur. Buena conversadora, en el mundillo del “Noir” todos señalan de ella su carisma personal y don de gentes. Lo corroboro.

Aunque farmacéutica de formación, su gran vocación siempre ha sido la lectura y la escritora. Autora de “Compulsión obsesiva” ( Serialediciones,2011) y Eldha. Caso cerrado ( Serialediciones,2015), ya tiene  casi en la calle un libro de relatos y una nueva novela, además de haber participado en la antología de José Luis Muñoz, ” La orilla negra” ( Ediciones del Serbal,2015) Animadora cultural, también forma parte del Comité Organizador de Cubelles Noir y el festival Matarranya Negre. A lo largo de esta entrevista hablamos de su faceta como escritora y de su propia concepción de la creación literaria.

Procedes del mundo de la creación poética, ¿por qué ese salto a la novela negra?

Escribir para mí es libertad en estado  puro. No creo que empecé en el mundo de la creación poética, sino más bien en el ansia suprema de plasmar una necesidad interior de cuanto me rodea. Suspense, intriga tensión, sin escoger el género y cambiar a Haiku, poesía, prosa poética, cualquier impulso de la pluma a una hoja de papel.

Supongo que tuviste que entrar en un proceso desconstrucción y reconstrucción de tu relación con la escritura o al menos, replanteártela…

En un proceso de aprender constante y siempre en ansias de crecer en el mundo de la literatura,  escribir una poesía y cerrar un sentimiento en cuatro líneas, una historia en seis páginas o una novela en treinta cuatro capítulos cuatro  y cerrar, es como bien dices, reconstruir y forjar los cimientos de una nueva creación literaria en cambio de registro total.

Eres de origen alemán, ¿ves en la novela negra centroeuropea alguna particularidad que te haya dado una marca identitaria, narrativamente hablando?

Quizá en el estilo poético dentro de mis novelas, la desesperación de los personajes en un estilo tajante sin excederme en las descripciones largas y la utilización de los adjetivos.

¿ Cuáles son los estereotipos e ideas recibidas que tenemos del mundo germánico?

La mentalidad alemana, su cultura y su manera de ser caracterizan al mundo germánico. Se nos imaginan altos, rubios, guapos, somos distantes, estrictos y tenemos un carácter fuerte. Educados, puntales y muy responsables en el trabajo.

Por tus origines culturales, también debería preguntarte en qué medida te han influido los llamados autores “nórdicos”…

He leído de todo en mi vida, incluida la novela nórdica policíaca. Stieg Larsson, Mankell y más escritores que me han influenciado en sus críticas despiadadas de la sociedad, su disección al milímetro y sobre todo el perfil psicológico de sus personajes, el ser humano en sus diferentes formas de pensar y actuar. La maldad absoluta llevada al límite de lo inimaginable.

Tu formación académica de origen es científica, pero sin embargo observo que los aspectos procedimentales formales, por ejemplo, de la criminología o el mundo forense, ocupan un lugar secundario…

Tienes razón, en mis novelas la fuerza principal la ejercen los personajes, sus virtudes y sus defectos, la línea que separa el bien del mal, sus miedos, inseguridades y hasta donde son capaces de llegar en una situación crítica. Considero que sin personajes que te ofrezcan toda su riqueza y te expresen su personalidad llevada al vértigo de sus actos, mis novelas no tendrían la personalidad que las caracteriza.

¿ Dirías que un exceso de procedimentalidad liquida la magia de lo inverosímil, de la “mentira”, por retomar la conocida expresión de Wilde?

La magia en cada novela es el fiel sello del escritor. La forma de expresar una historia real, siempre creíble y que llegue al corazón del lector. Independientemente del género, hacer palpitar al lector hacia un sentimiento, ira, amor, alegría, tristeza, cualquier esencia para hacer sacudir al lector y hacer que camine en la misma senda de la novela. Si volcamos un exceso de procedimientos tal vez es posible perder la magia tan bella de una novela.

Veo que en tus novelas juegas mucho con la angustia y escenas muy impactantes. ¿ Es tu forma de enganchar al lector?

