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LA INOCENCIA PERDIDA : SOBRE “PROMÉTEME QUE SERAS DELFÍN” DE AMELIA NOGUERA

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Amelia Noguera es una escritora que ha hecho camino y que sobre todo se ha ido haciendo a sí misma, marcando su estilo y personalidad como autora. Sus dos obras más importantes son por el momento ” La marca de la luna” ( Roca editorial, 2014) y ” La pintora de estrellas” ( Suma de letras, 2015).  Polifacética en la contexualización  y las tramas de sus novelas, su producción literaria  se mantiene sin embargo coherente con una inquietud bien precisa y  que  está presente en toda su producción : la comprensión del ser humano y las circunstancias que lo llevan a ciertos conductas.

A Amelia Noguera  no le avergüenza reconocer que empezó su periplo en el escabroso mundo literario auto- editándose en Amazon, donde publicó cinco novelas y que están  hoy transitando progresivamente al mundo del papel. Después de un breve paso por Roca Editorial de la mano de Blanca Roca, terminó siendo fichada por Penguim Random House. En este mismo mes de mayo acaba de salir su última obra, ” Prométeme que serás delfín” ( Suma de letras, 2016), una novela que ya ha sido calificada como Domestic-Noir.  Aunque la denominación no parece molestarle, reconoce que en ningún momento había estado pensando en ella, ni tenido la intención de presentarse bajo dicha bandera. Lo que vuelve a traer a colación el problema de las etiquetas y la siempre controvertida cuestión de ” ¿ Qué es el Noir?”  Un servidor insiste en que no se puede calificar de “Noir” todo y cualquier cosa, como tampoco se debería excluir de esa categoría a todos los autores que no se atengan a las estrictas reglas y estilos narrativos que definieron a los “clásicos”.   Por mi parte, siempre diré que, más que un género, el “Noir” es sobre todo un espíritu literario : la indagación en la parte oscura  del ser humano. Amelia Noguera es precisamente una buena receptora de esta problemática.

              Sofía es una niña distraída, a veces caprichosa e hiper-activa , con problemas de atención y aprendizaje en la  madrileña escuela pública de  Enseñanza Primaria en la que cursa sus estudios. Alumna  estigmatizada por sus propios compañeros, sufre también el sistemático acoso y maltrato de una profesora autoritaria y con gusto por los castigos humillantes y  vejatorios, Adela. La controvertida profesora  está de hecho  inmersa en una relación  litigiosa  con varios padres de alumnos que deciden  denunciarla en los tribunales de justicia.Sin embargo, Adela logra siempre esquivar una condena, gracias a la falta de credibilidad que los tribunales otorgan a los testimonios de los alumnos.  Su gran conflicto es  con la  propia madre de Sofía, María, una médico obsesionada con la educación de su hija y zarandeada por desarreglos  psicológicos a raíz de la personalidad de la niña y sus dificultades de integración en el ámbito escolar.Siente cada vez más odio hacia la profesora de su hija, a la que responsabiliza del estado de ánimo  de Sofía.

De repente la profesora, Adela, aparece muerta en las dependencias del establecimiento y en unas condiciones  que se parecen en mucho a los rituales con los que ella misma humillaba a sus alumnos. Nadie siente la muerte de la tiránica maestra y un inconfesado alivio se produce entre los padres y los propios alumnos.  A la vista de los hechos, los padres empiezan a meditar la posibilidad de sacar a sus hijos del colegio. Arropada por unos pocos amigos en medio de la discriminación y el acoso, Sofía y éstos deciden intentar encontrar al responsable de la muerte de Adela. Es la única posibilidad de no verse definitivamente separados, dada la reticencia de sus progenitores a dejarles escolarizados en un centro que está impregnado por ese asesinato.Sin embargo, la cosa se complica al producirse el segundo homocidio de otra maestra.La búsqueda del asesino de las dos docentes dominará toda la trama.

Amelia Noguera ambienta con un indiscutible rigor el universo escolar, sus entresijos y el lado opaco del mismo, en el que el abuso de poder y la arbitrariedad para con los menores ocupa un lugar central. Esto sin olvidar la crítica que la novela desprende al encuentro de  las concepciones anticuadas y reaccionarias de la enseñanza y del propio aprendizaje,  así como la denuncia del abandono al que está siendo sometido un sistema educativo público desgarrado entre el inmovilismo  y la renovación. Hay que añadir una brillante ilustración narrativa de la muy actual problemática y socialmente debatida cuestión del buylling  y el silencio y la  indefensión de la que son objeto los niños  víctimas del mismo. Esto gracias a la actitud pasiva de la comunidad educativa en general y del cuerpo docente en particular. Pero la gran virtud de su novela es sobre todo ahondar en las complicadas relaciones entre el mundo de la infancia y el de los adultos, con el tema de la maternidad de por medio.  Amelia Noguera penetra en la subjetividad del niño y en su conciencia, sobre todo frente a aquellos que le perciben como un ser amorfo y moldeable. La trama nos revela la identidad de unos menores  capaces de pensar, de discernir por sí solo el bien del mal, pero sobre todo de desprender inteligencia emocional y habilidad deductiva respecto a los hechos de la realidad.

