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MEDITERRÁNEO NEGRO : LEYENDO ” LO QUE NOS QUEDA DE LA MUERTE” DE JORDI LEDESMA

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Debo reconocer que fui  un lector tardío y “resistente”, frente a la obra de Jordi Ledesma y eso a pesar de que su novela El diablo en cada esquina ( Alrevés, 2015), viniese públicamente avalada por uno de los escritores más reconocidos del momento.  Siempre he desconfiado de las adulaciones a un autor, sobre todo en este mundillo del “Noir”, atestado de cortesanos y camarillas, pensando también que, detrás de los elogios demasiado unanimistas, suele aparecer la sombra alargada del borreguismo intelectual. Sin embargo,  una de esas causalidades de la vida me llevó a asistir a la presentación de “Diez negritos”, la compilación de relatos cortos de Alex Martin Escribà  y Javier Sanchéz Zapatero y en la que participaba precisamente Ledesma.  Su intervención explicando las motivaciones de su cuento me despertó  interés y fue   un detonador para decidirme a leer su comentada obra. Esa la razón por la que, más movido por mis propios criterios,  aposté también por hacerme con  su  nueva novela, ” Lo que nos queda de la muerte” ( Alrevés,2016).

Reus, años noventa, el cuerpo de un joven apodado Bocaclancha, es encontrado muerto y flotando cerca de los embarcaderos. Abandonado por su madre toxicómana, educado por sus abuelos y más bien apagado, el Bocaclancha ha estado metido en historias de trapicheos y camellismo, dejando que las sospechas apunten a los llamados “Mellizos”, dos jóvenes dedicados al tráfico de droga y aparentemente a sueldo de los carteles columbianos. Un  comandante de la Guardia Civil, conocido como “El cocodrilo” por su talante autoritario, déspota y árido  va a ser el encargado de investigar el caso. El comandante alberga la particularidad de estar casado con una mujer mucho más joven que él, Lucía, de una fascinante belleza, objeto de todas las miradas en la ciudad, pero sobre todo, sujeto de sueño erótico de Ignacio, un joven  procedente de los estratos más acomodados de la ciudad. La mujer del Guardia Civil  tiene una amiga,  Silvia, que anhela todo lo que tiene de atractivo Lucía  y aspira a salir de la vida aburrida y sin alicientes que lleva como ama de casa y mujer de un modesto electricista. Alrededor de ellos giran una serie de personajes corales, entre otros, Sergi, un niño bien, cínico y vividor, enredado en una relación de la que busca en deshacerse y su mejor amigo, el Poeta, que vive a su costa.  La muerte del Bocaclancha, no solo va romper cierta rutina en la ciudad costera, sino que además pondrá al descubierto la verdadera realidad social  de la turística y apacible plaza mediterránea.

Si algo hay que señalar, es la prosa tremendamente cuidada y magnética  de Jordi Ledesma, plasmada en primera persona, que enseguida cautiva y establece complicidad con el lector. La elegancia del lenguaje se combina con numerosos pasajes en la que impera un vocabulario crudo, abrupto y sin prejuicios muy concorde con las respectivas ambientaciones y situaciones. Se trata de una novela corta, pero con una indudable capacidad de condensar una historia de peso. En efecto, Jordi Ledesma  nos pasea por los pasillos oscuros de una ciudad dominada por la imagen externa del bienestar social, el ocio y la vida lúdica, sacando a la superficie las miserias sociales y humanas de la urbi costera : las desigualdades y falta de perspectivas,  la inmigración sureña, el carácter explotador  y el rapiñismo del mundo de la especulación urbanística y el negocio hotelero, el cretinismo, la impunidad, la bajeza humana de las élites locales, la frustración de los más desfavorecidos, la pequeña delincuencia juvenil y el abuso de poder y los trapos sucios de las fuerzas de seguridad, así como las dudas y angustias ante la propia identidad personal, constituyen el abanico de problemáticas que plantea el autor.