Me gusta leer historias que me enganchen desde la primera página. Quizá es la razón de escribir aquello que me encanta leer. Imaginar una acción en el interior de mi cabeza y volcar la tensión en una película virtual a través de las palabras. Se comenta mucho hoy en día de los mundos virtuales y considero que los primeros creadores de los mundos virtuales fueron los escritores al crear mundos en el interior de la mente del lector.

¿No es arriesgada demasiada emoción, por ejemplo, provocando cansancio en un lector que también necesita encontrar en el ocio y el tiempo libre, un momento de placer, de sueño?

Al lector que le encanta el género negro desea encontrar una novela llena de suspense, intriga, tensión, una radiografía de la literatura negra. Encontrar una pluma de alto nivel que lleve al lector a conocer los entresijos, las tramas, la corrupción, la violencia de género, el maltrato animal o humano, el abuso de menores, etc. Quizá en otros medios de comunicación censurados.

¿ No te da la impresión de que algunos autores abusan de la estética de lo sanguinario, para finalmente plasmar historias y tramas totalmente insustanciales?

No debemos olvidar que una muy buena novela de género negro no tiene porque siempre ofrecer al lector un cadáver, deleitarse con la estética de la sangre o explayarse en el recreo de un asesinato. Es decisión del escritor y de la historia recrearse en los detalles de un crimen, siempre sin caer en el exceso cansino de detalles innecesarios.

Siempre comentas que te gusta poner a personajes masculinos como protagonistas. ¿Es una manera de distanciarte del continuo debate sobre el papel de la mujer en la novela negrocriminal y su escasa representatividad?

Mis letras están totalmente desvinculadas de mi vida, de mi forma de pensar y de mi manera de actuar. Me encanta escribir bajo la piel de un hombre. Es libertad de actuar y poder escribir sin censuras, prejuicios y estereotipos fijados al ser mujer.  No creo en absoluto que se debe valorar la calidad de una novela primero por el género femenino o masculino de  la pluma del escritor.

También veo que te sitúas en espacios- tiempo muy cortos. En “ Compulsiva obsesión” la trama se desarrolla en un periodo de cuatro horas.¿Tanto puede cambiar de repente nuestra vida en cuestión de instantes?

Me encanta el reloj para comprimir un espacio, una historia. El tiempo es el factor velocidad de la trama. Mi novela, “ Compulsiva obsesión”, quedó ganadora en el 2012 en Madrid en un certamen literario, la mejor novela de género negro, premio otorgado de la mano del Doctor Cabrera, médico forense. Cuatro horas de reloj concentradas en 450 páginas y un personaje encerrado en una habitación, Flash Backs de su vida mientras intenta descubrir el asesino de 16 chicas asesinadas en la ciudad de Richmond (Virginia), seis personajes, un asesino oculto y ningún lector ha adivinado quien es el culpable.

Tu última novela gira en torno a una mujer encerrada, prisionera en un espacio muy pequeño. Sí me permites el apunte, las personas no caemos solo prisioneras en espacios bien delimitados y tangibles, también podemos serlo de nosotras mismas, aunque seamos físicamente libres. ¿ No has pensado en tratar de ese tema, a ti que te gusta indagar en los entresijos del ser humano?

“ELDHA CASO CERRADO” “Una radiografía sin rostro en alimento del género negro”. La búsqueda de una chica desaparecida. 24 horas de reloj. David Hadson un ex – detective sumergido en la desaparición de Eldha y una trama que lo conducirá a una espiral ahogada de él mismo. No descarto escribir una novela sobre los cimientos del propio ser humano.

Tu personaje se ve sola frente a la posibilidad de morir y reflexiona sobre su existencia. ¿ Los seres humanos solo meditamos seriamente sobre nuestra vida cuando existe precisamente la posibilidad real de perderla?

Efectivamente ELDHA se consume en su final. Su vida en décimas de horas se apaga dentro de una caja y carente de oxígeno reflexiona sobre aquellos recuerdos que quiere llevarse. Sus padres, su amiga Donna, su perro Max. En total oscuridad reconoce que ha llovido por el olor a tierra mojada, su piel se seca por falta de agua y es consciente que muy pronto dejará de existir. Tan solo le queda intentar apartar de su mente las imágenes crueles acerca de la muerte y seguir despierta, la única realidad reconocida.

