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LA INOCENCIA PERDIDA : SOBRE “PROMÉTEME QUE SERAS DELFÍN” DE AMELIA NOGUERA

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Amelia Noguera es una escritora que ha hecho camino y que sobre todo se ha ido haciendo a sí misma, marcando su estilo y personalidad como autora. Sus dos obras más importantes son por el momento ” La marca de la luna” ( Roca editorial, 2014) y ” La pintora de estrellas” ( Suma de letras, 2015).  Polifacética en la contexualización  y las tramas de sus novelas, su producción literaria  se mantiene sin embargo coherente con una inquietud bien precisa y  que  está presente en toda su producción : la comprensión del ser humano y las circunstancias que lo llevan a ciertos conductas.

A Amelia Noguera  no le avergüenza reconocer que empezó su periplo en el escabroso mundo literario auto- editándose en Amazon, donde publicó cinco novelas y que están  hoy transitando progresivamente al mundo del papel. Después de un breve paso por Roca Editorial de la mano de Blanca Roca, terminó siendo fichada por Penguim Random House. En este mismo mes de mayo acaba de salir su última obra, ” Prométeme que serás delfín” ( Suma de letras, 2016), una novela que ya ha sido calificada como Domestic-Noir.  Aunque la denominación no parece molestarle, reconoce que en ningún momento había estado pensando en ella, ni tenido la intención de presentarse bajo dicha bandera. Lo que vuelve a traer a colación el problema de las etiquetas y la siempre controvertida cuestión de ” ¿ Qué es el Noir?”  Un servidor insiste en que no se puede calificar de “Noir” todo y cualquier cosa, como tampoco se debería excluir de esa categoría a todos los autores que no se atengan a las estrictas reglas y estilos narrativos que definieron a los “clásicos”.   Por mi parte, siempre diré que, más que un género, el “Noir” es sobre todo un espíritu literario : la indagación en la parte oscura  del ser humano. Amelia Noguera es precisamente una buena receptora de esta problemática.

              Sofía es una niña distraída, a veces caprichosa e hiper-activa , con problemas de atención y aprendizaje en la  madrileña escuela pública de  Enseñanza Primaria en la que cursa sus estudios. Alumna  estigmatizada por sus propios compañeros, sufre también el sistemático acoso y maltrato de una profesora autoritaria y con gusto por los castigos humillantes y  vejatorios, Adela. La controvertida profesora  está de hecho  inmersa en una relación  litigiosa  con varios padres de alumnos que deciden  denunciarla en los tribunales de justicia.Sin embargo, Adela logra siempre esquivar una condena, gracias a la falta de credibilidad que los tribunales otorgan a los testimonios de los alumnos.  Su gran conflicto es  con la  propia madre de Sofía, María, una médico obsesionada con la educación de su hija y zarandeada por desarreglos  psicológicos a raíz de la personalidad de la niña y sus dificultades de integración en el ámbito escolar.Siente cada vez más odio hacia la profesora de su hija, a la que responsabiliza del estado de ánimo  de Sofía.

De repente la profesora, Adela, aparece muerta en las dependencias del establecimiento y en unas condiciones  que se parecen en mucho a los rituales con los que ella misma humillaba a sus alumnos. Nadie siente la muerte de la tiránica maestra y un inconfesado alivio se produce entre los padres y los propios alumnos.  A la vista de los hechos, los padres empiezan a meditar la posibilidad de sacar a sus hijos del colegio. Arropada por unos pocos amigos en medio de la discriminación y el acoso, Sofía y éstos deciden intentar encontrar al responsable de la muerte de Adela. Es la única posibilidad de no verse definitivamente separados, dada la reticencia de sus progenitores a dejarles escolarizados en un centro que está impregnado por ese asesinato.Sin embargo, la cosa se complica al producirse el segundo homocidio de otra maestra.La búsqueda del asesino de las dos docentes dominará toda la trama.