           La novela no está tampoco desprovista de mensaje.  Noguera nos recuerda los peligros de educar a los niños en la maldad y en los peores valores de la sociedad, terminando por alimentar en ellos a pequeños verdugos, espejo de un mundo cruel e implacable para con los más más débiles.  Pero sobre todo, la obra  habla de la amistad y de  la transición vital del menor hacia el mundo  exterior a su propia infancia, así como de la perdida de la inocencia al encontrarse de frente con las bajezas humanas de un universo adulto  que él mismo se ve condenado a mimetizar. En suma, una novela de trama original y de una terrible actualidad, a través de la que Amelia Noguera destila una prosa ligera, clara y muy mimada desde un punto de vista estilístico.

 

 

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MARC MORENO : “QUERÍA HABLAR DE GENTES NORMALES, PERO PERDEDORAS,INVISIBLES Y SIN ESPERANZA”

 

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Marc Moreno es hoy en día uno de los nombres que más suena en el ámbito del género negro en catalán.  Es autor de Cabdills ( Acteón, 2011); Independència d’interessos ( Llibres del Delicte, 2013); Els silencis dels pactes (Llibres del Delicte, 2014) y co-autor junto a Sebastià  Bennassar, Lluís Llort y Salvador Macip, de La reina de diamants, (Llibres del Delicte, 2014).   Editor además de escritor, dirige el sello ” Llibres del Delicte”, una de las casas que más prestigio han ido ganando en los últimos tiempos dentro de la novela negrocriminal, sobre todo a través de una colección que va   fidelizando lectores. La última novela de Marc Moreno, ” Contra l’aparador” ( Llibres del Delicte, 2015) ha sido objeto de una excelente acogida,en especial por el contexto en el que se desarrolla, el barrio de la Verneda en el distrito de San Martín de Barcelona y por la problemática que aborda, es decir, la creciente exclusión y segregación social que está azotando a cada vez más individuos y esto en un clima de crisis económica y de un capitalismo sin matices. Una obra de una extraordinaria actualidad y sobre que conversamos a lo largo de esta entrevista.

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¿Veo que tu novela, “Contra l’aparador”, se inserta dentro de la literatura de los “ márgenes”. ¿Qué te motivó para  escribirla?

En mis anteriores tres novelas había hablado sobre política, periodismo, las relaciones de poder, la corrupción, el dinero y la perversión que se produce en las altas esferas, pero en Contra l’aparador quería cambiar totalmente de registro y de escenario. Me interesaban más los personajes que la trama, más el entorno que la acción. Por eso me fui a la Barcelona menos bonita, la que nunca sale en las guías turísticas.

¿Por qué el barrio de “ La verneda” como contexto narrativo?  

La primera razón es porque yo soy de allí y he vivido toda la vida en el barrio y es una realidad que conozco de primera mano. Quería hablar de un mundo que tengo visto y analizado, y lo quería explicar desde mi punto de vista. Pero más allá de la experiencia personal, pretendía explicar un entorno, un día a día de muchas personas que más que anónimas, son invisibles para gran parte de la ciudad. Cuando la gente piensa en Barcelona, nunca lo hace en el tipo de gente que yo retrato en Contra l’aparador.

¿Qué es lo que pretendías transmitir de ese barrio, sobre todo para los lectores que a veces vivimos influidos por los “estigmas” que imperan en los imaginarios colectivos?

He querido hacer una novela de barrios marginales y degradados pero sin caer en lo que tantas veces hemos visto repetido hasta la saciedad en la novela negra: la delincuencia. Es evidente que en este tipo de barrios la delincuencia existe y está muy presente, pero también es verdad que la mayoría de sus habitantes son gente normal, -eso sí, perdedores, sin esperanza, sin motivaciones…- y quería explicar la vida de estos personajes que por las circunstancias, las influencias o la desesperación pueden acabar delinquiendo casualmente y de manera muy torpe sin que por ello debamos considerarlos delincuentes ni criminalizar todo un barrio.

¿La “Verneda” es sintomática del derrumbe de todo ese universo  popular y de  luchas sociales  que fue en otro tiempo el distrito de San Martin?