Ledesma  sabe  mostrar la parte más “negra” de ese idílico Mediterráneo de reclamo estival, jugando  a la vez con la denuncia social y la mirada crítica sobre la condición humana y esto a través de un narrador enigmático, que finalmente acaba recordándonos la necesidad de mirar la realidad de frente y no torcer la vista cuando aparecen ante nosotros las cloacas de nuestra existencia individual y colectiva.

 

 

 

 

 

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MARC MORENO : “QUERÍA HABLAR DE GENTES NORMALES, PERO PERDEDORAS,INVISIBLES Y SIN ESPERANZA”

 

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Marc Moreno es hoy en día uno de los nombres que más suena en el ámbito del género negro en catalán.  Es autor de Cabdills ( Acteón, 2011); Independència d’interessos ( Llibres del Delicte, 2013); Els silencis dels pactes (Llibres del Delicte, 2014) y co-autor junto a Sebastià  Bennassar, Lluís Llort y Salvador Macip, de La reina de diamants, (Llibres del Delicte, 2014).   Editor además de escritor, dirige el sello ” Llibres del Delicte”, una de las casas que más prestigio han ido ganando en los últimos tiempos dentro de la novela negrocriminal, sobre todo a través de una colección que va   fidelizando lectores. La última novela de Marc Moreno, ” Contra l’aparador” ( Llibres del Delicte, 2015) ha sido objeto de una excelente acogida,en especial por el contexto en el que se desarrolla, el barrio de la Verneda en el distrito de San Martín de Barcelona y por la problemática que aborda, es decir, la creciente exclusión y segregación social que está azotando a cada vez más individuos y esto en un clima de crisis económica y de un capitalismo sin matices. Una obra de una extraordinaria actualidad y sobre que conversamos a lo largo de esta entrevista.

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¿Veo que tu novela, “Contra l’aparador”, se inserta dentro de la literatura de los “ márgenes”. ¿Qué te motivó para  escribirla?

En mis anteriores tres novelas había hablado sobre política, periodismo, las relaciones de poder, la corrupción, el dinero y la perversión que se produce en las altas esferas, pero en Contra l’aparador quería cambiar totalmente de registro y de escenario. Me interesaban más los personajes que la trama, más el entorno que la acción. Por eso me fui a la Barcelona menos bonita, la que nunca sale en las guías turísticas.

¿Por qué el barrio de “ La verneda” como contexto narrativo?  

La primera razón es porque yo soy de allí y he vivido toda la vida en el barrio y es una realidad que conozco de primera mano. Quería hablar de un mundo que tengo visto y analizado, y lo quería explicar desde mi punto de vista. Pero más allá de la experiencia personal, pretendía explicar un entorno, un día a día de muchas personas que más que anónimas, son invisibles para gran parte de la ciudad. Cuando la gente piensa en Barcelona, nunca lo hace en el tipo de gente que yo retrato en Contra l’aparador.

¿Qué es lo que pretendías transmitir de ese barrio, sobre todo para los lectores que a veces vivimos influidos por los “estigmas” que imperan en los imaginarios colectivos?

He querido hacer una novela de barrios marginales y degradados pero sin caer en lo que tantas veces hemos visto repetido hasta la saciedad en la novela negra: la delincuencia. Es evidente que en este tipo de barrios la delincuencia existe y está muy presente, pero también es verdad que la mayoría de sus habitantes son gente normal, -eso sí, perdedores, sin esperanza, sin motivaciones…- y quería explicar la vida de estos personajes que por las circunstancias, las influencias o la desesperación pueden acabar delinquiendo casualmente y de manera muy torpe sin que por ello debamos considerarlos delincuentes ni criminalizar todo un barrio.

¿La “Verneda” es sintomática del derrumbe de todo ese universo  popular y de  luchas sociales  que fue en otro tiempo el distrito de San Martin?