En tu producción narrativa le das una fuerte carga “psicológica” a la configuración de tus personajes.Pero en mi opinión, nuestros actos no vienen siempre dictados por la mente, también lo están por el alma, el corazón y por aspectos de lo más irracionales e irreflexivos…

La psicología humana es la ciencia que abarca la conducta y los procesos mentales del ser humano. Pero que sería la conducta humana sin la experiencia, y a su vez sin el alma, el corazón, la vida. Las emociones y las relaciones personales fundidas  entre sí, desde la infancia, la adolescencia, la madurez y el envejecimiento. Efectivamente nuestros actos no vienen solo dictados por la mente.

Ya casi para ir terminando. Acabas de participar en la antología “ La orilla negra” , el punto de partida de una colección de Ediciones del Serbal y que dirige José Luis Muñoz. Muñoz ha reivindicado la identidad del género negro del sur, hispano y tú misma has hablado del nacimiento de todo un movimiento en esa línea. ¿ Hemos superado nuestro complejo de inferioridad frente a lo que viene de fuera?

Un movimiento de literatura negra en los 400 años de la muerte de William Shakespeare y sobre todo el IV año de la muerte de Miguel Cervantes y la lengua española ¿Casualidad? No. Un nacimiento literario desde este lado del Atlántico y la otra orilla y cinco países de Sudamérica. Una riqueza poder disfrutar de la lengua castellana de dos continentes. Haber sido seleccionada entre muchos escritores y poder estar entre los 28 primeros escritores de RELATOS LA ORILLA NEGRA con mi relato “Crisantemos” es un placer enorme. Una colección que sacará al mercado cada dos meses nuevas publicaciones de los más reconocidos escritores en género negro. Nada visto hasta el momento.

También animas un programa de radio y ahora, pronto, te ocuparás de un programa de televisión digital dedicado a la crítica literaria. ¿ El periodismo cultural es para ti una nueva experiencia?

He estados dos años como directora de un programa de radio “Una hora con Angélique” esmiradio.es. En septiembre empiezo una nueva trayectoria como directora de un programa de televisión On line en News Cat TV . Una experiencia personal enriquecedora en cualquier medio que podamos apoyar a la cultura en riqueza del  presente, motor de vida y herencia a la juventud del mañana y si puedo conseguirlo en el mundo del periodismo es un placer.

A parte de eso, también estás en el Comité organizador de Cubelles Noir. Pregunta del millón : ¿Eres de las que piensan que hay un exceso de Semanas y Festivales “Noir” o que en cambio no son suficientes?

Soy miembro de la Junta del Festival de Literatura Matarranya Negre y miembro de la junta del Festival de Literatura Cubelles Noir y miembro de la Asociación de Literatura Lee o Muere. No me parece que exista un exceso de festivales en un país que no se apoya la cultura desde las altas esferas, no se motiva a la juventud a leer y no se apoya a los artistas en cualquier género, no solo letras, sino músicos, pintores.Etc. Solo nos queda a nosotros defender una herencia del futuro para que no se pierda una riqueza del pasado y presente.  Cualquier motor a la literatura nos ayuda a todos y siempre es un regalo tener festivales y certámenes literarios.

¿Hablando de eso, qué te ha parecido las recientes controversias en torno a la Semana Negra de Gijón,  desatada a raíz de la ausencia de autoras en las nominaciones para el Hammett? 

Considero que la calidad literaria es maestría y brillantez de una pluma exquisita en el arte de escribir, constante superación siempre en un largo camino de aprendizaje que ofrece la vida. Independientemente de la condición social, color de la piel o sexo, la literatura es libertad en expresión máxima y no debe condicionarse a ningún factor físico.

¿ Qué nuevos proyectos literarios tienes en manos?

El próximo mes de octubre sale a la venta mi tercera novela, una recopilación de relatos en género negro “BIG BANG 13”. Trece Cuentos diferentes y a la vez intrigantes, ubicados en Barcelona que ofrecen al lector desconectarse del mundo real y sumergirse de lleno en los personajes y tramas de estas historias. En Enero 2017 sacaré publicada mi cuarta novela que en estos momentos se está fraguando día a día y siempre como aprendiz en una senda adelante, seguiré escribiendo, un placer enorme en mi vida.

 

 

 

 

 

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