De la lucha social, desgraciadamente no, porque poco queda ya de la fuerza obrera que tuvo el distrito en otros tiempos. Ahora aquí hay paro, fracaso escolar y desesperanza. Y pocas opciones de salir adelante y progresar. Pero sí que es un ejemplo de la sociedad que se ha roto por la mitad y de cómo la brecha entre los que tienen algo y los que no tienen nada cada vez se hace más grande, lo que se ve en el hecho de que este barrio año a año parece ubicarse al otro lado de la frontera con Barcelona.

Antes,  muchos varones veían en la identidad obrera y la conciencia de clase una fuente de orgullo  e incluso un símbolo de su propia masculinidad y virilidad. Sin embargo, veo que los varones de tu novela son personas avergonzadas de sus adscripciones sociales…

No solo los hombres de la novela, en general todos los personajes son conscientes del estigma que supone para ellos vivir donde viven y cómo eso les ha condicionado en la vida que han llevado. Aquí no hay mucha conciencia de clase, solo hay porros, consolas y mucho tiempo perdido sentado en un banco del parque. Y el que consigue salir del barrio ve su vuelta como una derrota, porque en sus planes nunca estuvo volver.

Algunos de tus propios personajes son jóvenes sin futuro, alienados, rehenes de su situación social y que van a encontrar en la delincuencia la única alternativa  ¿ Podríamos decir que barrios  precisamente como la Verneda se están convirtiendo en el laboratorio de eso que hoy llamamos proceso de latinoamericanización ?

No, aquí no hay demasiada inmigración sudamericana, creo que eso es más en barrios de Hospitalet y la zona sur de Barcelona. La inmigración que hay es sobre todo africana, aunque también hay latinos, evidentemente, pero menos que africanos.

¿El  crimen organizado  es tan poderoso como pintas en tu novela? 

En ciertos ambientes sí. El mercado de la droga está controlado por los clanes gitanos y aquí hay poco que decir si no perteneces a alguno de ellos. La gente hace su vida pero ve cosas, sabe en qué pisos venden droga, ves que tu vecino tienen un coche de 60.000€, que un día se lo queman y que al otro él y su familia salen pitando sin dejar rastro. No es que sean poderosos como para influir en el día a día de la gente normal, pero sí que existen y la gente saben con quién es mejor no discutir si te hacen una rascada en el coche.

Lo que también veo es que son personajes atrapados en la pinza que ejerce la actitud intimidatoria de ese mismo crimen organizado y una represión policial sin empatía social. ¿ Esa es la principal realidad de la periferia urbana más marginal?

Como te decía antes, no es que la gente viva condicionada por la delincuencia del barrio, pero sí que son conscientes de quién es potencialmente peligroso y si tú no eres del ramo y ves que alguno de estos delincuentes se cruza en tu camino, mejor agachar la cabeza y evitar problemas. La presencia policial, por desgracia, es insuficiente a la hora de la verdad, y además la gente tampoco confía en ellos.

Tus personajes son padres y futuros padres y madres preocupados por el devenir de sus hijos ¿ Qué querías, romper el mito  de la desestructuración familiar que rodea  a las periferias y la marginalidad social?

Quería explicar precisamente la desestructuración de muchas de estas familias, pero también cómo de condicionado se puede llegar a estar por la paternidad. Creo que la mala relación entre miembros de una misma familia, o el poco cariño o el trato distante que tienen entre ellos queda muy claro en todas las situaciones que describo en la novela, pero he querido contrarrestarlo con otras situaciones en las que la paternidad o los hijos condicionan a actuar de una determinada manera.

Compruebo que la cuestión de la corresponsabilidad también está presente…

Pero desde una óptica diferente a la habitual, porque en este caso es la mujer la trabajadora hiper dedicada a su carrera y el hombre que se encarga de la casa y los niños. No es un hombre machista, es abierto y comprensivo, pero la mujer no quiere abandonar el rol de madre aunque no renuncia a su carrera profesional. Y acaban saltando las chispas. Me apetecía cambiar los roles clásicos y ver cómo respondían los personajes en esa situación.

 ¿La infancia y la adolescencia está siendo la principal víctima de un sistema en el que nuestras formas de interacción social están cada vez más dominadas por la violencia?

La violencia está muy presente en la sociedad, a todos los niveles, y siempre hay grupos de población más débiles que otros, como los niños. Los niños tienen todas las de perder cuando la violencia se adueña de la sociedad, cuando todos sospechan de todos, cuando piensas que cualquier cosa puede pasar… entonces los niños son víctimas fáciles.

En contraste con el énfasis que haces en la paternidad y la maternidad, desmitificas  el tema de la solidaridad inter-generacional que cunden en los medios de comunicación, sobre todo por cómo ilustras  la violencia y los conflictos de convivencia que viven tus protagonistas en medio de la crisis económica y la falta de oportunidades… 

Es que hay familias donde se da ese fenómeno de la solidaridad de padres o abuelos a hijos, pero también existen muchas familias o ambientes familiares donde la norma es sálvese quien pueda. La violencia de la que hablábamos antes, también está muy presente en estas relaciones familiares, el desapego, las tiranteces que hacen olvidar los parentescos. La vida no es de color de rosa para muchas personas, tanto por el mundo que les ha tocado vivir como por sus propias actuaciones.