De la lucha social, desgraciadamente no, porque poco queda ya de la fuerza obrera que tuvo el distrito en otros tiempos. Ahora aquí hay paro, fracaso escolar y desesperanza. Y pocas opciones de salir adelante y progresar. Pero sí que es un ejemplo de la sociedad que se ha roto por la mitad y de cómo la brecha entre los que tienen algo y los que no tienen nada cada vez se hace más grande, lo que se ve en el hecho de que este barrio año a año parece ubicarse al otro lado de la frontera con Barcelona.

Antes,  muchos varones veían en la identidad obrera y la conciencia de clase una fuente de orgullo  e incluso un símbolo de su propia masculinidad y virilidad. Sin embargo, veo que los varones de tu novela son personas avergonzadas de sus adscripciones sociales…

No solo los hombres de la novela, en general todos los personajes son conscientes del estigma que supone para ellos vivir donde viven y cómo eso les ha condicionado en la vida que han llevado. Aquí no hay mucha conciencia de clase, solo hay porros, consolas y mucho tiempo perdido sentado en un banco del parque. Y el que consigue salir del barrio ve su vuelta como una derrota, porque en sus planes nunca estuvo volver.

Algunos de tus propios personajes son jóvenes sin futuro, alienados, rehenes de su situación social y que van a encontrar en la delincuencia la única alternativa  ¿ Podríamos decir que barrios  precisamente como la Verneda se están convirtiendo en el laboratorio de eso que hoy llamamos proceso de latinoamericanización ?

No, aquí no hay demasiada inmigración sudamericana, creo que eso es más en barrios de Hospitalet y la zona sur de Barcelona. La inmigración que hay es sobre todo africana, aunque también hay latinos, evidentemente, pero menos que africanos.

¿El  crimen organizado  es tan poderoso como pintas en tu novela? 

En ciertos ambientes sí. El mercado de la droga está controlado por los clanes gitanos y aquí hay poco que decir si no perteneces a alguno de ellos. La gente hace su vida pero ve cosas, sabe en qué pisos venden droga, ves que tu vecino tienen un coche de 60.000€, que un día se lo queman y que al otro él y su familia salen pitando sin dejar rastro. No es que sean poderosos como para influir en el día a día de la gente normal, pero sí que existen y la gente saben con quién es mejor no discutir si te hacen una rascada en el coche.

Lo que también veo es que son personajes atrapados en la pinza que ejerce la actitud intimidatoria de ese mismo crimen organizado y una represión policial sin empatía social. ¿ Esa es la principal realidad de la periferia urbana más marginal?

Como te decía antes, no es que la gente viva condicionada por la delincuencia del barrio, pero sí que son conscientes de quién es potencialmente peligroso y si tú no eres del ramo y ves que alguno de estos delincuentes se cruza en tu camino, mejor agachar la cabeza y evitar problemas. La presencia policial, por desgracia, es insuficiente a la hora de la verdad, y además la gente tampoco confía en ellos.

Tus personajes son padres y futuros padres y madres preocupados por el devenir de sus hijos ¿ Qué querías, romper el mito  de la desestructuración familiar que rodea  a las periferias y la marginalidad social?

Quería explicar precisamente la desestructuración de muchas de estas familias, pero también cómo de condicionado se puede llegar a estar por la paternidad. Creo que la mala relación entre miembros de una misma familia, o el poco cariño o el trato distante que tienen entre ellos queda muy claro en todas las situaciones que describo en la novela, pero he querido contrarrestarlo con otras situaciones en las que la paternidad o los hijos condicionan a actuar de una determinada manera.

Compruebo que la cuestión de la corresponsabilidad también está presente…

Pero desde una óptica diferente a la habitual, porque en este caso es la mujer la trabajadora hiper dedicada a su carrera y el hombre que se encarga de la casa y los niños. No es un hombre machista, es abierto y comprensivo, pero la mujer no quiere abandonar el rol de madre aunque no renuncia a su carrera profesional. Y acaban saltando las chispas. Me apetecía cambiar los roles clásicos y ver cómo respondían los personajes en esa situación.