Amelia Noguera ambienta con un indiscutible rigor el universo escolar, sus entresijos y el lado opaco del mismo, en el que el abuso de poder y la arbitrariedad para con los menores ocupa un lugar central. Esto sin olvidar la crítica que la novela desprende al encuentro de  las concepciones anticuadas y reaccionarias de la enseñanza y del propio aprendizaje,  así como la denuncia del abandono al que está siendo sometido un sistema educativo público desgarrado entre el inmovilismo  y la renovación. Hay que añadir una brillante ilustración narrativa de la muy actual problemática y socialmente debatida cuestión del buylling  y el silencio y la  indefensión de la que son objeto los niños  víctimas del mismo. Esto gracias a la actitud pasiva de la comunidad educativa en general y del cuerpo docente en particular. Pero la gran virtud de su novela es sobre todo ahondar en las complicadas relaciones entre el mundo de la infancia y el de los adultos, con el tema de la maternidad de por medio.  Amelia Noguera penetra en la subjetividad del niño y en su conciencia, sobre todo frente a aquellos que le perciben como un ser amorfo y moldeable. La trama nos revela la identidad de unos menores  capaces de pensar, de discernir por sí solo el bien del mal, pero sobre todo de desprender inteligencia emocional y habilidad deductiva respecto a los hechos de la realidad.

           La novela no está tampoco desprovista de mensaje.  Noguera nos recuerda los peligros de educar a los niños en la maldad y en los peores valores de la sociedad, terminando por alimentar en ellos a pequeños verdugos, espejo de un mundo cruel e implacable para con los más más débiles.  Pero sobre todo, la obra  habla de la amistad y de  la transición vital del menor hacia el mundo  exterior a su propia infancia, así como de la perdida de la inocencia al encontrarse de frente con las bajezas humanas de un universo adulto  que él mismo se ve condenado a mimetizar. En suma, una novela de trama original y de una terrible actualidad, a través de la que Amelia Noguera destila una prosa ligera, clara y muy mimada desde un punto de vista estilístico.

 

 

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AMELIA NOGUERA : ” LA PERDICIÓN DEL SER HUMANO NO ESTÁ EN SUS EMOCIONES, SINO EN SU EGOISMO”

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Amelia Noguera es una escritora original y con un periplo nada clásico. Se forjó en el ámbito del libro digital y adquirió notoriedad en Amazon con varias novelas autoeditadas. Finalmente la descubrió Blanca Roca, de Ediciones Roca, y después la terminó fichando Random House, a través del sello Suma de letras. Escribiendo, Amelia Noguera es lo que coloquialmente se suele llamar “una máquina”. Reconoce que vive por la literatura y para la literatura. A parte de ser una gran escritora, es también una intelectual comprometida con su tiempo y a la que le gusta la conversación de altura sobre los grandes males de nuestro proceso civilizatorio. A lo largo de la entrevista hemos conversado sobre su trayectoria, su relación con la escritura y su propia forma de entender la literatura.

Tú empezaste auto-editándote en Amazon. ¿Eso de hacerse descubrir por los editores a través de este tipo de redes funciona de verdad o solo le ocurre a cuatro afortunadas como tú?

No lo sé, no existen estadísticas fiables sobre eso. Y yo incluso dudo de si habría llegado al mismo sitio o a otro parecido de haber seguido la vía más tradicional. Empiezo a estar convencida de que, si alguien persevera y cree en sí mismo lo suficiente, llega igualmente. La perseverancia puede requerir años o solo meses, según la suerte, los contactos o la calidad de tu trabajo, igual que si te autoeditas. Pero no hay reglas ni caminos prefijado.

¿Es merecida la mala reputación de la auto-edición y las criticas que cunden contra Amazon, la falta de filtro y la multitud de literatura “barata” y “amateur” que algunos dicen que impera en ese foro?

Complicada pregunta que me puede llevar a meterme en muchos líos. Pero seré sincera: Amazon está lleno de literatura amateur y barata porque nadie con criterio filtra, esto es una verdad de Perogrullo. Y eso solo beneficia a la mala literatura porque la buena encontrará otros medios para aflorar mientras que en los portales de autopublicación, cualquiera puede publicar, es muy obvio. Pero la cuestión importante es: ¿no tiene la mala literatura derecho a ser leída igual que la buena? Cada cual decide lo que quiere escribir y lo que quiere leer. Además, yo he publicado en Amazon, ahora he dejado de hacerlo y ya solo publicaré mis nuevas novelas con editoriales, pero son las mismas y las escribo con la misma exigencia. ¿Soy mala escritora por haberme autoeditado antes? Quizás podrías leer mis libros y responder por ti mismo a esta pregunta, sin considerar cómo conseguí que muchos me leyeran sino solo lo que escribo.

Algunos dicen que es preferible publicar con un sello independiente, aun a riesgo de tener que buscarte la vida en términos de promoción y visibilidad, que auto-editarte en cosas como Amazon, que siempre sembrara la duda sobre la verdadera calidad de tu obra. ¿Qué hay de cierto en una afirmación tan contundente?   