 ¿ No era un poco arriesgado abordar todas estas cuestiones relacionados con los vínculos filiativos, sobre todo cuando el lector está acostumbrado a temas como el machismo, la prostitución, el proxenetismo,  la violencia sexual, que son los  que suelen primar en las tramas con este tipo de configuraciones contextuales?

Pero es que a mí me interesa hacer una novela negra que no se haya hecho ya, o cómo mínimo que para mí suponga un reto y una motivación, al margen de si es algo habitual o no. Me han dicho que el inicio de la historia es muy extraño para una novela negra, con un niño en un hospital, pero que al mismo tiempo te genera una tensión y unas dudas que ya no te deja hasta el final. Y ese es mi objetivo, hacer algo que se salga de la norma, tocar temas poco habituales en la novela negra como la paternidad o las enfermedades graves en un hospital, y que pese a todo, cuando llegas a la última página sepas que has leído una novela negrísima.

Es una obviedad que tu novela pretende darle visibilidad a gente, digamos, “normal”. ¿ Sin embargo, no tienes miedo de que terminen reprochándote de haber sido demasiado “conformista” e “integracionista”, en comparación a otros autores insertos en la tradición del Hardboyled  que en cambio exaltan la marginalidad  y desviación social de sus personajes como elementos “fuertes” de sus tramas?

Es que mi objetivo no es hablar de la delincuencia, sino explicar estos barrios marginales pero desde la normalidad de sus habitantes. Evidentemente esta aparente normalidad, su entorno, sus circunstancias, les empuja a la delincuencia, pero yo no pretendía hablar de la delincuencia profesional, sino de gente normal que no tiene nada que perder y que movidos por la desesperación de una vida sin salidas, lo apuestan todo a un plan brillante que les saque del agujero en el que se encuentran.

¿ No te da la impresión de que algunos representantes “ortodoxos” del Hartboyled , contribuyen  involuntariamente a perpetuar los miedos colectivos frente a unos  barrios en los que la violencia es mucho más el resultado del exilio social y no siempre su inherente marca identitaria?

La violencia existe en estos barrios, igual que la delincuencia, no nos engañemos, pero como decíamos antes, convive con muchísima gente normal que hace su vida y que no va a tener problemas con estos sectores delictivos porque van a lo suyo. Tampoco creo que algunos autores hagan una exaltación gratuita del lumpen, pero sí que es verdad que a veces se cae en la trampa de presentarlos como mejores de lo que realmente son. En todo caso, creo que el objetivo de la mayoría de escritores de género es investigar los porqués, las motivaciones y la realidad de esta delincuencia, más que mitificarla.

A parte de escritor, también eres editor y diriges un sello de género negro en catalán, Llibres del Delicte. ¿ Cómo ves la situación del sector, se ha ido disolviendo los prejuicios que el mundo de la alta cultura vinculado al catalanismo intelectual tenía hacia la literatura popular?

No, no, en absoluto, los que van de élites intelectuales siguen mirando al género negro por encima del hombro. El sector editorial catalán es muy poco tolerante con los géneros, aunque por suerte tenemos un grupo de muy buenos escritores y algunos editores que trabajamos para dignificar la novela negra en catalán. Es un proceso lento, pero muy gratificante porque vemos que los lectores que pierden los prejuicios y se acercan a lo que hacemos repiten y se convierten en seguidores. En Llibres del Delicte, que es una editorial con alma de colección, muchos de nuestros lectores se compran todos los libros y se hacen toda la colección.

La enrarecida situación política de los últimos años ha incidido en la receptividad ante lo que se hace en Cataluña en el mundo de  la creación literaria o incluso ensayística?

La situación política no creo, pero el hecho de que haya generaciones que han estudiado y se han formado totalmente en catalán ayuda a que, si por una de esas casualidades les gusta leer, que apuesten por el catalán más fácilmente que nuestros padres o abuelos que sólo recibieron formación castellana.

¿ Qué proyectos tienes para el futuro tanto en tu calidad de editor como de escritor?

Como editor sigo empeñado en hacer crecer el género negro en catalán y consolidar Llibres del Delicte como uno de los referentes en Catalunya. No es fácil y sé que será un proceso lento, pero de momento creo que lo estamos logrando. Y como escritor el objetivo es continuar mejorando y lograr novelas que expliquen el mundo que me rodea y que sean capaces de hacer pensar al lector.

 

 

 

 

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