 ¿La infancia y la adolescencia está siendo la principal víctima de un sistema en el que nuestras formas de interacción social están cada vez más dominadas por la violencia?

La violencia está muy presente en la sociedad, a todos los niveles, y siempre hay grupos de población más débiles que otros, como los niños. Los niños tienen todas las de perder cuando la violencia se adueña de la sociedad, cuando todos sospechan de todos, cuando piensas que cualquier cosa puede pasar… entonces los niños son víctimas fáciles.

En contraste con el énfasis que haces en la paternidad y la maternidad, desmitificas  el tema de la solidaridad inter-generacional que cunden en los medios de comunicación, sobre todo por cómo ilustras  la violencia y los conflictos de convivencia que viven tus protagonistas en medio de la crisis económica y la falta de oportunidades… 

Es que hay familias donde se da ese fenómeno de la solidaridad de padres o abuelos a hijos, pero también existen muchas familias o ambientes familiares donde la norma es sálvese quien pueda. La violencia de la que hablábamos antes, también está muy presente en estas relaciones familiares, el desapego, las tiranteces que hacen olvidar los parentescos. La vida no es de color de rosa para muchas personas, tanto por el mundo que les ha tocado vivir como por sus propias actuaciones.

 ¿ No era un poco arriesgado abordar todas estas cuestiones relacionados con los vínculos filiativos, sobre todo cuando el lector está acostumbrado a temas como el machismo, la prostitución, el proxenetismo,  la violencia sexual, que son los  que suelen primar en las tramas con este tipo de configuraciones contextuales?

Pero es que a mí me interesa hacer una novela negra que no se haya hecho ya, o cómo mínimo que para mí suponga un reto y una motivación, al margen de si es algo habitual o no. Me han dicho que el inicio de la historia es muy extraño para una novela negra, con un niño en un hospital, pero que al mismo tiempo te genera una tensión y unas dudas que ya no te deja hasta el final. Y ese es mi objetivo, hacer algo que se salga de la norma, tocar temas poco habituales en la novela negra como la paternidad o las enfermedades graves en un hospital, y que pese a todo, cuando llegas a la última página sepas que has leído una novela negrísima.

Es una obviedad que tu novela pretende darle visibilidad a gente, digamos, “normal”. ¿ Sin embargo, no tienes miedo de que terminen reprochándote de haber sido demasiado “conformista” e “integracionista”, en comparación a otros autores insertos en la tradición del Hardboyled  que en cambio exaltan la marginalidad  y desviación social de sus personajes como elementos “fuertes” de sus tramas?

Es que mi objetivo no es hablar de la delincuencia, sino explicar estos barrios marginales pero desde la normalidad de sus habitantes. Evidentemente esta aparente normalidad, su entorno, sus circunstancias, les empuja a la delincuencia, pero yo no pretendía hablar de la delincuencia profesional, sino de gente normal que no tiene nada que perder y que movidos por la desesperación de una vida sin salidas, lo apuestan todo a un plan brillante que les saque del agujero en el que se encuentran.

¿ No te da la impresión de que algunos representantes “ortodoxos” del Hartboyled , contribuyen  involuntariamente a perpetuar los miedos colectivos frente a unos  barrios en los que la violencia es mucho más el resultado del exilio social y no siempre su inherente marca identitaria?

La violencia existe en estos barrios, igual que la delincuencia, no nos engañemos, pero como decíamos antes, convive con muchísima gente normal que hace su vida y que no va a tener problemas con estos sectores delictivos porque van a lo suyo. Tampoco creo que algunos autores hagan una exaltación gratuita del lumpen, pero sí que es verdad que a veces se cae en la trampa de presentarlos como mejores de lo que realmente son. En todo caso, creo que el objetivo de la mayoría de escritores de género es investigar los porqués, las motivaciones y la realidad de esta delincuencia, más que mitificarla.