No creo en verdades absolutas más que en la ciencia, y con reservas. Quiero decir con eso que es difícil demostrar lo que me preguntas porque hay muchas experiencias distintas. La mía me hace pensar que existen muchos prejuicios contra quienes no hemos seguido la vía tradicional aunque a veces esa reticencia solo tiene fundamentos prácticos: es lógico que los editores, la crítica especializada y los escritores que están dentro del establishment renieguen de lo que puede minar su autoridad, los autores independientes pueden suponer un agujero en su línea de flotación, son una anomalía del sistema. Si publicas en Amazon, es muy probable que casi todos ellos te ignoren porque prefieran presuponer que haces mala literatura, dado que parten de la premisa de que no has encontrado un editor que te respalde y por eso lo que escribes no merecerá la pena. Ese es el discurso oficial al menos. Yo creo que la única verdad está en los libros. Mientras no los lees, no sabes si son buenos o malos. Y cada vez hay más gente que se acuerda de que Joyce empezó autoeditándose y mira dónde llegó.

Supongo que debe de ser difícil hacerse un hueco en los círculos literarios, normalmente dominados por tribus y “jefes de secta” y más todavía para alguien como tú, que empezaste con auto-edición…

Yo no estoy en ningún círculo literario, no doy el perfil. Lo único que me interesa de la literatura es la literatura. Pero la autoedición se cura en cuanto un editor se fija en ti. Al menos, ese fue el motivo de mi enfermedad: pretendía llegar a los editores a través de los lectores. ¿No me lo van a perdonar nunca? Con que a los lectores les dé lo mismo, que les da, me doy por muy satisfecha.

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Quisiera que nos centrásemos ahora un poco en tu producción literaria. El contexto histórico de “La marca de la luna” es el de los años 30, la Guerra Civil española y el ambiente de la Embajada española en Praga. Thriller, historia, política… Muy sorprendente como configuración. Incluso diría que hay un hibrido de géneros literarios. ¿Las novelas con “gancho” tienen su secreto ahí, en la hibrida?

La hibrida es inherente en mí. Salto de un pensamiento a otro con pasmosa facilidad. Mis novelas lo reflejan. Ninguna trata solo un tema. Pero creo que las novelas que enganchan lo hacen por su capacidad de reflejarnos a nosotros, los seres humanos; de algún modo son universales en lo específico que nos define. La hibridad podría ser una de nuestras características. ¿A quién le interesa una persona que sea como aparenta? Es aburrida en la vida y una estupidez en la literatura. ¿A quién le interesa una novela con un solo tema o hilo argumentativo? A mí me deja indiferente casi siempre.

Tu novela empieza en la India, más en concreto en la ciudad de Jaipur y en un ambiente dominado por las supercherías insertas en las tradiciones populares hindúes. ¿Supongo que eso te debió de exigir mucho trabajo de investigación y sumergirte en otras disciplinas ajenas al ámbito literario, como por ejemplo, la antropología cultural?

Sin duda, también en la historia cultural, la filosofía, la religión, la sociología. El trabajo de investigación de esa novela fue concienzudo y también apasionante. Tardé casi tres años en terminarla.

 Lila, la protagonista de la novela, es ella misma la narradora de la historia. ¿ El hecho de escribir en primera persona facilita la complicidad con el lector?

Generalmente, sí. Con la primera persona consigues que el autor quede fuera del texto y que el lector se crea mucho más lo que lee, incluso pueda ser cómplice  del protagonista, si este se deja. Aquí se deja y mucho. Era muy importante conseguir que el lector se creyera a Lila. Es una bruja hindú, no es fácil.

¿ Por qué eliges la figura de una mujer “bruja” ?

Esa elección me permitió meterme a investigar de lleno en el tema que a mí me interesaba. El germen de esta novela es un reportaje del National Geographic sobre una niña india de siete u ocho años a quien su marido, treinta años mayor que ella, revienta, literalmente, en la noche de bodas. Después la abandonó en las puertas del hospital y la niña terminó muriendo desangrada. Yo tengo una hija que entonces tenía esa edad. Lloré con ese reportaje y quise investigar más sobre una cultura que idolatra a la mujer en teoría pero que en la práctica la trata de esa forma. Ser occidental, de tradición cristiana y vivir en España no me lo ponía fácil. Enseguida puedes caer en el error de creerte el ombligo del mundo y mirar a los demás  subida en lo alto de una silla. Yo no quería eso, no quería juzgar de ningún modo, solo quería saber más sobre esa otra forma de vivir. Elegir una bruja hindú y que fuera una mujer me ponía en una situación privilegiada para ahondar en esa cultura tan diferente y maravillosa sin dar pie a que el eurocentrismo aflorara y usar para ello la mirada de alguien especial, que no podría ser nunca una india de verdad.