A parte de escritor, también eres editor y diriges un sello de género negro en catalán, Llibres del Delicte. ¿ Cómo ves la situación del sector, se ha ido disolviendo los prejuicios que el mundo de la alta cultura vinculado al catalanismo intelectual tenía hacia la literatura popular?

No, no, en absoluto, los que van de élites intelectuales siguen mirando al género negro por encima del hombro. El sector editorial catalán es muy poco tolerante con los géneros, aunque por suerte tenemos un grupo de muy buenos escritores y algunos editores que trabajamos para dignificar la novela negra en catalán. Es un proceso lento, pero muy gratificante porque vemos que los lectores que pierden los prejuicios y se acercan a lo que hacemos repiten y se convierten en seguidores. En Llibres del Delicte, que es una editorial con alma de colección, muchos de nuestros lectores se compran todos los libros y se hacen toda la colección.

La enrarecida situación política de los últimos años ha incidido en la receptividad ante lo que se hace en Cataluña en el mundo de  la creación literaria o incluso ensayística?

La situación política no creo, pero el hecho de que haya generaciones que han estudiado y se han formado totalmente en catalán ayuda a que, si por una de esas casualidades les gusta leer, que apuesten por el catalán más fácilmente que nuestros padres o abuelos que sólo recibieron formación castellana.

¿ Qué proyectos tienes para el futuro tanto en tu calidad de editor como de escritor?

Como editor sigo empeñado en hacer crecer el género negro en catalán y consolidar Llibres del Delicte como uno de los referentes en Catalunya. No es fácil y sé que será un proceso lento, pero de momento creo que lo estamos logrando. Y como escritor el objetivo es continuar mejorando y lograr novelas que expliquen el mundo que me rodea y que sean capaces de hacer pensar al lector.

 

 

 

 

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ALMAS EN CÓLERA : SOBRE “CEMENTERIO PÈRE LACHAISE” DE LENIN SOLANO AMBÍA

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El micro-relato  y las novelas cortas suelen ser poco valorados por la crítica y a veces injustamente relegados al ámbito de la “literatura” con minúscula y eso a pesar de que esta clase de producción literaria dejó grandes nombres en la historia del género negro y de terror. Particularmente, debo reconocer que tampoco soy uno de sus asiduos lectores. Si bien, entre los autores contemporáneos se puede a veces topar con relatos y novelas que brindan momentos agradables de entretenimiento. Una de ellas es la  obra corta del joven escritor peruano afincado en Francia, Lenin Solano Ambía, Cementerio Père Lachaise ( Ediciones Altazor,2014), llegada en  segundo lugar en el VI Premio de Novela de la Cámara Peruana del Libro.

El género negro y de  terror latinoamericano ha venido haciendo desde los últimos años una interesante aportación, a veces sin el eco y la receptividad de la que debería ser merecedor en nuestra Península, como es sabido,  dominada por los vicios de la endogamia. Especializado en literatura francesa, Solano Ambía ya tiene en su haber tres libros publicados y aunque su perfil como autor todavía está por consolidarse, destila una habilidad en la creación de imaginarios literarios que podría ir madurando.

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París, un erudito guía turístico explica a los visitantes extranjeros los orígenes y raíces barrocas del emblemático Cementerio Père Lachaise, situado en el distrito 20 de la capital gala y donde descansan las figuras más significativas en la historia de la vida política, social, cultural, artística e intelectual francesa y también algunos ilustres autores extranjeros. El recorrido del guía lleva al público hacia la tumba del escritor Oscar Wilde. En ese momento, una enamoradiza pareja dublinesa en viaje  de luna de miel se queda fascinada ante el monumento. La chica tiene la estrambótica idea de proponerle a su flamante marido una noche de sexo sobre  la tumba del ilustre personaje. Vacilante, el marido accede a las fantasías necrófilas de su joven esposa.