 El hecho de que Lila utilice sus poderes para el “bien” y no como un instrumento de venganza, rompe también el mito en torno a la brujería e incluso resulta hasta transgresor.¿ De dónde  te vino esa idea de “revertir” las representaciones tradicionales.

” La marca de la luna”  es una novela que puede considerarse de género, por eso, no buscas una interpretación de sus personajes ni de sus diversas subtramas o su argumento. Pero encierra una reflexión y un simbolismo explícitos sobre una cuestión que me apasiona y que se refleja en casi todas mis novelas: la predisposición del ser humano a hacer o no el mal. Huyendo del maniqueísmo que suele impregnar las novelas con malos muy malos y buenos buenísimos, planteé una novela en la que se mostraran personajes con esas dos inclinaciones y desarrollé su personalidad e ideé sus acciones para intentar comprender sus motivos. Las dos abuelas de Lila son personajes antagónicos, como lo son Luis Jiménez de Asúa y el y el embajador anterior en Praga al que sustituye cuando los rebeldes y los republicanos entran en guerra en España, aunque hay más ejemplos. Ante las mismas circunstancias, las personas, por algún motivo que nadie es capaz de precisar a pesar de la afinidad de reflexiones que se siguen haciendo sobre ello, reaccionan siguiendo o no lo que marca la legalidad, y son justas o tremendamente crueles. Lila solo es una representación más de un polo de ese antagonismo que revierte, como bien señalas, la norma y también lo es sí misma. Es una bruja, pero es una bruja que no puede, ni quiere, hacer el mal. De hecho, la maldición que inicia la novela es ya un símbolo de la esa contraposición : el hombre que la ame morirá.

En nuestro lenguaje coloquial, cuando tratamos a una mujer de “bruja” es para subrayar su lado perverso.Todo lo contrario de lo que ocurre con Lila. ¿ Qué pretendías, romper con un mito misógino?

Siempre. Si algo define en mi define en mi escritura es eso: el compromiso con las fracturas. Creo que la narrativa es un poderoso mecanismo para construir la realidad y me preocupa por eso. Los mitos son solo invenciones. Si encima son perversos e interesados como este, es un reto que me propongo superar en cada uno de mis trabajos.

¿ La literatura sigue reproduciendo los tópicos machistas?

Por supuesto. Cualquier forma de ficción reproduce las construcciones culturales y sociales y estás aún son machistas. Los tópicos lo son porque siguen insertos en nuestras representaciones mentales. Y la literatura es una de las invenciones más representativas  de lo que es el ser humano. Reproducimos y necesitamos los tópicos. O los reproducimos porque los necesitamos, no lo tengo claro. Pero si tengo clarísimo que el machismo impregna los cimientos de las sociedades, incluso de la nuestra, aunque hayamos mejorado mucho en las últimas décadas.

Las mujeres están muy presentes en el conjunto de tu producción literaria. ¿ Es un compromiso feminista?

A la fuerza, sí. Hablar de feminismo en estos momentos en los que tenemos tanto lío mental y espiritual puede ser contraproducente, pero para mí, sin duda,  es necesario pensar de forma feminista aunque solo sea para llegar a reivindicar una mujer  que no tenga que parecerse al hombre en nada, que pueda querer o no querer realizarse como persona laboralmente y tal vez prefiera otros modos de ser de un modo pleno, ni luchar por convertirse en un “dechado de virtudes y belleza” ni tampoco ser fuerte y vigorosa, ni luchar en ninguna guerra ni ser tierna y bondadosa, ni tener hijos o no tenerlos. En definitiva yo abogo por que las mujeres podamos hacer y ser lo que nos dé la real gana o al menos intentarlo. Por eso, sobre todo me considero humanista. Ese es mi compromiso, un compromiso con el ser humano. Pero las mujeres debemos tomar conciencia de nosotras mismas antes de ir más allá. Creo que aún seguimos muy perdidas, en laberintos con pasillos enredados de forma distinta de la de nuestras antepasadas, aunque igual de intrincados.

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En la otra de tus novelas más importantes, publicada precisamente por Random House, ” La pintora de estrellas”, abordas, por ejemplo, la cuestión de la violencia de género. ¿El mundo literario es receptivo ante estos temas?

El mundo literario es receptivo ante cualquier tema que llegue al lector. Y el lector es impredecible. Un bicho raro que ningún zoólogo podrá clasificar jamás. Así que el tema es tan apropiado como cualquier otro. Otra cuestión quizá más difícil de concretar sería si los lectores son receptivos a novelas que les hacen ver lo que no les gusta de sí o del mundo en el que viven. Y sí, creo que muchos sí lo somos. Además, la novela aborda también el tema del amor algunas de sus expresiones. Una novela sobre violencia de género exclusivamente dejaría fuera algo que siempre está presente en está lacra : casi siempre, la violencia de género es posible porque la mujer se enamora. Si no se enamorara, una mujer  no sufriría ese tipo concreto de dominio porque podría ser capaz de alejarse de su agresor, o al menos, de intentarlo. La violencia de género necesita del amor.

Visto así, ¿ qué me dices entonces de la novela romántica o de la novela “rosa”? La teoría literaria feminista siempre la puso en cuestión porque afirmaba que era un “dispositivo ideológico” sobre la dominación de género?

 Respeto profundamente al lector y su derecho a decidir lo que quiere leer. Dicho esto, creo firmemente que todo discurso contribuye a crear nuestra realidad. Nuestras creencias, nuestras convicciones, nuestra realidad se van elaborando con la contribución  de todos. Cuando escribes una novela en la que la única aspiración de la protagonista, que se suele considerar inferior, es enamorar a su amado, al que se suele considerar superior, estás abriendo las puertas a que ese discurso penetre aún más en la sociedad y se siga perpetuando. Ya sé que la mayor parte de las lectoras y las escritoras de novela rosa son inteligentísimas y disciernen la realidad de la ficción por completo y no van a pasar toda la vida buscando al príncipe azul, ni fregando para él cuando lo encuentran, pero me vale con que haya una sola niña  o joven que por culpa de ese relato mío se crea que esa es la vida ideal para no escribir ese tipo de literatura. En mis novelas hay asesinatos, crímenes horribles, maldades inimaginables, mágicas y reales, pero son asépticas en el sentido de que, por contraposición, en la novela rosa subyace una determinada ideología que no comparto y no deseo contribuir a difundirla de ningún modo. Y si en algún momento lo hago, será de forma inconsciente porque esa ideología a veces permea nuestra forma de concebir historias.

” La pintora de estrellas” es una novela muy diferente a la ” La marca de la luna”, quizás más realista, aunque sigues trabajando con contextos históricos bastantes similares. En este caso, la Segunda Guerra Mundial. ¿ Imagino que debió de ser difícil autonomizarte de Elisa, la protagonista de ” La pintora de estrellas”  y pasar al de Lila?  

” La pintora de estrellas” es mi segunda novela, “La marca de la luna” la siguió. Pero no me cuesta cambiar de personajes, para mi, están vivos y es como conocer a personas diferentes, pero que tú creas según te apetece o te conviene. Resulta apasionante siempre.

Elisa, la protagonista de “La pintora de estrellas”, es una pintora con talento que vive en París y se dedica a falsificar obras de arte para burlar el expolio nazi. El tema es bien conocido, pero supongo que esto te obligó a tirar de archivos y documentación , etc.

 Sí. Es una de las fases del proceso de escritura que más disfruto. Creo que una de las razones por las que escribo novelas es porque me permite aprender sobre infinidad de materias, por eso también  estudio el Grado de Humanidades. Requieren habilidades muy similares. Me muevo muy bien en la documentación y disfruto muchísimo investigando y trabajando entre libros, biografías, artículos, películas, archivos, etc.

La estructura narrativa trabaja con dos periodos históricos, el actual y el final de los 30 y primeros años 40. ¿ Fue complicado manejar esos dos contextos y sin correr el riesgo de confundir al lector?

Fue lo más difícil de toda la novela. Ideé la trama al milímetro para que el lector no se perdiera y además fuera avanzando en la historia de forma lineal a pesar de los saltos temporales. No solo hay una planificación minuciosa del tiempo cronológico de la novela en el presente y del tiempo del relato en el pasado, también de los diferentes estilos y registros de las tres voces narradoras, que sirven para eso, para que el lector sepa siempre dónde se encuentra, quién le cuenta la historia y en qué momento se desarrolla.