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Paralelamente, tres adolescentes del Lyceo Voltaire y situado en el barrio, deciden emprender un ritual con una ouija y con el fin de evocar el espíritu de Molière. Agobiados por las eruditas y magistrales disertaciones de su profesora de literatura sobre genio, padre espiritual de la letras francesas modernas, los tres jóvenes pretenden conversar de forma directa con el dramaturgo del siglo XVII y topar con respuestas que no les brinda la “hueso” de su profesora. Desgarrados entre la incredulidad, la broma y el miedo, los jóvenes se reúnen en el cementerio frente a la tumba del susodicho.

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Dos otros personajes entran en escena, unos vagabundos que deciden emborracharse en el interior mismo del cementerio y ante la tumba de la sublimada Edith Piaf. Uno de los sujetos insiste en ello al encontrar una fuente de identificación personal con la famosa cantante. Alcohólico y en caída social, el vagabundo compara su periplo con el de Piaf, cuya  depresión, fracasos sentimentales, alcoholismo y decadencia artística constituyen toda una leyenda muy bien arraigada en la memoria colectiva de los franceses. Quiere rendirle un homenaje a la estrella caída llenándose de alcohol ante su tumba.

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Las ocho personas, movidas por diversas motivaciones y fascinadas por distintas figuras ilustres del mundo literario y artístico, terminan progresivamente apareciendo muertas en el cementerio y en condiciones de una particular crueldad. El Oficial de la policía francesa, Leopoldo Chacaliasa, un policía de orígen peruano y temperamento arisco y su ayudante, el teniente Martínez, también de origen latinoamericano , son asignados al caso. La falta de indicios o pruebas desconcierta a los investigadores, barajándose, en un primer momento, la hipótesis  del acto de un psicópata vinculado a los grupos religiosos integristas católicos. Al tiempo, surgirán en escena dos delincuentes de origen latinoamericano, uno guatemalteco y otro salvadoreño y reputados por su singular violencia.  En situación ilegal en Francia, arrastran un largo de periplo de asesinatos  en sus países de origen. Los dos sujetos albergan experiencia en la profanación y saqueó de tumbas. Tienen de hecho intención de encontrar objetos de valor en la tumba del prestigioso escritor latinoamericano Miguel Ángel Asturias. Todas las sospechas apuntarán hacia los dos individuos. Sin embargo, nada es lo que parece.

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“Cementerio Père Lachaise” es de prosa pulcra, amena, ágil y con algunos simpáticos dejes propios del lenguaje popular latinoamericano. Reúne las virtudes de cualquier otra novela larga y no hay duda que se trata de un autor que demuestra habilidad en el arte de articular tramas e hilvanar desenlaces lógicos y sin abusar de lo inverosímil o de fantasías excesivamente delirantes que terminen generar una sensación de agobio en el lector. La propia historia suma y combina las pautas y reglas narrativas tanto del género negro como del género de terror. Es de agradecer en es sentido que no haya tensado la cuerda de la morbosidad en relación a la escenificación simbólica de lo sanguinario, ( por cierto, muy presente en el género de terror de “saldo”), trabajando en cambio mucho el mensaje de la trama. Más allá de los estrictos aspectos estéticos, el pequeño relato de Solano Ambía nos recuerda las complicadas relaciones entre lo racional y lo misterioso e enigmático; entre ese espíritu cartesiano tan francés e inscrito en la propia investigación criminalística y policial  contemporánea y el universo de las creencias y los hechos inexplicables; entre las luces de la razón y las tinieblas de la superchería. Bien contextualizada y fiel al espíritu urbano parisino, Solano Ambía nos interpela sobre los peligros de jugar con las incógnitas  del “más allá” y el riesgo de que la mofa hacia la muerte acabe  provocando la cólera de las almas en pena.

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