En la novela también hay un personaje con un profundo magnetismo, Diego, un hombre perseguido por la sombra del remordimiento y de la culpa y a raíz de un hecho que va a hacer que toda su vida esté rodeada por la mentira. ¿ Qué has querido darnos a entender, que el pasado siempre nos pide cuentas tarde o temprano? 

El pasado solo te rinde cuenta si te importa el presente. Y no siempre. Infinidad de dictadores murieron siendo ricos y respetados, habría millones de ejemplos de personas que tienen mucho que ocultar y que mueren sin que otros ni ellos mismos los juzguen. Sin embargo, cuando tienes conciencia y valores, tu pasado sí te pide explicaciones. Diego es un personaje muy contradictorio, uno de mis mejores personajes y su integridad es su losa. Demasiado para lo que hizo.

En “La pintora de estrellas”, un sentimiento de amor “platónico” está en el origen de una traición que tendrá consecuencias catastróficas y que determinará toda la trama. ¿Debo deducir entonces que nos quisiste interpelar sobre los peligros que encierran nuestras emociones y las bajezas humanas en las que podemos llegar a caer si solo nos guiamos por ellas?

No era mi intención. Aunque es una cuestión interesante. El amor platónico es otra forma más de amar pero este caso en particular es un amor mal llevado, egoísta y dañino. Las emociones son casi siempre minusvaloradas en comparación con la razón, tú mismo en la pregunta las pones a la altura de las bajezas humanas. Pero el amor no es pernicioso en sí mismo, puede serlo el modo en que actuamos si no somos capaces de controlar la frustración que nos produce no satisfacer nuestro deseo. No es la emoción lo que “nos pierde”, sino el egoísmo. Intuyo que muchas de esas bajezas en las que caemos a veces solo usan las emociones como excusa para actuar mal pero las responsables no son ellas. Somos nosotros mismos. Salvo enfermedad, siempre podríamos controlar nuestras reacciones si quisiéramos.

¿ El egoísmo está entonces en el origen de todos los males que ha conocido el siglo XX y no forzosamente en la maldad?

Disculpa el discurso, pero la pregunta tiene enjundia. He mencionado el egoísmo porque considero que el ser humano lleva todavía en sus genes la respuesta ancestral de los animales para sobrevivir. Su instinto de supervivencia le obliga, muchas veces, a pensar en sí mismo antes que en los demás. A eso le llamo yo egoísmo en este contexto. Tú antes que el otro, o una ausencia total de la capacidad de empatía: ese es el germen de la maldad humana, cuando no se produce por falta de conocimiento (no sabes que haces daño) o por enfermedad (naces siendo un psicópata). Por supuesto, no es una investigación metafísica sobre el mal y mi afirmación es una intuición, no una verdad sin fisuras. Pero tu pregunta es muy amplia, no sé si todos los males del siglo XX se basaron en el egoísmo; si nos centramos en los que más nos afectan, la Guerra Civil española y las dos grandes guerras mundiales, es probable. La nuestra fue una guerra motivada por un deseo de algunos de no perder lo que habían tenido durante siglos ante unos cambios que no les beneficiaban, y quizás a eso se le pueda llamar egoísmo. La IGM fue un conflicto que tiene tantas aristas que ni los historiadores se ponen de acuerdo en sus desencadenantes, pero los que se me ocurren no son altruistas en ningún caso: los nacionalismos exacerbados, el sentimiento de superioridad de casi todos los países europeos frente a los demás, los intereses de la industria armamentística, el ansia de nuevos mercados a costa de quitárselos a los otros, pues ya estaba todo el mundo prácticamente repartido. En la base de todos esos factores se halla un ansia por hacerse con lo que otros poseen y yo deseo. Y la IIGM también tiene unas causas muy complejas, pero quizás el germen fuera la intensa frustración de países como Alemania o Italia tras la IGM, que al primero le llevó a una fractura muy dolorosa por verse esclavo de los vencedores sin posibilidad de levantar cabeza y al segundo, a sentirse engañado por sus aliados y perjudicado en sus intereses con el reparto de las migajas. Pero fíjate que en el fondo de todos esos conflictos siempre hallamos lo mismo: mi interés frente al de los otros. Luego nos encontramos con que hay algo que hace que el hombre se convierta en una bestia para conseguir lo que desea y ya la tenemos liada.

Ya, poniéndonos en recta final de esta conversación, algo que me viene sorprendiendo. Festejamos el Aniversario de la Segunda Guerra Mundial. Una agente literaria me comentó que eso era lo que en estos momentos estaba en “ L’air du temps” del mercado literario. Yo me imaginaba que nos iban a caer en tromba novelas sobre ese periodo histórico. Sin embargo, no está siendo así. ¿Qué ocurre, es un tema que no agarra?

La gente está harta de miserias, ya las sufrimos todos los días, y la IIGM las rebosa. A no ser que como narrador encuentres un modo de contar lo mismo sin que lo parezca (la ruindad del hombre o las formas que tiene el ser humano de sobrevivir a la sinrazón y la brutalidad y de mantener la llama de la humanidad en ese contexto irracional), mejor que no escribas sobre ello. No creo que sea un tema que no agarra, sino que es difícil buscar los puntos de agarre.

¿Cuáles son tus actuales proyectos literarios?

Siempre estoy implicada en varios. Cuando encuentro un tema que me interesa lo suficiente, desarrollo una trama que me permita profundizar en él. Ahora mismo estoy terminando una novela, dejando reposar otra y a la vez metida de lleno en el proceso de edición de “Prométeme que serás delfín”, que se publicará en libro en mayo de 2016. Además, estamos estudiando la publicación de otra más. Pero no creas que escribo tan rápido, lo que ocurre es que ahora varias editoriales se están interesando por mis novelas ya autoeditadas en digital y también en algún manuscrito que concluí hace tiempo y podrían publicarse a lo largo del próximo año.

¿Qué es lo más importante que te ha aportado la experiencia de la escritura?      

Conocimiento, humildad y emoción.

 

 

 

 

 

 

 

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TIEMPO PARA EL REMORDIMIENTO : SOBRE ” LA PINTORA DE ESTRELLAS” DE AMELIA NOGUERA

LA PUNTORA DE ESTRELLAS[1]Iniciada en el ámbito de la autoedición digital , Amelia Noguera ha llegado a ser  una de las escritoras más cotizadas en Amazon.  Sus   cinco obras   han empezado a ver la luz en formato papel y para alegría de quienes nos desenvolvemos con torpeza  en este nuevo proceso civilizatorio dominado por las nuevas tecnologías. La editora Blanca Rosa Roca  ha lanzado una de sus novelas inéditas,” La marca de la luna” ( Editorial Roca, 2015) y también se ha convertido en uno de los fichajes de Random House  que, a través del sello Suma de Letras, pondrá en las librerías para la próxima temporada de 2016 dos de sus novelas ya publicadas en libro electrónico, “Escrita en tu nombre” y  ” Promete que serás delfín“.   Su última novela, “La pintora de estrellas” ( Suma de Letras,2015) es de plena actualidad,  coincidiendo precisamente  con  el 70 Aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Dicho esto, Amelia Noguera no es una novelista que se deje llevar por las modas literarias, muy a pesar de que el mundo editorial amenace en estos momentos con una lluvia de novelas sobre ese periodo histórico.

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                                                                      Amelia Noguera

Año 2000, Violeta, una mujer de espíritu independiente y a la que le gusta escribir, vive con su compañero, Álvaro, un hombre de negocios maltratador  que la tiene  anulada. Después de una violenta  paliza y desconcertada al saberse embarazada de su pareja, decide abandonarla para refugiarse en casa de su abuelo, Diego, un anciano en el otoño de la vida. Éste  le propone  a su nieta un viaje a su pueblo natal en Asturias. Llegados allí, descubre un lujoso palacete propiedad de la familia y del que  Violeta no tenía noticia. Se queda fascina por aquella casa y donde mora el pasado  del propio Diego en los albores de la Guerra Civil.

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El periplo de los miembros de su familia no es muy diferente al de muchas  otras de la burguesía media de provincias en los años de la Segunda República. Viven los conflictos del 34 en las cuencas mineras y sospechan que España está yendo directa a la catástrofe. Aventureros, deciden instalarse en París para escapar del enrarecido ambiente político y social que impera en el país. El personaje más central y a la vez enigmático de ese pasado familiar es su abuela, Elisa.Joven con vocación artística, Elisa  se matricula en la Escuela de Bellas Artes una vez llegada a París con su familia.Allí descubre el ambiente moderno y cosmopolita del París de “Entre Guerras” y que contrasta con el espíritu provinciano de su país.  Tiene talento como pintora y cree en si misma.

Entretanto, Elisa consigue  la protección de una importante galerista parisina, Danielle, quien accede a exponer sus obras, aunque a cambio de hacer para ella  ciertos trabajos no del todo éticos. Elisa vive por otra parte bajo la imprenta de su madre, Clara , a la que también le gustaba pintar y  que, torturada por una infancia tormentosa, se suicida cuando su hija está empezando a hacer camino como artista y justo unos días después de que estalle la guerra civil en España. Perseguida por la sombra de Clara, Elisa pone todo su empeño en realizar los sueños de su madre. Con un excepcional talento para la copia y acaecida la ocupación de París  por parte del ejercito alemán, Elisa va a colaborar con su amiga Danielle  en la falsificación de grandes obras de arte con el fin de engañar a los nazis e impedir que éstos saquen de Francia obras maestras originales.

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A lo largo de la novela, lo histórico se entremezcla con lo sentimental. Elisa está unida al entonces joven  Diego y el cual tiene a su vez que rivalizar con su mejor amigo,  Martín, que también está perdidamente enamorado de ella.  La historia va a girar a partir de ahí en torno a  Danielle y estos dos hombres. En medio de ellos surgirá Anna, una prima de Diego y que vive dominada por obsesivos impulsos lujuriosos hacia él. Ese amalgama de pasiones y rivalidades amorosas , así como el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el expolio de obras de arte por parte del régimen hitleriano forman el contexto general de la trama.

Sin embargo, se producirán  una serie de acontecimientos que trastornarán la vida de todos. Aún a pesar del paso de las décadas y la llegada de la vejez,  Diego vive poseído por el recuerdo de aquella etapa de su vida y  por el de ElisaAnciano, pero  sobre todo, torturado por  el remordimiento, Diego sabe que se va a morir y necesita a todo costa reparar algo inconfesable y terrible que ha hecho en el pasado y que mantiene oculto ante su nieta Violeta.

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Amalia Nogueira sabe jugar con habilidad con los tiempos , viajando la obra del presente al pasado  y esto con una gran soltura narrativa. En realidad la trama destila la subjetividad de dos personajes separados por un abismo generacional, pero que no dejan de caracterizarse por una gran complicidad.  Violeta  es una mujer de su tiempo, confrontada a la violencia de género y a las dudas sobre su voluntad de maternidad. Diego, a cuanto a él, es un hombre dominado por los episodios oscuros de su vida. Si Violeta refleja la realidad de bastantes mujeres actuales y con las que probablemente muchas lectoras encontrarán identificación , Diego  es el personaje de verdad hipnotizador y eso a  través de la propia sombra de Elisa y de unos hechos que Noguera mantiene en el cajón casi hasta el final y desde un singular juego de enigmas que torna al lector rehén de la curiosidad.

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No cabe duda que el gran mérito  de la  ” La pintora de estrella” es la  construcción de memoria colectiva a través de la propia memoria individual y familiar.Un estilo narrativo que entra en la línea de autores como Víctor del Árbol o Felix Modroño. Noguera  se inserta así en esa una nueva corriente de escritores y escritoras que han sabido ilustrar a través de la ficción el pasado político y social más reciente, centrándose sobre todo  en los entresijos de la condición humana. El amor, la amistad, la traición,  el rencor, el odio y la duda ocupan un lugar primordial a lo largo de la novela.Nota a añadir, la obra desprende  un gran rigor en la contextualización de la trama y es indiscutible que Noguera ha sabido bucear por la investigación historiográfica sobre el fenómeno nacional-socialista, esquivando las  siempre presentes   tentaciones de quijotismo en las que cae a veces la novela histórica más común.

En suma, una obra magnifica   que nos vuelve a advertir sobre las atrocidades del totalitarismo y que, desde un punto de vista humano, nos lleva a reflexión sobre  la complicada relación con los acontecimientos del pasado y la fuerza de éste en la constitución de nuestra propia identidad personal. Pero que sobre todo nos recuerda cómo el remordimiento, que siempre es la sombra del sentimiento de culpa, solo puede  desaparecer cuando aprendemos a reconocer los errores pretéritos  y  enmendar nuestros actos, incluso cuando la muerte ya se está asomando amenazante en el horizonte.

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